lunes, 6 de febrero de 2017

CAPITULO 82

Gracias, Peter . Ahora sí que estoy lista para irme a la cama. —En sus ojos
brilló un resplandor oscuro con toques de malicia y de deseo... sobre todo de deseo.
—Tienes que descansar, Lali —le advirtió Peter, esforzándose en contener
la erección que le apretaba la bragueta. 
—Para descansar ya tendremos todo el tiempo del mundo cuando estemos a
bordo del Vengador. —Se estiró hacia él, y Peter se dio por perdido.
Hicieron el amor con delicadeza, con ternura, conscientes como eran de que
iban a tener muchos más días para amarse el uno al otro durante el resto de su vida.
Y puede que aún más en la otra vida.
Un resonar de pasos por el pasillo al que daba su habitación despertó a Peter .
Buscó con la mano su espada, maldiciendo violentamente al darse cuenta de que
estaba al otro lado de la habitación, encima de la pila de ropa que había arrojado
precipitadamente, y luego había dejado sin ningún cuidado, encima de la gastada
alfombra. Se incorporó en la cama de un salto, dando gracias por haber tenido la
precaución de cerrar la puerta con llave. Pero antes de que pudiera levantarse, la
puerta se abrió de un golpe y varios hombres irrumpieron en la habitación.
El susto despertó a Lali de su sueño profundo; dando un chillido, se cubrió
hasta la nariz con la sábana. Tenía el pánico en los ojos, el corazón le latía
furiosamente.
—Mi error fue no daros muerte en La Habana —dijo con desdén uno de los
hombres, lanzando una mirada despreciativa a la cama revuelta y a la despeinada
pareja que la ocupaba.
Lali escrutó a los dos hombres que permanecían en el umbral de la puerta, y
se quedó lívida cuando logró reconocerlos.
—¡Padre! ¡Don Mariano ! ¿Qué estáis haciendo aquí?
—Por lodos los infiernos —murmuró entre dientes Peter .
Nunca había tenido buena suerte, pero aquello ya era el colmo. ¿Cómo
demonios le habían encontrado? ¿Quién les había dicho que estaba en España? Y
¿qué hacía Martinez que no estaba en La Habana?

domingo, 5 de febrero de 2017

CAPITULO 81

—Cuéntame de Euge —inquirió aquella noche Peter mientras compartían 
la cena en la habitación—. Dijo que sus padres la habían repudiado. ¿Nos mintió? 
—No, es verdad —le aseguró Lai—. Euge se enamoró de un joven 
vaquero, y su padre le prohibió verse con él. Estaba a punto de casarla con un tipo al 
que la había prometido cuando era niña. Euge y su vaquero se fugaron, con
intención de casarse, pero al novio lo mataron antes de que lo hubieran logrado.
Cuando se supo que Euge y Antonio habían pasado una noche juntos, el
prometido de ella se negó a cumplir con el matrimonio. La familia de Euge se
enfadó mucho con ella. Los había deshonrado, y por eso en aquel mismo instante la
desterraron al convento.
—¿Y si no era feliz allí por qué no se escapó?
—Tú no comprendes nuestras costumbres. ¿Adonde habría ido? ¿Qué habría
hecho? No tenía dinero, ni familia que quisiera ocuparse de ella, ni forma alguna de
mantenerse. No es una puta, ni sería capaz de serlo jamás. Es muy poco lo que una
jovencita puede decidir de su futuro; no es más que un peón en el esquema de la
vida. Supongo que cuando aparecisteis Nico y tú, Euge vio en vosotros una vía de
escape y quiso aprovecharla.
—Espero que Nico no intente aprovecharse de Euge —musitó Peter —.
Parece que está prendado de ella, y puede ser muy agresivo cuando quiere.
—Por qué no mejor dejamos que las cosas sigan su propio curso —aconsejó
Lali—. Todavía no he hablado con Renalda, pero sé que es una mujer que sabe lo
que quiere, y a la que no le asusta correr riesgos. Si Nico rebasa la línea de la
decencia, Euge lo llamará al orden. A menos —añadió— que ella piense igual que
Nico .
—Entonces no me preocupo más por ella —concluyó Peter —. ¿Has
terminado de cenar? Deberíamos retirarnos temprano, porque mañana va a ser un
día muy largo. Le he prometido a Nico que nos reuniremos con ellos en el Vengador
antes de que pasen veinticuatro horas, y no quiero que nos retrasemos y tenga que
preocuparse.
—Peter, ¿podría despedirme de mi padre antes de que nos vayamos de
Cádiz? Es probable que no vuelva a verlo nunca. Él ha hecho siempre lo que pensaba
que era mejor para mí, aunque yo no estuviera de acuerdo. Lamento que fuera un
barco de su flota el que hundió al que llevaba a tu familia, pero eso ocurrió hace
mucho tiempo. Me gustaría que mi padre supiera que le voy a dar un nieto.
A Peter aquello no le parecía buena idea, pero Lali se mostraba tan
esperanzada que no tuvo corazón para negárselo.
—Si tan importante es para ti, mi amor, haremos esa parada.

sábado, 4 de febrero de 2017

CAPITULO 80


—No estás en condiciones —razonó—. El bebé... 
—Al bebé no le va a hacer daño. No es que yo entienda mucho de esto, pero no 
creo que los maridos y las mujeres dejen de amarse cuando esperan un hijo. Por lo 
menos hasta el último mes de embarazo o por ahí. Por favor, Peter; te necesito. 
Su ruego hizo vibrar el debilitado dominio de sí mismo de Peter. Se desató la
espada y se tumbó junto a Lali, aferrándose a ella con lacerante desesperación.
—Me pone enfermo pensar en lo cerca que he estado de perderos a ti y al niño.
—No nos vas a perder nunca, Peter . Nunca volveré a dejarte. Te quiero
demasiado.
Él cerró los brazos en torno a ella, y su boca se pegó a la suya con un gruñido de
cruda necesidad. La besó con ansia, y su reticencia se fue evaporando a medida que
la iba despojando de la ropa para recrearse en la suculenta carne que escondía. Lali
gimió, apretándose contra él, tocándolo y acariciándolo, cimbreándose contra la
inflamada arista de su virilidad con licencioso abandono. Cuando no pudo seguir
soportando la barrera de la ropa que se interponía entre ellos, empezó a rasgarla con
frustración.
Peter emitió un hondo gemido gutural y se arrancó las prendas en cuestión,
tirándolas al suelo junto a las de ella. La fresca piel de Lali absorbió su calidez
mientras se apretaba contra él, y se dio cuenta de que le estaba llevando más allá del
límite. Él apretó los dientes mientras ella le acariciaba con reverencia los hombros, el
pecho, el estómago, la promitente arista de su sexo; oh, aquella piel, tan suave y tan
sedosa, y al mismo tiempo firme e inquebrantable como el acero. Cuando cerró la
mano alrededor de él, él se movió violentamente contra su palma. Apareció una gota,
y Lali bajó la cabeza para lamerla con delicadeza. Estaba ligeramente salada y
deliciosa.
—¡Por todos los santos, Lali! —gritó él, fuera de sí—. ¡Basta! Me estás
matando. Túmbate boca arriba y déjame amarte.
Cubrió los pletóricos pechos con sus manos y bajó la boca, jugando a
estimulárselos por turno hasta que se irguieron en rígidos botones. Sus hábiles
manos vagaron por el cuerpo de Lali acariciándola con amorosa ternura. Ella soltó
un agudo suspiro cuando los labios de Peter siguieron el mismo camino, bajando
por su tripa y besando la piel tirante que albergaba a su hijo. Después de adorar
absolutamente su monte de Venus, se deslizó hacia más abajo, y más abajo aún,
sondeando y estimulando con las manos y la lengua los resbaladizos pliegues de su
feminidad.
Lali gemía suavemente y se movía al compás, retorciéndose contra la húmeda
calidez de la boca de Peter , sus manos inconscientes tendiéndose hacia él, que tan
diligentemente paseaba la lengua por la sensible fuente de sus placeres.
La pasión fue encendiéndose en Lali mientras los labios y la lengua de
Peter la acariciaban. Era un abandono ciego, primitivo. Era pura magia. Era
rendirse. La liberación llegó con la fuerza de un embravecido tornado, llevándose su
espíritu y robándole el alma.
Respirando agriadamente, Lali volvió a la realidad. Peter la contemplaba
con un destello más brillante que la plata en los ojos.
—¿Estás bien? —Sus palabras traslucían un sincero interés, y Lali sonrió,
haciéndole sentirse considerablemente más tranquilo—. Ahora me voy a meter
dentro de ti, mi amor. Voy a ser todo lo delicado que pueda, pero estoy tan duro que
tengo miedo de hacerte daño.
—No me haces daño —murmuró Lali—. Te quiero dentro de mí. Me muero
de ganas de volver a sentirte dentro.
Irguiéndose y colocándose encima de ella, sus manos hallaron su tibieza y sus
dedos la penetraron, preparándola para su entrada. Peter arrastró
parsimoniosamente la abultada punta de su miembro contra el rocío de los pliegues
de ella mientras con el pulgar le acariciaba el capuchón de carne que ocultaban. La
fue excitando poco a poco, con suavidad y a conciencia, y cuando la tuvo jadeando y
retorciéndose debajo de él se deslizó en su húmeda y lubricada calidez, meciéndose
luego suavemente de atrás adelante para meterse más profundamente con cada
movimiento.
—Válgame Dios, esto es lo más cerca que se puede llegar a estar del paraíso —
susurró entrecortadamente.
Lali levantó las piernas para acoplarse, alzando deseosa las caderas hacia él
cada vez que la penetraba. Él arqueó las suyas para introducirse más adentro,
moviéndose cada vez más rápido y perdiendo la capacidad de controlarse a medida
que la apretada vagina de Lali lo iba succionando hacia lo más hondo de su
interior. Se restregó contra ella, agarrándole las nalgas y levantándoselas a cada
penetración. Queriendo prolongar aquel placer, le agarró la cara y la besó
apasionadamente. Notó cómo la tensión iba creciendo en ella mientras jadeaba contra
sus labios. Sintiendo que ella estaba cerca del límite, la llevó rápidamente al clímax
antes de perder por completo el control de sí mismo.
Lali, inundada de sensaciones, respondía a los besos de Peter enroscando
su lengua en la de él y adelantando el cuerpo al encuentro de su crecido miembro. De
pronto, un rayo la alcanzó en pleno acalorado centro, ante sus ojos explotaron
estrellas y el éxtasis la recorrió, estremeciéndola.
A Peter el final le llegó de forma tan violenta que estuvo a punto de perder el
sentido. Entre jadeos y gemidos, lanzó su semilla en lo más hondo de las entrañas de
Lali. Luego, temeroso de aplastarla, se tendió de espaldas en la cama y se apretó
contra ella, reacio a dejarla marchar.
—Eso ha sido... espectacular —dijo tímidamente Lali.
Peter soltó una carcajada.
—¿Sólo espectacular? —De pronto se puso serio—. No te habré hecho daño.
—¿Qué daño podría hacerme algo tan... espectacular? Me has dado un placer
muy grande, Peter, y tú lo sabes. Hacía tanto tiempo que ya casi me había
olvidado de lo maravilloso que puede llegar a ser. En el convento intentaba no
pensar en ello, porque estaba segura de que nunca iba a volver a experimentar este
tipo de placer tan adictivo.
—Habría venido antes a buscarte, pero mi maldita pierna rota y la fiebre que
me sobrevino me han tenido postrado mucho más tiempo de lo que esperaba. Si no
llega a ser por las artes curanderas de Lani no estaría aquí ahora.
—¿Lani? ¿Estuviste en Andros? No entiendo...
—Es una larga historia, amor.
—Cuéntamela. No tengo nada de sueño.
Acomodándose junto a ella, Peter le explicó las circunstancias en que le
habían herido.
—Sobreviví a la batalla naval sin un rasguño. Igual que la mayor parte de mi
tripulación.
—Entonces ¿cómo...?
—Fui herido por uno de los guardias de palacio. La reina no me había dado
exactamente permiso para huir de Inglaterra la víspera de mi boda con Lady Martina .
Lali clavó en él una mirada cautelosa.
—¿Te ibas a casar con Lady Martina? —Los ojos se le empañaron—. ¿Debo
entender entonces que tú y yo ya no estamos casados?
Peter sonrió y le besó la punta de la nariz.
—Seguimos estando totalmente casados, mi amor. El documento de anulación
no lo firmé con mi nombre de verdad: firmé "El Diablo", con la esperanza de que
nadie comprobara la firma. Ahí estuve listo, ¿no te parece?
—Pero ¿qué necesidad había de andar con subterfugios? —quiso saber Lali—.
Si no querías poner fin a nuestro matrimonio, tenías que habérselo dejado claro a la
reina.
—Eso, amor, es más fácil de decir que de hacer. Desafiar deliberadamente a la
reina es buscarse la ruina. Es cosa más que sabida que quienes no la complacen
acaban en la Torre de Londres. A mí me amenazó con meterme en prisión y
confiscarme todo lo que poseo si no accedía a casarme con Lady Martina. Y no soporto
los lugares cerrados. Planeé con mucho cuidado la huida, pero no tuve en cuenta el
detalle de que Lord Harley me estaba espiando.
—¿Hiciste todo eso por mí?
—Por nosotros. ¿Cómo me iba a casar con Martina estando enamorado de ti? Tú me
lo pusiste bastante difícil al marcharte tan de golpe de Inglaterra. Si te hubieras
quedado y me hubieras dicho lo del niño, es posible que la reina hubiera acabado
cediendo.
Lali miró a Peter con tal aire de remordimiento que a él le dieron ganas de
besar sus dulces labios hasta que las comisuras se le alzaran en una sonrisa. Lo hizo,
y no sólo cosechó la deseada sonrisa sino también un suspiro de satisfacción.
—¿Podrás volver algún día a Inglaterra?
—A Inglaterra ya no me ata nada. Vendí la Residencia de los Lanzani y retiré todos
mis fondos del banco. Todo cuanto poseo está ahora en Andros.
—¿Vendiste la Residencia de los Lanzani? Oh, Peter, cuánto lo siento. Sé lo
mucho que amabas ese lugar.
—Pero a ti te amo más —dijo él, con tanta vehemencia que Lali no halló razón
para dudarlo—. Y también amo Andros. Antes de que pase mucho tiempo vamos a
tener vecinos. Algunos de mis marineros me han expresado su deseo de casarse y
establecerse en la isla. El pueblo crecerá, y pronto habrá niños para que nuestros
pequeños puedan jugar con ellos.
De pronto, una sombra cruzó la mirada de Lali. Peter no pudo evitar notar
el cambio.
—¿Qué te ocurre, mi amor?
—¿Seguirá el Diablo surcando los mares en busca de barcos españoles que
saquear?
—Esos tiempos ya han pasado, Lali. Mi venganza contra los españoles se
terminó el día que me casé contigo. Me ha costado mucho tiempo darme cuenta de
que en la vida hay cosas más importantes que la venganza. Yo era un hombre
amargado porque vivía con odio, y hasta que te conocí no había sabido lo que es el
amor. Pero de ahora en adelante me voy a concentrar en mi plantación. Inglaterra
todavía necesita la madera que exporto en mis barcos. Mi abogado londinense ha
accedido a encargarse de mis negocios en Inglaterra. Y dudo muy seriamente que la
reina vaya a ir a molestarnos a Andros. Ya no es tan joven. Lo más probable es que su
sucesor promulgue una amnistía para las personas que como yo la deseen.
—A mí me da igual dónde vivamos, Peter, mientras estemos juntos tú y yo.
¿Y qué pasa con Nico Riera?
—Conoce mi decisión de retirarme de mi trabajo de pirata. Todavía no me ha
dicho si piensa retomado él en el punto en que yo lo he dejado o si prefiere sentar la
cabeza. Le he ofrecido uno de mis barcos por si todavía tiene ganas de salir al mar a
la aventura. Y, desde luego, tiene dinero suficiente para retirarse si lo desea.
—Acerca de Euge: no te vas a arrepentir de haberla dejado venir con
nosotros. Es mi amiga. Yo me ocuparé de ella.
Peter soltó una risita.
—Se te ha adelantado Nico. Ya ha decidido que se hace responsable de ella. De
hecho, parece que está bastante encariñado con ella, y ella con él. Pero olvídalo; estoy
hambriento de ti otra vez. Cada uno de los días que he pasado sin ti ha sido una
eternidad. Quiero amarte otra vez... si no estás demasiado cansada —añadió
esperanzado.
—Eso es justo lo que quiero yo —suspiró Lali, apretándose contra él en
patente invitación.
Peter se tomó su tiempo para excitarla, besándole los labios, la cara, los
pechos, pulsándole los tiernos pliegues de entre las piernas. De pronto giró sobre sí
mismo para quedar tumbado de espaldas, colocándola encima de él. Le bajó la cara
hasta la suya, la sujetó con una mano por la nuca y la besó con ansia. Descendió con
los labios por su garganta. Ella en respuesta se estremeció.
—Dios, Peter... —Le entrelazó los dedos en el pelo, agarrándose a él con
inconfundible urgencia mientras su sexo vibraba contra su estómago. Él rodeó uno
de sus dulces pechos con la mano y le acarició el turgente pezón con el dedo. Ella
soltó un gritito cuando el se metió el pezón en la boca y chupó suavemente.
—¡Métete dentro de mí! —Esa súplica hizo que Peter se inflamara y se
endureciera hasta extremos casi dolorosos.
Obedeciendo a sus más fervientes deseos, Lali se incorporó ligeramente,
agarró en toda su extensión el sobresaliente sexo y lo condujo hacia su interior,
inclinándose hacia él al mismo tiempo. Incapaz de permanecer pasivo, Peter
empujó hacia arriba, entrando por completo.
Olas de placer sacudían a Lali, que se deleitaba en cada uno de los matices de
aquel amor que él le hacía: sus delgadas caderas contra la cara interior de sus muslos,
la sensación de sus manos fuertes abarcándole las nalgas, inmovilizándola cada vez
que empujaba hacia arriba para penetrarla. El palpitante calor de él en su interior,
grande y duro, rodeado de su propia humedad, la sensación de su carne tersa y
musculosa bajo sus manos. Nunca se cansaría de la magia de su amor con Peter .
De pronto se sintió liviana y sin fuerzas, y se dejó llevar por la inconsciencia
mientras el éxtasis se agitaba en ella. Llamó a Peter por su nombre, pero él estaba
demasiado embebido en su propio clímax para responder. Moviéndose de un modo
frenético, Peter tiró de ella hacia abajo y buscó sus labios, penetrándole con la
lengua la boca en perfecta armonía con la penetración de más abajo. Se puso rígido y
exhaló un grito ronco cuando el vaivén le hizo perder el control.
Al cabo de un largo intervalo, Peter atrajo a Lali hacia sus brazos.
—Duérmete, mi amor.
Lali suspiró con satisfacción y, relajándose en su abrazo, se entregó al sueño.
Peter se despertó temprano y bajó al salón de la venta, donde descubrió que
Nico y Euge habían desayunado ya y los estaban esperando a Lali y a él.
—¿Dónde está Lali? —preguntó, preocupada, Euge —. Se encuentra bien,
¿verdad?
—Está perfectamente —sonrió Peter —, sólo que exhausta. Creo que le
convendría pasarse el día descansando. —Y, volviéndose a Nico, añadió—: Euge y
tú podéis ir por delante y esperarnos a bordo del Vengador.
—¿Estás seguro, Peter? —preguntó Riera, inquieto—. Es peligroso
quedarse mucho tiempo en un país hostil.
—Según me ha dicho Lali, ella es libre de dejar el convento cuando quiera.
Todavía somos marido y mujer, y nadie puede impedirme que me lleve lo que es
mío.
—Muy bien, entonces Euge y yo partiremos de inmediato. Si en veinticuatro
horas no os habéis reunido con nosotros, volveré a buscaros.
Peter sonrió ampliamente, dándose cuenta de lo afortunado que era por
tener un amigo tan leal como Nico Riera.
—Lali y yo os seguiremos mañana a primera hora de la mañana. Te prometo
que nos reuniremos con vosotros dentro del tiempo previsto.
Se despidieron unos de otros. Antes de volver al piso de arriba a ver a su
durmiente esposa, Peter encargó que les llevaran el desayuno a su habitación.
Lali agradeció la atención que Peter le prestaba. Era verdad que estaba
exhausta. Haber vuelto a ver a Peter, enterarse de que él la quería y haberse
pasado la noche anterior largas horas haciendo el amor con él eran demasiadas
emociones para una dama embarazada. Últimamente parecía que se cansaba
fácilmente. Peter no tuvo que insistir mucho para convencerla de que se pasase el
día en la cama; también ella agradeció esa ocasión de pasar un día entero a solas con
Peter sin ninguna interferencia.

viernes, 3 de febrero de 2017

CAPITULO 79

Convento de la Madre de Dios 
Cuando Peter y Lali se deslizaron por el pasillo y salieron por la puerta 
principal al jardín del convento, nadie se despertó para detenerlos. Lali había 
dejado una nota para la Reverenda Madre, y luego había recogido su ropa, de la que 
Peter con una sábana hizo un hatillo que llevaba debajo del brazo. El portón 
permanecía ligeramente entornado, y Peter lo cerró a su paso sin hacer ruido. 
Cuando andaban ya hacia la calesa, Lali de pronto se dio cuenta de que Peter iba 
cojeando. Se paró en seco. 
—¿Qué pasa? —preguntó Peter, alarmado, al ver que se detenía de golpe. 
—Estás cojeando. La herida que te hicieron fue más grave de lo que has dado a 
entender. 
—La bala de mosquete me hizo añicos un hueso de la pierna. Ya lo tengo 
curado, pero la cojera puede que me quede para siempre. ¿Te molesta? 
—¿Que cojees? Lo único que me importa es que debió dolerte mucho y yo no 
estaba allí para aliviar tu sufrimiento. ¿Cómo ocurrió? 
Peter arrugó el ceño. No había llegado el momento de revelar el dato de que 
le habían herido los propios ingleses cuando trataba de escapar de Inglaterra. 
—Te lo contaré más tarde, mi amor. En este momento lo más importante es que 
nos reunamos con Nico en el pueblo. Venga, yo te ayudo a subir a la calesa. 
Al cabo de unos pocos minutos trotaban por el camino hacia la villa de Lebrija. 
Lali no se arrepentía de haber dejado el convento. 
Para ella había sido un paraíso de seguridad cuando creyó que Peter no la
 quería, pero ahora que sabía que su esposo la amaba y quería a su hijo estaba 
deseando seguirle adonde él quisiera llevarla. 
Llegaron a la posada en mitad de la noche. Lali se había quedado dormida
 con la cabeza apoyada en el hombro de Peter. Él, rodeándola con el brazo, la 
sujetaba estrechamente; sentía su dulce aliento que le rozaba la mejilla, y su 
estómago abultado que se apretaba contra él. Todavía no se había recuperado de la 
impresión: ¡un niño! Lali llevaba dentro un hijo suyo. Se imaginó que iba a ser una 
niña de pelo moreno y rizado y ojos vivos como su madre. 
Peter detuvo la calesa en el patio de la posada. Un mozo de cuadras medio 
dormido se levantó y salió dando traspiés a recibirlos, restregándose el sueño de los 
ojos. Después de darle al chico instrucciones sobre el cuidado de su montura, 
Peter cogió cuidadosamente en brazos a Lali y la llevó al interior de la posada. El 
posadero ya se había retirado a su cama, dejando un rescoldo de fuego en el hogar y 
a Nico Riera esperando en vela. En el momento en que se abrió la puerta, Nico se 
despertó de una sacudida y se levantó para ir a saludar a Peter. Esbozó una 
amplia sonrisa al ver a la mujer dormida que su amigo llevaba en brazos. 
—Estaba empezando a pensar que habíais tenido alguna dificultad —dijo 
 Nico —. Hala, déjame que coja yo a Lali. La llevaré al piso de arriba. Por la cojera 
que traes se nota que la pierna te está doliendo. 
—La pierna la tengo bien —dijo parcamente Peter, aunque la verdad es que 
la pierna le temblaba del esfuerzo—. A mi mujer la llevo yo. Tú sólo dime cuál es 
nuestra habitación. 
—Te acompaño hasta allí —dijo Nico, más que dispuesto a irse a su propia
 cama—. Está entre la mía y la de Euge. 
—Ah, sí, Euge —dijo Peter, acordándose de pronto de la mujer que Nico 
 había insistido en que llevaran con ellos—. ¿Todavía está decidida a abandonar el 
convento? 
—Sí, más decidida que nunca. Y yo estoy igual de decidido a llevarla con 
nosotros; lo digo por si tienes algo en contra. 
Peter no pudo responderle, porque en ese momento Lali, revolviéndose en
 sus brazos, abrió los ojos. 
—¿Dónde estamos? 
—En la posada, mi amor. Nico está con nosotros, y Euge también está aquí. 
La vas a ver muy pronto. 
Lali, satisfecha, volvió a arrebujarse en sus brazos. 
Nico le abrió a Peter la puerta de la habitación y le pasó la llave. 
—No es gran cosa, pero está limpio. Cuida bien a tu mujer, Peter . Parece que 
está agotada. 
—Es lo que pienso hacer. No quiero que les pase nada a Lali y al niño. 
Nico abrió mucho los ojos. 
—¿Lali va a tener un hijo tuyo? Por todos los demonios, parece que hemos 
llegado justo a tiempo, ¿eh? Eres un perro con suerte, Peter Lanzani . Algún día 
espero tener yo también un hijo. Buenas noches, amigo. Que duermas bien. 
Nico dio media vuelta. Por primera vez en lo que su memoria reciente 
alcanzaba, tuvo envidia de Peter. Envidiaba su felicidad, el niño que había 
concebido con Lali y el amor que evidentemente había entre ellos. Más tarde, 
tumbado en su cama con la vista fija en el techo, la única mujer que logró imaginarse 
como madre de sus hijos fue una belleza de cabellos de azabache con unos sensuales 
ojos negros y la piel tan blanca como un pétalo de margarita. 
Peter depositó cuidadosamente a Lali sobre la cama y se volvió para 
encender una candela. La oyó suspirar, y al mirar hacia ella se sorprendió al 
encontrarla mirándole, con los ojos refulgentes del amor que por él sentía. 
—Estás despierta. Duérmete otra vez. 
Lali le dedicó una sonrisa cautivadora. 
—Ya no estoy cansada. He venido durmiendo todo el camino hasta aquí. — 
Tendió los brazos hacia él—. Hazme el amor, Peter. Ha pasado tanto tiempo... 
Sus palabras le produjeron una avalancha de calor instantáneo por las venas, y 
sintió cómo se engrosaba y se endurecía. A pesar de la invitación de ella y de la 
abultada necesidad cuya tensión y dureza le seguía creciendo entre las piernas, se 
resistió a hacerla suya, temeroso de herirla, a ella o al niño.

jueves, 2 de febrero de 2017

CAPITULO 78

La pequeña villa de Lebrija disponía de una única posada. Nico Riera pidió
 tres habitaciones, ganándose una mirada suspicaz del posadero por su imperfecto 
español. Pero, dado que Stan ofrecía pagar en monedas contantes y sonantes, el 
posadero, de mala gana, le tendió las llaves al extraño. 
Euge se revolvía inquieta, preguntándose qué esperaría de ella aquel pirata
inglés a cambio de haberla ayudado a escapar del convento. Fuera cual fuera el
precio, lo habría pagado gustosa por tener la ocasión de experimentar la vida fuera
de los muros del convento. Y podría estar con Lali; ese solo hecho ya le infundía
valor. Y no porque Nico Riera no fuera plato de gusto. Además, estaba ya tan
lanzada al pecado que qué importaba uno más, si de eso se trataba. Rezó para que no
se tratara de eso. Ella no era una prostituta, y esperaba que el pirata se diera cuenta.
El hecho de que hubiera pagado tres habitaciones le daba esperanza.
—Os llevaré a vuestro cuarto; debéis estar agotada —dijo Nico, conduciendo a
Euge escaleras arriba—. Yo me quedaré en el salón a esperar a Peter y a Lali.
El suspiro de alivio de Euge fue tan sonoro que Nico estuvo a punto de soltar
una carcajada. Estaba claro que ella pensaba que tenía intención de acostarse con ella,
y estaba inquieta con eso. Y tampoco iban tan errados los tiros, admitió Nico con
cierto sentimiento de culpa, pero aquél no era todavía el momento. Antes quería que
ella confiara en él y se sintiera cómoda a su lado.
Nico le abrió la puerta a Euge y le tendió la llave.
—Echad la llave —le aconsejó—. Os despertaré por la mañana. Si todavía
deseáis venir con nosotros, os llevaremos a bordo del Vengador. Si cambiáis de
opinión tras consultar con la almohada, buscaré un coche para que os devuelva al
convento.
—No voy a cambiar de opinión —prometió Euge, decidida.
—Entonces os deseo buenas noches.
Nico esperó a oír la llave girar en la cerradura antes de alejarse. La mera
presencia de aquella gatita de ojos oscuros le producía una dolorosa erección. No
recordaba haber sentido antes semejante urgencia, semejante deseo desbordante de
hacer suya a una mujer. Los insondables ojos negros de Euge, su valor a la hora
de cambiar su situación, su predisposición a encomendarse al destino, le seducían y
le cautivaban. Ella le atraía de tal modo que le dio miedo. Tanto le habría gustado
llevársela a la cama que había tenido que darle la llave para que lo encerrara fuera de
su cuarto. Al margen de cuánto la deseara, en ese momento era demasiado
vulnerable para aprovecharse de ella. Sabía por aquellos ojos expresivos que Euge
 había sufrido mucho, y lo último que quería era aumentar esa aflicción.

CAPITULO 12


PETER: quien te trajo hasta aquí? (Empujaba la silla de ALLEGRA hacia su departamento)
ALLEGRA: me trajo la tía EUGE te dejo esto (le entrego un papel,lo cual PETER y MARTINA leyeron)
PETER: (empezó a leer la carta) “querido hermanito, disculpa por no avisarte antes pero NICO me invito de improviso a una cena, VALENTINA esta con AGUSTIN y LALI con BENJAMI, espero y no te moleste, disfruta tiempo con anne… te ama, tu hermana” (MARTINA se cruzó de brazos, al parecer ya le habían dañado sus planes)
ALLEGRA: estas bravo papi? (miraba desde su silla de ruedas) porque si quieres llamamos a la abuela GIMENA y ella me cuidara esta noche (dijo en un tono triste)
PETER: (se arrodillo para quedar a su altura) claro que no princesa, me tomaste de sorpresa, pero es la mejor sorpresa que he tenido (le dio un beso en la frente y sonrió) ya comiste? (ALLEGRA negó) bueno, MARTINA preparo un pollo que aprendió hacer en su viaje a Brasil que te parece si comes con nosotros (ALLEGRA asintió feliz pero MARTINA negaba)
MARTINA: pero Amor la cena solo la prepare para dos es mejor que le pidas pizza a ella (lo miraba en forma de súplica)
PETER: no pasa nada, le damos el mío a ALLEGRA o me sirves una porción pequeña para que le des a ella (PETER cogió las cosas que traía ALEGRA) hoy te quedaras en mi habitación así que llevare tus cosas (PETER sonrió y se fue, MARTINA miro retadora a ALLEGRA y se fue detrás de PETER)
ALLEGRA: Angelito mío espero que este plan de las tías funcione (le decía a la señora que aparecía todas las noche en sus sueños la cual le había puesto como nombre “angelito”) por dónde empiezo? (movió sus silla de ruedas, PETER estaba en la habitación hablando con MARTINA pero parecía que más bien discutían por la llegada sorpresa de Anne- se dirigió a la cocina, ahí estaba el famoso “pollo” que habría preparado MARTINA) se ve rico (dijo pero una sonrisa se formó al darse cuenta que había un tarro con “picante- ají” ) tal vez le haga falta un poco de eso (como pudo se acercó en su silla y cogió el tarro- pero una voz en su cabecita le decía “eso no es de niñas buenas”, le decía su ángel-) perdón angelito yo no soy niña mala esto es por mis papis (arrastro más la silla y regó todo el contenido del tarro sobre el pollo después lo voto y se fue de la cocina para que no la vieran)

En otro lado de la ciudad LALI iba totalmente callada y solo miraba el camino, cuando llegaron en el carro BENJAMI muy caballeroso se bajó y le abrió la puerta LALI solo pudo esbozar un “gracias”, habían llegado a un restaurante muy elegante en verdad hermoso, cuando entraron el mesero les dijo “los están esperando” lo cual dejo a LALI confundida, ¿quién espera? Le pregunto a Josh, pero este solo sonrió.- cuando caminaron a una de las mejores mesas estaban AGUSTIN, CANDE, VALENTINA y los padres de BENJAMI lo cual dejo sorprendida a la morena.
AGUSTIN: LALI saluda a los padres de BENJAMI y CANDE (LALI con una sonrisa fingida saludo, no sabía que pasaba) ahora que estamos todos por favor traigan el mejor trago que esto es para celebrar (el mesero les hizo caso y se fue)
LALI: (se acercó a VALENTINA y CANDE y les susurro) que está pasando?, porque ustedes están aquí?
VALENTINA: no sé qué pasa AGUSTIN nos trajo aquí pero no nos ha dicho nada.
LALI: (miro a las chicas preocupada, de AGUSTIN se podría esperar cualquier sorpresa) que hacen todos aquí? que hay que celebrar? (le dijo en susurro a BENJAMI)
BENJAMI: tranquila morena todo a su tiempo (le sonrió pero esta sonrisa ponía más nerviosa a LALI ya que BENJAMI parecía muy feliz, pero porque?)

En el departamento de PETER…
PETER: no se discute más MARTINA, ALLEGRA se queda esta noche con migo y si no te gusta la idea puedes irte (dijo furioso, MARTINA desde que habían entrado a la habitación solo hacia pelear) vamos que mi hija está sola (se dirigió a la sala donde estaba ALLEGRA seguido de MARTINA que la miraba con furia) siento la demora princesa pero estaba dejando tus cosas en la habitación.
ALLEGRA: (le sonrió a PETER) te vas a quedar a dormir con migo? (PETER asintió y MARTINA estaba que estallaba por dentro porque no iba a tener tiempo junto a PETER)
PETER: pasemos a comer (saco de la sillas de ruedas a ALLEGRA en sus brazos y la sentó junto a él para comer, del otro lado de la mesa estaba MARTINA) se ve delicioso ese pollo (ALLEGRA intentaba no reír sabía que eso no era verdad) come princesa (le sonrió a ALLEGRA)
ALLEGRA: tranquilo papi coman ustedes primero (dijo en forma “inocente”- MARTINA revolvió los ojos e intento sonreírle a PETER mientras este tomo los cubiertos y saco una porción del pollo llevándolo después a la boca, en el momento PETER apretó su boca y abrió los ojos como platos) que pasa papi?, acaso no te gusto el pollo? (se hizo la sorprendida.- para tener cuatro años había aprendido mucho de su tía VALENTINA)
MARTINA: Amor estas bien? (dijo preocupada, PETER se ponía rojo y sus ojos cada vez más verde pero aún tenía el pollo en su boca hasta que no aguanto más y escupió el pollo a tal Acto MARTINA y ALLEGRA hicieron cara de asco) que asco amor (dijo al ver a PETER tomando mucha agua y sacando su lengua para limpiársela con la mano) que pasa PETER?
PEER: (tomo más agua, estaba desesperado por el ardor que sentía en su boca) que le echaste al pollo? (pregunto y seguía tomando más agua)
MARTINA: ¿porque amor? ¿Qué tiene? (probo un poco el pollo y también lo boto sobándose su cuello) te juro que este no es el que yo prepare (volteo a mirar a ALLEGRA que se tapaba su boquita con sus pequeñas manos para no reír) bebe te juro que no sé qué paso (miro a PETER casi llorando)
PETER: tranquilízate AMARTINA (se limpiaba la boca, aun sentía que se le quemaba) mejor no comamos esto vamos a ver una película (levanto a ALLEGRA de la silla y se dirigieron a la sala de televisión)
MARTINA: (bufo) sé que fue esa mocosa (se decía a ella misma) primero interrumpe mi noche con PETER, después me daña mi cena, una más y esa mocosa se las verá con migo (dijo con rabia y se dirigió al lado de PETER pero cuando llego ALLEGRA se las ingenió para quedar sentada en las piernas de PETER mientras la abrazaba) Amor no hay campo para mí? (lo hizo en forma de puchero – la verdad que a PETER se le olvidaba que existía MARTINA cuando estaba cerca de ALLEGRA)
PETER: claro, aquí (señalo al otro lado, MARTINA se le iba acercar a dar un beso a PETER mientras A LLEGRA veía la televisión pero los interrumpieron)
ALLEGRA: (reacciono antes que MARTINA y con sus pequeñas manos tomo la cara de PETER) papi tengo hambre (se soba su pancita) quelo pizza (le sonrió)
PETER: está bien, ninguno de los tres ha comido así que voy a traer pizza (Levanto a ALLEGRA y la coloco en su silla de ruedas)
MARTINA: ahora si le vas a traer pizza? (revolvió los ojos)
PETER: (se le acercó al oído de MARTINA) deja tus malcriadeces que es solo una niña (cogió su abrigo y las llaves) te dejo a cargo de ALLEGRA.
MARTINA: (abrió sus ojos como platos no quería quedarse sola con la “mocosa”) pero.. Pero.. (Caminaba detrás de PETER)
PTER: tranquila ella no te va hacer nada (le dio un beso en la frente y se dirigió a traer las pizzas)
Ama: lo que me faltaba ahora de niñera (volteo a donde creía que estaba ALLEGRA) ahora donde se metió esta mocosa? (no estaba sus silla de ruedas pero MARTINA no le importó y se puso hablar por su celular)

Con LALI…
Intentaba de sonreír solo AGUSTIN, BENJAMI y los padres de este último hablaban, las chicas estaba calladas, CANDE porque aun peleaba con AGUSTIN y las cosas entre ellos no iban bien, VALENTINA no quería estar allí y estaba más que aburrida y con LALI era lo mismo, solo se preguntaba que podría estar haciendo su pequeña hija con EUGE (eso creía ella).
BENJAMI: te sientes bien? (la saco de sus pensamientos)
LALI: si (intento sonreír) pero dime que hacemos todos aquí?
BENJAMI: (miro a Taylor) creo que ya es el momento (llamo al mesero) por favor que la copa de todos este llena (este asintió y las lleno un poco más de trago) familia préstenme un poco de su atención (se levantó y levanto su copa) hoy quiero hacer un brindis por LALI, por ALLEGRA y por su familia que ahora con la llegada de mi sobrino estaremos unidos pero no solo eso (dejo su vaso a un lado y se arrodillo frente a LALI dejándola helada tanto a ella como a VALENTINA y CANDE) LALI desde que te conocí supe que eres una mujer luchadora y con grandes cualidades, sé que intentamos de salir una vez pero no funciono porque era reciente lo que había pasado con el padre de tu hija (tomo las manos de LALI) delante de mis padres, de CANDE y tus hermanos (saco una caja de su bolsillo y la abrió) quiero pedirte a ti LALI ESPOSITO que me dejes que te proteja a ti y a ALLEGRA, que me dejes amarte (saco el anillo) LALI te gustaría casarte con migo? (LALI quedo más que en shock, no respiraba ni mucho menos reaccionaba, acaso esto era verdad?, ella quería como amigo a BENJAMI no pensaba que llegaría a tanto pero volteo a mirar a AGUSTIN lo cual tenía una sonrisa, lo sabía?, se dijo así misma, esa era plan de su hermano mayor)

En un bar no muy lejos de allí…
EUGE: ahora si cuéntenme quien es la chica misteriosa de AGUSTIN (estaban NICO, PABLO, ROCIO y GASTON, a Charlie lo habían dejado en casa de GIMENA)
GASTON: no sé si sea bueno contarles a ustedes antes que a LALI, pero tarde o temprano se enteraran (miro a NICO) la chica o como él la llama “gatita” (hizo las comillas en el aire) es nada más y nada menos que DAIKY (todos abrieron sus ojos como platos) EUGE: la sosa DAIKY?, pero que mal gusto que tiene AGUSTIN cambiar a CANDE por esa vieja (dijo con rabia)
ROCIO: que mal que le haga eso a CANDE estando embarazada (dijo en un tono triste)
PABLO: ella sabe algo?
NICO: aun no, LALI no sabe cómo decirle que AGUSTIN tiene otra y para males que es la secretaria de PETER.
EUGE: es mejor que LALI se lo diga o al menos que advierta a AGUSTIN que ella sabe.
NICO: mañana mismo le diremos quién es la otra de AGUSTIN para que ella tome cartas en el asunto (EUGE no dejaba de mirar el celular) pasa algo bebe?
EUGE: estoy preocupada por AALLEGRA, espero que todo salga bien.

En casa de PETER…
ALLEGRA: (PETER aún no había llegado de comprar las Pizzas, MARTINA no dejaba de hablar por celular y la pequeña se encontraba moviendo su silla de ruedas en la habitación de PETER observándola hasta que vio una foto, le tomo curiosidad al ver que eran seis hermosos niños .PETER, LALI, AGUSTIN, EUGE, VALENTINA y YEYO- cuando eran muy pequeños) que lindos (dijo, quería alcanzar la foto para verla más de cerca pero la foto estaba muy alta y desde la silla no alcanzaba, acerco lo más que pudo la silla con fuerza poso sus manos una a cada lado y se impulsó hacia arriba intentado de pararse, con toda su fuerza alzo una mano para alcanzar la foto pero no pudo porque antes cayó al piso y del golpe hizo un fuerte grito- estaba en el suelo llorando, no se podía levantar y además se había pegado muy fuerte en sus bracitos- de momento llego corriendo MARTINA por el ruido pero cuando se asomó por la puerta se quedó allí) ayúdame por favor, me caí y no soy capaz de parame (decía entre llanto)
MARTINA: (cruzo sus brazos y miro a la pequeña en el suelo) párate tu sola.
ALLEGRA: no puedo (lloraba aún mas) ayúdame.
MARTINA: porque tendría que ayudarte si dañaste mi noche con PETER, dañaste mi cena y dañaste mi vida con tu llegada (se acercó un poco pero seguía con los brazos cruzados) PETER solo te quiere por lastima, mírate (se agacho para quedar a su altura) no eres capaz de levantarte, eres débil, sabias algo? (ALLEGRA solo lloraba en silencio) PETER solo está con tigo porque perdió un hijo (ALLEGRA abrió sus ojitos verdes) PETER y yo íbamos a ser padres pero se murió mi bebe y el solo está llenando ese vacío con tigo.
ALLEGRA: cállate (grito entre sollozos) mentirosa. (Seguía en el piso intentando acercarse a la silla)
MARTINA: no soy mentirosa, tu papa dejo a LALI porque me amaba no le importó que estuviera embarazara de ti porque él solo tenía ojos para mí y mi bebe.
ALLEGRA: Noooo (lloraba aún más fuerte)
MARTINA: (tomo fuerte a ALLEGRA del brazo) sé que eres muy pequeña pero es mejor que te enteres de una vez, PETER engaño a tu mamá por acostarse con migo, porque quería una familia con migo, PETER nunca amo a LALI así que no te esfuerces por juntarlos (MARTINA escucho que alguien estaba entrando al apartamento) si le dices a alguien algo te juro que le hago algo a LALI y no volverás a ver a tu mamá (la soltó e hizo que la estaba ayudando a levantar pero ALLEGRA no dejaba de llorar)
PETER: perdón por la demora pero había mucha gente (cuando entro a la habitación salió corriendo al ver MARTINA que ayudaba a levantar del suelo a ALLEGRA y estaba lloraba) que paso princesa?
MARTINA: iba alcanzar una foto y se cayó de la silla.
PETER: es verdad princesa? (ALLEGRA asintió y PETER la ayudo a sentarse en la silla)estas bien? (la iba abrazar pero ALLEGRA movió si silla hacia atrás) que pasa bebe?, te duele algo?
ALLEGRA: quiero a mi mamá, quiero irme (lloraba cada vez más nerviosa)
PETER: (se quiso acercar más pero Anne no se lo permitía) bebe vamos a comer te curo el golpe y vemos una película.
ALLEGRA: quiero a mi mami (empezó a llorar con más fuerza) no te quiero ver, aléjate de mí (esto último lo dijo con dificultad y respirando rápido, en cierta forma se empezaba ahogar)
PETER: (ALLEGRA había empezado a respirar rápido) bebe estas bien? (se acercó y ALLEGRA comenzaba a temblar y sudar frio) ¡!llama a PABLO ya!! ( le dijo gritándole a MARTINA) tranquila princesa papi está aquí (con delicadeza la alzo pero como si ella estuviera parada porque sabía que le estaba dando un ataque de nervios o respiratorio, cada vez PETER se ponía más nervioso) Apúrate (le dijo MARTINA la cual estaba llamando a PABLO, el solo abrazaba a ALLGRA y le hablaba al oído para que se tranquilizara) respira princesa… respira tranquila que yo estoy aquí ( a los minutos llego PABLO con los chicos, apenas MARTINA lo llamo y le conto que ALLEGRA estaba mal salieron todos del Bar)
PABLO: (estaba ALLEGRA acostada ya más tranquila y respirando bien) lo que le dio fue un ataque de nervios pero le dificultó respirar.
PETER: va estar bien? (dijo preocupado)
LALI: (había llegado corriendo, recibió la llamada de ROCIO y de inmediato corrió lo que más pudo para llegar, sus ojos cafés estaban llorosos) más te vale que este bien porque si le pasa algo a ALLEGRA no te lo perdono nunca PETER(llego detrás junto a VALENTINA en un mar de lágrimas) bebe que te paso? no sé qué hace ALLEGRA aquí? (ALLEGRA la abrazo con fuerza quería llorar mas pero no quería asustar a su mamá)
EUGE: fue mi culpa, yo la traje para que pasara tiempo con PETER y después se cayó y le dio un ataque de nervios. (Estaba nerviosa, CANDE tenía razón algo malo iba pasar con su plan)
ALLEGRA: mami me quiero ir ya, llévame a casa (LALI la abrazaba y le acariciaba su cabellera)
PETER: princesa dijiste que querías quedarte con migo (se le acerco)
ALLEGRA: vete no te quiero ver, no te quiero (todos quedaron sorprendidos)
NICO: es mejor que yo las lleve a casa (se dirigió a LALI)
LALI: (estaba sorprendida, miraba a ALLEGRA en sus brazos y PETER desconcertado, acaso que había pasado?) vamos (alzo a ALLEGRA e iba saliendo de allí, cuando paso frente a MARTINA la fulmino con la mirada tal vez que esa mujer estuviera allí tendría que ver con que ALLEGRA estuvieras así –se decía LALI- ella no dejaba de mirar con ira a PETER, acaso le era difícil de cuidar de su hija?)
PETER: esperen (se acercó a Anne que estaba en los brazos de LALI) princesa no te vas a despedir de mí?
ALLEGRA: no te quiero ver más, ya no eres mi papi (abrazo más a LALI y se subieron al auto con los chicos dejado a PETER con MARTINA)
PETER: ALLEGRA? (el carro había arrancado) bebe (comenzó a caminar más rápido) no te vayas (decía para el mismo- salió corriendo detrás del carro con lágrimas en sus ojos pero paro al no verlo más en la carretera) perdí a LALI y ahora a ALLEGRA?

miércoles, 1 de febrero de 2017

CAPITULO 77


Lali tragó saliva con esfuerzo. ¿Cómo podía Peter hacerle semejante
pregunta cuando la corte entera sabía que había estado persiguiendo a Lady Martina
como si fuera un hombre libre? La voz le salió amarga.
—¿Dónde has estado tú todo este tiempo, Peter ? ¿Todavía estamos casados? 
¿Has hecho ya a Lady Martina tu nueva esposa? La reina tiene que estar entusiasmada.
Lady Martina me dijo que querías anular nuestro matrimonio para poder casarte con
ella. ¿Qué haces aquí? Creía que te había hecho un favor al marcharme.
—¡Un favor! —estuvo a punto de gritar Peter —. Estaba enfermo de
preocupación por ti. Durante todas esas semanas que he tenido que pasarme
postrado en la cama me imaginaba todo tipo de cosas horribles que te podían haber
pasado.
—¿Has estado enfermo? ¿Te hirieron en el mar? Oh, Peter, cómo lo siento. —
Le pasó las manos por los hombros, por los brazos, por el pecho, buscando indicios
de alguna herida. No encontró más que firmes músculos, y dejó escapar un
conmovido suspiro. No habría podido soportar que estuviera herido de gravedad.
—Me alcanzó una bala de mosquete —dijo Peter sin entrar en detalles—. No
es nada, ya está curado... Bueno, casi —añadió, pensando en aquella cojera que a
saber si se le quitaría algún día.
—Oh, Peter , ¿para qué has venido? ¿Qué pasa con Lady Martina?
—Me importa un comino Lady Martina. Nunca la he querido. Tú eres la única
mujer a la que he querido jamás.
Lali deseaba creerle, lo deseaba de verdad, pero quedaban por resolver
demasiados asuntos que les impedían ser felices. Y estaba el niño que él no estaba
dispuesto a aceptar...
—Yo siempre seré española, Peter —le recordó.
—Eso ya no me importa. He cargado demasiado tiempo con ese odio, y ha
llegado el momento de dejar atrás el pasado y concentrarme en el futuro, en nuestro
futuro. Me has dado un placer increíble cada vez que hemos hecho el amor, Lali,
pero era un placer culpable. A causa de mi ansia de venganza contra los españoles,
amarte me hería en mi orgullo y me llenaba de angustia. Te deseaba
desesperadamente, pero sentía que estaba traicionando a mi familia, y a mí mismo.
Gracias a Dios, ya no tengo ese tipo de sentimientos. Ahora mi corazón es libre para
amarte como tú te mereces, Lali. Te quiero, vida mía. ¿Podrás perdonarme todas las
cosas terribles que te hice y que te dije?
Lali lo contempló estupefacta.
—¿Me quieres? ¿Me amas?
—Siempre te he querido. ¿Qué tengo que hacer o decir para demostrártelo? ¿Es
que no tienes confianza en mí? —En el momento en que esas palabras salieron de su
boca, Peter se tachó a sí mismo de idiota. ¿Qué confianza podía tener Lali en él,
que no había hecho nada para ganársela?
Lali decidió que la confianza era una carga tremenda. Especialmente cuando
afectaba a un niño inocente. ¿Qué sentiría Peter hacia un hijo o una hija suyos que
llevaran sangre española?
—Maldita sea, Lali, ¡te necesito! Déjame llevarte conmigo a Andros. Voy a
dejar el mar para siempre.
La necesidad de tener en sus brazos a Lali, de sentir su calidez fundiéndose
con su propia firmeza, se le convirtió en una hoguera que le abrasaba por dentro,
después de haberla reprimido hasta que se hizo incontenible. Sus brazos rodearon a
Lali y con sus labios encontró los suyos; la besó apasionadamente, ahondando
hasta lo más recóndito de su boca. Amoldando las manos a su redondo trasero, la
atrajo hacia sí, consciente de cada una de las sensuales curvas de su fértil cuerpo...
En ese momento Peter parpadeó, confuso. La memoria le debía estar
fallando, porque notó curvas que Lali antes no tenía, curvas que... Se le cortó la
respiración, y clavó en ella los ojos con expresión aturdida.
Deslizó las manos hacia abajo. Para cuando llegó al bulto inconfundible de su
tripa, las tenía temblorosas. Su garganta profirió un sonido de estrangulado deleite;
pero Lali lo confundió con disgusto y trató de desprenderse de sus manos.
—Por Dios santo, ¡estás esperando un hijo mío!
Lali logró por fin liberarse. Dio un paso hacia atrás y le miró, desafiante.
—Ya sé que no querías un hijo mío, Peter, pero no lo lamento. Yo quiero a
este niño, aunque tú no lo quieras. En estas circunstancias, lo mejor es que me quede
en el convento.
Peter exhaló con fuerza. Nadie más que él mismo tenía la culpa de que Lali
creyera, equivocadamente, que él no quería a su hijo. ¡Por los clavos de Cristo! Iba a
ser padre, y Lali ni siquiera pensaba decírselo. Si no hubiera venido a España
probablemente nunca se habría enterado. El mero pensamiento resultaba espantoso.
Rezó por que pudiera encontrar las palabras para convencer a Lali de que sí quería
a su hijo. De que lo iba a querer tanto como la quería a ella.
—Escúchame, Lali, es verdad que no quería dejarte embarazada antes de salir
con mi barco al encuentro de la armada. Pero era porque tenía miedo de que me
mataran y tú te quedases sola en una tierra extraña y con un niño que criar. Con eso
no quería decir que nunca fuera a querer tener hijos contigo. —Lali hizo un sonido
gutural para expresar su incredulidad. Peter añadió rápidamente—: No voy a
negar que hubo un tiempo en que sí sentía eso, pero ya no soy el mismo hombre que
cuando nos conocimos. De muchas de las cosas que dije entonces me he arrepentido
luego, amor mío.
Lali le tocó la cara, los ojos, la boca, pasando amorosamente las yemas de los
dedos por sus queridas facciones. Él le agarró la mano y se la llevó a la boca,
depositándole en la palma un beso y cerrándole los dedos alrededor de él.
—Lali, vente conmigo ahora. Eres mi mujer. Llevas dentro a mi hijo. Os
necesito desesperadamente a los dos. El Vengador nos espera en el puerto de Cádiz.
Cuanto más nos retrasemos, más peligroso será.
La besó otra vez, con labios delicadamente persuasivos. Ella saboreó su
desesperación, sintió su necesidad, y respondió con las suyas propias, ciñendo sus
labios a los de él con profundo anhelo. Cuando por fin él se desprendió del beso,
Lali tenía la respiración acelerada. ¡Le amaba! Dios, le amaba.
—Dime que te vienes ahora mismo conmigo, mi amor —suplicó Peter —.
Dime que me quieres. Tú y tu hijo sois lo único que me queda en el mundo y que aún
significa algo para mí.
Su sinceridad tocó un punto del corazón de Lali donde había sobrevivido una
magra esperanza. El brillo húmedo de los ojos de él y aquella declaración tan de
corazón la convencieron de que los milagros existen.
—Te amo, Peter. Hace ya mucho tiempo que te amo. Me fui porque no
quería hacerte cargar con un niño que tú no querías y que no podías aceptar. Pensé
que ibas a ser más feliz con Lady Martina.
—No puedo ser feliz con nadie más que contigo. Ahora, vístete, que Nico nos
está esperando en el pueblo.
—No me puedo ir sin decírselo a la Reverenda Madre —objetó Lali—. Se ha
portado muy bien conmigo. Y a Euge. Es una amiga mía. Le prometí que la
llevaría conmigo cuando me fuera de aquí. Quiero...
—A la Reverenda Madre déjale una nota —la interrumpió Peter —. En cuanto
a Euge, está con Nico. La vas a ver enseguida. Date prisa, porque como descubran
que estoy aquí se va a montar un buen follón. En España sigo siendo un hombre
buscado por la ley. —Y en Inglaterra también, pensó, pero no lo dijo.
Lali se le quedó mirando estupefacta.
—¿Nico ha raptado a Euge? ¿A santo de qué?
Peter le lanzó una sonrisa maliciosa:
—Sospecho que por la misma razón por la que yo te rapté a ti, sólo que Nico no
ha tenido que recurrir a la fuerza. Euge estaba deseando marcharse.
Lali sonrió.
—Nunca dejarás de sorprenderme, Peter Lanzani.