miércoles, 3 de mayo de 2017

CAPITULO 43

- ¿papa?- dijo SANTI corriendo hasta la sala de estar.

- SANTI ¿Cuántas veces te he dicho que no puedes correr así?—resople mientras lo alzaba-¿Qué pasa?

- Es mami- contesto con toda la seriedad que poseía para su edad—no me presta atención.

- Seguro está ocupada.

- ¡no hace nada!-exclamo exasperado—solo esta en la ventana mirando hacia afuera y yo quiero que juegue conmigo.

- Haremos una cosa—sonreí para calmarlo—enciende la tv y busca algo que podamos ver, yo iré a ver a mama ¿está bien?

- Si, no dures mucho.

A pesar de todas las veces que lo he corregido en cuanto lo baje, empezó a correr otra vez. Cuando desapareció de mi vista, me apresure a subir las escaleras para buscar a LALI.

El corazón me martilleaba tan fuerte, que creía que me saldría disparado. Habían pasado solo dos día desde que la encontré donde se estaba quedando, en casa de su amigo. Solo dos días y ya esto estaba pasando.

Y no era que hubiésemos solucionado nada, al contrario seguían igual o peor de cómo estaba, solo acepto venir a casa bajo la influencia de SANTI, y de que este le había contado que no podía dormir sin ella. Amaba eso de ella, sin importarle tener que soportarme regreso con nosotros pero con algunas condiciones.

Ni siquiera podía entrar en la habitación cuando ella estaba allí. Solo permitía que le hablara lo esencial para personas que vivían en un mismo lugar y que tendrían una niña, aunque ya prácticamente había uno de ellos.

Otra de las cosas era que ya no trabajaría para mí, lo que en principio fue un alivio, pues ya se la había pedido. Pero después de darle vuelta no era muy buena idea, conociéndola eso tenía algún trasfondo. Por suerte, de recursos humanos me enviaron una practicante muy eficiente. Aunque las ganas de llamarla a mi oficina no eran muchas y mis deseos de ir en las mañanas a la empresa ya no tenían el mismo matiz.

Nuestra relación en estos dos días seguía igual de mal, le había pedido perdón en tantas ocasiones que ya no tenía siquiera sentido hacerlo, pero seguía insistiendo de muchas maneras. Había trabajado al máximo para intentar que todo fuera bien y pensaba que lo estaba logrando, hasta ahora.

La encontré donde Gabriel me había dicho, sentada en su ventana personal mirando hacia afuera, no se inmuto cuando me acerque a ella. En estos días cuando me acercaba tanto así, arqueaba una ceja y con so tenia para que me retirara. Pero ahora, al parecer ni siquiera sabía que estaba aquí.

Saber que era normal en ella este tipo de transe no alivio en lo mas mínimo a disminuir el miedo que corría por mis venas, mi mente iba a toda velocidad intentando encontrar una solución a esto. Recordé las cosas que Ana me había dicho la otra vez y camine hacia la habitación.

Encontré su teléfono en el buro junto a sus audífonos, mientras caminaba de vuelta busque su lista de reproducción y me apresure a ponérsela en cuanto me arrodille a su lado. Verla así, saber que era por mi culpa aunque ella dijera lo contrario era lo peor de todo. Teníamos que solucionar nuestros problemas pronto, pero para ello, había algo que debía hacer.

Recordaba que Ana me había dicho que la dejara tranquila, por lo que reuní fuerzas y me aleje bajando las escaleras, encontré a Gabriel tumbado en el sillón mirando fijamente al televisor, estaban pasando un de sus cartoons favoritos, hora de aventura, también eran de los preferidos de layla, quizás verlos le haría bien.

Me senté a su lado en el sofá mirando fijamente como el rey helado intentaba secuestrar a una princesa, otra vez. Me gire para ver a Gabriel que tenia la vista fija en mi rostro. Ni siquiera lo había notado.
- ¿Cómo esta mama?- pregunto

- Estará bien—conteste—solo necesita estar sola un rato.

- ¿es porque no se hablan?- pregunto inocentemente.

- Si lo hacemos- ante el niño intentábamos aparentar algo de normalidad, aunque me daba cuenta de que eso no estaba teniendo resultado.

- Sé que no se hablan—dijo como si fuese lo más normal del mundo—y que tienes una nueva habitación.

- Eres muy inteligente hijo- suspiro—mama y yo estaremos bien no te preocupes.

- Está bien—dijo volviendo su atención al televisor.

LALI

Radioactive de imagine dragons retumbaba en mis oídos, lentamente fui dándome cuenta de lo que tenía alrededor. Alguien me había puesto los audífonos y esta vez me fui tan lejos que ni de eso me percate, de nada lo que ocurría a mí alrededor. Mire hacia la ventana, había empezado a anochecer ya, suspire agotada, había pasado más de seis horas aquí, de seguro.

Tataree la canción un rato, era una de esas canciones que en estos momentos iban tan acorde contigo que no sabias ni que pensar, la amaba, pero estando sumida como ahora en mi limbo personal hacia que me replanteara que estaba haciendo con mi vida.

Y eso hice, en ese momento, pensar en cómo iba mi vida y no era para nada bueno lo que veía. Volví del apartamento de POLI mas por SANTI y por cómo me lo pidió, no pude negarme; pero también porque podía ver como PETER se consumía por la tristeza y no quería que eso siguiera pasando, aunque en los días que llevaba aquí, no había hecho nada para arreglar la situación.

No ganábamos nada con seguir peleados, lo supe desde el primer momento, pero mi lado egoísta no pensaba igual, era muy cómico ver como se desvivía en cumplir con lo que le pedía aunque eso no fuera de su agrado. Veía como luchaba por no acercárseme en las mañanas, sentarse junto a mí en esta ventana o en el jardín cuando jugaba con Gabriel. Hacia todo lo que estaba en sus manos para tratar de compensarme y yo actuaba con una indiferencia increíble.

Deberían de darme un novel.

O debería dejar de pensar ganar uno.

Las palabras dolieron, como ningunas otras me habían dolido en la vida, quizás sea porque espero mucho de él, maldita sea, formamos una familia, hay muchas cosas que debemos hacer por nosotros, tenemos mil y una diferencias, personalidades difíciles y con el tiempo había aprendido que teníamos algo que opacaba a todas aquellas; teníamos amor.

Pero, aun así, tenía que estar claro hasta donde llegábamos.

Me levante y camine hasta la habitación, en el pasillo me encontré con PETER subiendo las escaleras. Mi corazón dio un vuelco al ver que me traía un sándwich y zumo de fresas. Me gustaba eso, tratarlo mal y que él me trajera cosas para comer, pero ya era tiempo de darle vacaciones.



Aunque fuesen solo pequeñas.

- Hola—dijo llegando hasta mi lado.

- Hola—respondí mirando fijamente al amor de mi vida, el que él llevaba en brazos.

- Pensé que tendrías hambre—dijo a modo de disculpa.



- Un poco si—se los quite de las manos, por no decir que se los arranque- ¿y SANTI?
- Se quedo dormido viendo los cartoons, pasamos la tarde viéndolos.

- ¿se durmió sin cenar?—pregunte alarmada.

- Leche y galletas—se encogió de hombros—ya sabes lo difícil que es.



- Menos mal—suspire aliviada—gracias.

- Siempre more—me dedico su hermosa sonrisa—te dejo para que comas.

- ¿no quieres quedarte?—pregunte desilusionada.

- ¿quieres que me quede?



- De igual forma no te daré, puedes acompañarme, aunque pienso ver a Damon.

- Como odio a ese farsante.

Reí a carcajadas como llevaba mucho sin hacerlo, pasar tiempo con PETER era una de las cosas que más me gustaban. El también rio contagiado de mi risa y me sentí feliz. Era maravilloso.

Durante dos horas nos mantuvimos sentados relativamente juntos en la cama. Reía cada vez que PETER refunfuñaba acerca de lo arrogante y pretencioso que era mi vampiro favorito. Como me encanta molestarlo, en cada oportunidad proclamaba lo mucho que me gustaba, cada vez que lo hacía me daba un codazo o me fulminaba con la mirada.

Sonreí internamente, cada minuto que pasaba, el tomaba más libertad conmigo; cuando nos acomodamos para ver la serie estábamos sentados relativamente juntos, si movíamos los brazos podíamos rosarnos, lo que al descubrirlo el utilizo a su favor. Lo hacía muy a menudo. Con el jueguito y las risas nos tomamos de las manos y ya cuando al parecer se percato de que no protestaba, me abrazo atrayéndome a su regazo.

Aprovechado.

- ¿piensas ver otro?- pregunto arqueando una ceja.

- Y si así es ¿Qué?- dije retándolo

- Nada- sonrió- pensé que querrías hacer otras cosas.

- ¿Qué cosas?- pregunte inocentemente, aunque ya sabía a qué se refería.

- Ya sabes- dijo acariciándome el brazo lentamente- cosas que nos gusta hacer a ambos.

- No sé de que hablas.

- Mejor te muestro para que salgas de dudas.

No me dio tiempo a protestar, tomo mis labios y me beso dulcemente, llevaba días anhelando ese contacto, sentir como mi piel se erizaba con solo un roce de sus manos o como me enloquecía e impacientaba que me besara de esa manera. Teníamos días sin hacerlo, días que parecieron años.

El beso se volvió más descontrolado, en un visto y no visto ya me había sentado ahorcajadas sobre él, enrede mis dedos en su suave cabello oscuro y lo atraje para profundizar más el beso, mientras él me acariciaba la espalda.

Rápidamente nos quitamos franelas que llevábamos puestas de estar en casa, mi sostén desapareció con la misma rapidez y nuestros torsos hicieron contacto, la fricción de mis senos contra su pecho hacia que deseara mas por segundos y el estaba dispuesto a dármelo.

Lentamente caí despaldas en la cama, sin despegar nuestros labios, siguió besándome el cuello con toda la tranquilidad con la que fue capaz, solo para desesperarme con el sabia que hacia el muy maldito. Fue repartiendo cortos besos llegando hasta uno de mis senos y concentrándose en él, no pude evitar soltar gemidos de aprobación mientras él hacia maravillas con su boca.

Mi teléfono empezó a sonar, intentaba incorporarme para tomar la llamada pero PETER me sostenía mas fuerte sin dejar de besarme y mordisquearme. Lo volví a intentar con el mismo resultado.

- PETER puede ser importante- dije jadeando.

- Maldita sea- mascullo soltándome.

Dejo que me sentara y me pasó el teléfono, el número no estaba registrado pero aun así tome la llamada.

- ¿hola?- dije tranquilizando mi respiración

- Hola, LALI—respondió una voz conocida pero que no pude asociar—soy la madre de PETER ¿me recuerdas?

- Si claro señora- respondí frunciendo el ceño- ¿pasa algo?

- Ah no querida—se apresuro a decir—al contrario las cosas van muy bien, esta tarde estuve con mi hijo NICO y su prometida EUGE y le pedí tu numero para hablar contigo, espero que no sea problema.

- Claro que no—dije mientras que veía como PETER intentaba adivinar quién era.

- Quería pedirte un favor—dijo un poco nerviosa.

- Lo que se le ofrezca.

- Seguro que ya PETER te conto lo que paso en tu casa, pero aun así la relación con el no es igual que con los demás, me gustaría acercarme mas a él, por lo menos, estar cerca de mis nietos y de ti, claro está.

- Me parece una buena ¿tiene algo en mente?

- Si- contesto- mañana iré al club donde solía ir con ellos ¿podríamos quedar allí para el almuerzo?

- Por supuesto, yo me encargo de eso.

- Muy bien, gracias- suspiro- PETER sabe cómo llegar.

- Entonces, hasta mañana.

- Hasta mañana.

Sonreí al ver a PETER intentar descifrar lo que encerraba la conversación, estaba pletórica de contenta, era lo que necesitábamos, el debía de encontrar la forma de volver a estar con su madre, es algo que necesita y si está en mis manos lograrlo, tengo tiempo de sobra.

Total, ya ni trabajaba.

- ¿a qué se debe tanta felicidad?- pregunto alarmado.

- Mañana tenemos andadera- dije besándole el cuello.

- ¿Qué?- dijo con la respiración agitada, me encantaba el efecto que lograba en el.

- Fuimos invitados a un club a almorzar- dije entre besos.

- ¿por quién?- pregunto apartándome.

- Por tu madre- dije mirándolo fijamente, tardo unos segundos en asimilar la noticia, pobre lento- dijo que sabias llegar al lugar.

- Íbamos casi todos los fines de semana con ella.

- Pues volverás con ella y con nosotros también.

- ¿Por qué?- pregunto extrañado.

- Porque lo necesitas y nosotros también.

- Eres increíble- dijo volviendo a besarme, las ganas que se habían disminuido por estar hablando por teléfono, volvieron incrementadas por dos, amaba tanto a este hombre dañado que dolía. Pero al parecer no importaba.

Por ahora, solo tenía que preocuparme de que en ese lugar no se desarrollara ningún tipo de guerra.

CAPITULO 42

PETER 

La peor noche de mi vida.

Cuando apareció SANTI en nuestras vidas y LALI se fue de casa, no pude dormir pero por lo menos sabia donde se encontraba y que si no hubiese sido porque entendía que debía asimilar la noticia, la hubiese ido a buscar sin problemas. Pero ahora.

Ahora no tenía idea de donde había ido, lo único que sabía era que se encontraba bien porque había hablado con Ana, pero que no iría a casa. Pase toda la noche sin ni siquiera acercarme a la cama por la frustración.

Dormir a SANTI esa noche fue peor que actividad extrema. Se sentía triste porque LALI no leería uno de sus libros para él, lo intente yo, pero simplemente no quiso y para marcar su punto se cubrió la cara con una almohada y empezó a gritar.

Por suerte en la mañana maría pudo hacerse cargo de él y yo suspirar aliviado. Desistí en llamar a LALI, pues con tantas llamadas hacia que se irritara mas y yo solo quería verla y pedirle perdón. Otra vez.

Decidí que esa mañana no iría a la oficina, no me sentía bien de ninguna manera, aun tenia problemas para ver de mejor forma lo de mi madre y en buscar una forma de que LALI me perdonara, cosa que iba siendo difícil.

- ¿PETER?- dijo susan al contestar animada

- Hola susan- intente igualar su tono pero me fue imposible- creo que no iré esta mañana a la oficina.

- ¿estas bien?- se intereso ella- ¿están bien los dos?

- Eso creo- suspire- me llamas por cualquier emergencia.

- Si PETER, cuídate por favor.

- Si mama- bromee.

Me quede en la habitación un rato mas, sin saber en que ocupar el tiempo, la vida sin ella se tornaba difícil.

- ¿Señor PETER?- llamo maría desde el otro lado.

- ¿pasa algo?- dije esperanzado.

- Hay alguien que desea verlo- dijo apresuradamente mientras yo abría la puerta.

- ¿Quién es?- repuse- no tengo ánimos para visitas.

- Lo siento señor no dijo su nombre, pero me pidió que le dijera que se trataba de LALI.

No pude evitar maldecir, lo que sorprendió mucho a maría, muy raro lo hacía y nunca delante de ella , le sonreí para tranquilizarla y baje rápidamente las escaleras para encontrarme en la puerta con la última persona que deseaba ver. Bonito día que iba siendo.

POLI 

Trataba con todas mis ansias de no llevarle la contraria a la enana, sabia lo mucho que odiaba que la decepcionasen y yo trataba a toda costa de ayudarla mientras podía, Que conste que decidí ir a las once de la mañana para no encontrarlo, tratando a toda costa de seguir lo que LALI me había dicho. Pero esta ocasión no iba por ahí.

Cuando la señora maría me informo de que PETER se encontraba en casa no pude evitar dejar pasar la ocasión, mi promesa de que no pasaría nada que le había hecho a LALI seguía en pie, pero hablar no le haría daño a nadie.

Ver a PETER con un aspecto tan vulnerable no estaba en mis planes, por eso borre desde que lo vi mi sonrisa de suficiencia, era el hombre que LALI amaba por lo tanto debía llevarme por lo menos bien con él.

- No estás en tus mejores momentos- dije a modo de saludo.

- He tenido mejores días- dijo- ¿Cómo esta?
- Yo muy bien- bromee- LALI también, pero tiene el mismo asqueroso aspecto que tu.

- ¿eso debería alegrarme?- pregunto el burlón

- Como quieras- le reste importancia- te preguntaras porque estoy aquí.

- Me imagino que para arreglar las cosas, recuerdo que decías que no dejarías pasar una.

- Así es- convine- pero le prometí a la enana que no haría nada y cumplo mis promesas. Estoy aquí para buscarle algunas cosas.

- ¿Qué?- pregunto sorprendido- entendí lo que quisiste decir, pero ella ¿piensa quedarse mucho tiempo escondida?

- No está escondida- reí- está en mi casa y al parecer aun su orgullo no se recupera.

- Necesito verla- sus ojos denotaban sinceridad y angustia, este sí que la pasaba mal- por favor dime donde está.

- Me mataría y aun no tengo a quien dejarle mis bienes, debes darle tiempo, no es como que ella este muy contenta con lo pasado.

- Lo sé, pero es muy difícil sin ella- admitió- LALI sabe que no estaba bien cuando dije esas cosas.

- Lo sabemos, pero no por eso las palabras dejan de doler.

- Necesito hablar con ella, necesito escuchar su voz.

- Intentare persuadirla pero no te prometo nada- suspire- no eres la mejor persona del mundo, pero al parecer eres perfecto para ella, solo necesita recuperar su orgullo, estará bien. Tengo que irme ya, vuelo en un par de horas ¿me podrías dar algo para llevarle?

- Este bien- suspiro él con tristeza- pero solo cosas para hoy, no dejare que se quede mucho más tiempo. Moveré cielo y tierra si es necesario para buscarla.

- Eso espero.

Me sorprendió la rapidez con la que hizo las cosas, en cinco minutos bajaba nuevamente las escaleras con uno de los bolsos de LALI. Al entregármelo titubeo un poco pero al final cedió, el sabía que era lo mejor y eso me hacia comprenderlo un poco más.

LALI

Reí a carcajadas cuando vi el pequeño bolso que POLI me traía. Al parecer mis ruegos no fueron escuchados y POLI logro su cometido. Encontrarse con PETER.

Lo mire de todas formas, buscando algún indicio para saber si algo había pasado, pero suspire a liviada al ver que no tenía ni un rasguño. Su linda y suave piel seguía igual que esta mañana.

- Algo que me quieras contar- dije mientras sacaba el único cambio de ropa que había traído.

- Al aparecer tu querido amor no había salido al trabajo- dijo en tono burlón- me lo encontré casualmente en su casa.

- ¿y?

- Nada- se apresuro a decir- solo le dije que te diera espacio y estuvo de acuerdo.

- ¿así sin más?- el bobo asintió- ¿estas seguro?

- Que si pesada- resoplo- ¿Qué te hace dudar de mi palabra?

- No es eso more. Es que me extraña que actuara de esa forma. Me esperaba peleas y gritos.

- Ganas no faltaron more. Por lo menos de mi parte.
- POLI...

- No paso nada- suspiro- lamento dejarte pero ya es tarde y tengo que tomar un avión.

- No tenias que haber venido precioso- dije abrazándolo- con una llamada hubiese sido suficiente.

- Necesitaba ver el asco que estas hecha- sonrió

- Bastardo 

- Hororosa

- Inútil

- Reina del drama

- Idiota

- Te quiero

- Igual yo POLI, déjame acompañarte al aeropuerto

- No es necesario. Podrías cansarte.

- No soy tan vieja- dramatice- llevo todo el día sin salir. Por favor.

- Está bien. muévete.

Cuando llegamos al aeropuerto me arrepentí de haber ido, odiaba las despedidas. Como era de esperar en mi estado hormonal y de sensibilidad aguda, añadiéndole el hecho de estar triste por lo de PETER hice un drama de lo más conmovedor, o eso creía.

Llore como loca, como llevaba tiempo haciéndolo, un lindo chico hasta me ayudo a encontrar un lugar donde sentarme y me regalo su botella de agua, aun habían personas buenas en el mundo. Obviamente la mayor parte del drama lo hice cuando ya POLI se había ido. Sabía que si me desacataba así delante de él se atrevía a perder el vuelo y ya demasiado hacia el por mí.

Necesitaba una novia. Pronto.

Me encargaría de eso más adelante.

Cuando ya estuve más tranquila y me había cansado de restregarme contra el torso desgraciadamente bien cubierto del chico, que se llamaba lían y que estaba para morirse decidí tomar el camino a casa, ya iba siendo hora, antes de que empezara otra vez.

PETER 

Pase todo el día en casa, esperando la bendita llamada que nunca llegaba, no soportaba tanta espera por lo que decidí ocupar mi tiempo en algo productivo o por lo menos mejor que estar el día en casa.

Visite a MARIANO, a mi hermano en su departamento y por ultimo decidí ir yo en busca de SANTI al colegio. Las palabras de LALI me llegaron a la mente mientras lo veía de la mano de una pequeña niña de cabello rubio, está enamorado había dicho. Pero con todo no le había prestado atención.

Caminaron juntos a mi encuentro, no tuve ni siquiera que forzar la sonrisa como lo había hecho en todo el día. Corrieron y me sorprendí levantándolos a ambos del suelo para abrazarlos, al momento una señora que supuse era su madre llego a nuestro encuentro y no dejaba de sonreír.

Me imagine estar así con PETER y la pequeña minimi un día de escuela.

Tenía que solucionar mis problemas cuanto antes.

De camino a casa supe todo del nuevo amor de mi hijo, desde que era mejor con las vocales hasta su color favorito, tenía un conejito violeta con el que dormía y jugaba en su casa de muñecas. Esperaba no hablar así de LALI a las otras personas.

Nos detuvimos en un semáforo en rojo, recosté mi cabeza contra el respaldo mientras trataba de no pensar en que estaría haciendo LALI en estos momentos, eso hasta que la estridente voz de SANTI me saco de mis pensamientos.

- ¡mami! ¡mami!- gritaba con alegría

- ¿Qué pasa ahora?- dije girándome a verlo

- ¡mami! – continuo y señalo con su pequeño índice- ¡ahí esta!

Seguí la dirección en que apuntaba y era cierto, a dos coches del nuestro estaba ella, en su estúpido auto viejo que tanto deseaba borrar del mapa. Estaba cantando, pero desde la distancia se veía que era una de esa corta venas que tanto le gustaban.

Mi corazón dio un vuelco al ver como se recostaba del volante limpiándose las lágrimas que corrían por su rostro. No podía sentirme peor.

El semáforo cambio y tome una decisión, la seguiría. Las cosas se mejorarían o pondrían peor pero lo harían hoy. Quisiera ella o no.

La seguí a una distancia considerable por algunos quince minutos, se dirigía a una parte de la ciudad muy conocida por sus grandes apartamentos de lujos y estilo moderno, tenía algunos amigos por aquí.

Entro en un parqueo subterráneo de un bloque de esos departamentos. Seguro era de su amiguito que tanto me irritaba con toda su arrogancia de estar siempre con LALI. Pero debía de soportarlo si quería que ella estuviera bien conmigo.

Aparque en la acera un bloque antes del de ella. Espere algunos minutos y con Gabriel camine hasta el edificio. En la recepción había un chico de algunos veinte años jugando con el ordenador tan concentrado que tuve que tocarlo para que me prestara atención.

- ¿en qué puedo ayudarle?- pregunto nervioso

- Estoy buscando el departamento de PABLO MARTINEZ

- El señor MARTINEZ ya se ha ido ¿quiere dejar algún mensaje?

- Sé que ya se ha ido, pero la señorita ESPOSITO está ahí.

- Así es señor, pero...- no lo deje continuar.

- ¿me podrías decir el número de piso, por favor?

- No estoy autorizado para...

- Si lo estas, no me hagas llamar a PABLO y que él se moleste, odia que hagan a su sobrino esperar- dije señalando a SANTI que estaba de lo más entretenido mirando a su alrededor.

- Llamare para informarle sobre...

- No- lo detuve- es una sorpresa.

Después de pensarlo mucho decidió darme la dirección, al entrar al elevador suspire aliviado, ya estaba pensando sobornarlo.

Nos detuvimos en su planta y camine hasta una puerta de madera oscura. Respire profundo varias veces antes de tocar. Al principio no escuche nada, por lo que pensé que me había equivocado de piso, pero después de unos segundos la escuche maldecir mientras se acercaba a la puerta sonreí involuntariamente mientras mis nervios aumentaban. 

Sonrisa que desapareció al momento al que abrió la puerta, se veía mal, estaba vestida con cosas de PABLO, aun tenía las marcas de las lágrimas en sus mejillas. No creí estar peor, pero vi que era posible.

SANTI, en vez de fijarse en eso se soltó de mi agarre y se apresuro a abrazar sus piernas, ella con un poco de esfuerzo lo levanto para abrazarlo también.

- ¿Cómo estas precioso?

- Bien- dijo el sonriendo- no leíste anoche

- Lo sé amor- sonrió aunque con tristeza- y lo siento

- Está bien mami.

Ella sonreía mientras él la abrazaba, lo hacía hasta que se fijo en mí. Su sonrisa desapareció al instante, entrecerró sus ojos dejando dos finas líneas para mirar, era cómico, pero si me reía me tocaría mas aun.

Hablando del colegio con el niño entro en el departamento dejándome ahí parado, me apresure a cerrar la puerta y seguirlos, me mantuve en silencio todo el trayecto, pensando en lo difícil que esto seria. Porque de verdad lo seria.

martes, 2 de mayo de 2017

CAPITULO 41

PETER

- ¿Qué demonios acabo de hacer?- susurre.

Tenía un fuerte dolor en mi mejilla por el fuerte golpe que había recibido, dos veces, pero sentía que no era nada con el dolor que tenía en el pecho. Había hablado sin pensar, estar ante esta mujer ahora hacia que todas mis fortalezas se debilitaran. Esperaba que ella lo entendiera, aun así sabia que le había causado un fuerte daño.

- Estará bien- escuche la voz de Elizabeth y levante mi mirada para ver como se debatía entre acercarse o darme espacio, opto por la primera. Bien por ella- solo necesita tiempo, eso que le dijiste es muy doloroso.

- ¿crees que no lo sé?- cuestione sarcásticamente- no solo herí sus sentimientos, lo tengo bien claro.

Escuche unos pasos en la entrada, con el corazón acelerado me apresure a ir, guardaba las esperanzas de que LALI regresara y si quería seguir gritándome la entendería, solo la quería aquí, conmigo.

Me detuve y suspire frustrado al ver que era mi hermano NICO el que venía de la mano de su prometida EUGE- lo que nos faltaba- con todo había olvidado que vendrían hoy para cenar con nosotros.

- Que cara tienes hermano- dijo NICO al verme- pareciera como que no quisieras vernos.

- Muy gracioso- masculle- tenemos problemas.

- ¿tenemos?- pregunto interesado- solo tú y yo o incluye a algunos más.

- Incluye a BRENDA- conteste- y creo que también a nuestro padre.

- ¿y qué es?

- Velo por ti mismo- dije empezando a caminar devuelta al salón, sentí sus pasos detrás de mí, por lo que no me moleste en ver si me seguían, no hasta que escuche una maldición provenir de mi santo hermano.

Suponía que cuando la vi por primera vez, también me había quedado igual a como mi hermano se encontraba, parecía una estatua, NICO de por si era claro y la palidez que había adquirido parecía impresionante, el reconocimiento era notable en sus ojos, al igual que el dolor. Comprendía a mi hermano.

Soltó la mano de EUGE para acercarse lentamente, otra vez Elizabeth había empezado a llorar, ella, al ver que NICO se le acercaba intento agarrarlo pero el dio un paso atrás.

- ¿mama?

- Hola pequeño NICO.

- Nadie me había vuelto a decir así- sonrió- ¿Qué buscas?

- Aclarar las cosas de una vez.

- Muy bien- intervine- llamemos a BRENDA y que nos explique de una vez.

- Le enviare un mensaje- contesto NICO.

- Iré a buscar a LALI- dijo EUGE pareciendo incomoda.

- Se fue- decirlo me causaba más dolor del que ya tenía.

- ¿Qué?- pregunto ella.

- Se fue- volví a decir- supongo que para no matarme.

- Quizás termine yo su trabajo- mascullo ella.

- BRENDA estará aquí en veinte minutos, está en casa de papa, vendrán juntos.

Los minutos pasaron lentos, Elizabeth intentaba entablar conversación, lograba poco solo con EUGE, NICO y yo aun asimilábamos la noticia, mientras por otro lado, desde el teléfono de EUGE intentaba comunicarme con LALI. Sin éxito.
Puntual como siempre mi hermana había llegado, el timbre sonó justo a los veinte minutos que PETER dijo que llegaba. EUGE se ofreció a ir a lo que ninguno de nosotros protestamos en absoluto.

Las expresiones de los recién llegados era igual o peor que la nuestra, podría decir, me asustaría que no fuera de esa manera.

Tomaron asiento junto a nosotros, hubiese sido gracioso en otras circunstancias, pues nos habíamos sentado todos de mismo lado, dejando a Elizabeth sola en el sillón del frente. No podía evitar sentir una punzada de pena por ella, aunque sentía más dolor y este sentimiento opacaba todo lo que podría sentir de afecto hacia ella.

- Muy bien- dije cuando ya todos se había acostumbrado a su presencia- ahora que estamos todos, ya puedes explicarte.

- PETER por favor- repuso mi padre- aun sigue siendo tu madre, no hables así.

- Gracias George, pero supongo que me lo merezco- dijo- no me fui porque estaba cansada de ustedes, eso nunca pasaría, lo hice por protegerlos.

- ¿protegernos?- preguntamos BRENDA y yo al tiempo.

- Dejándonos solos nos protegías ¿Cómo se supone que eso encaja?- pregunto NICO.

- Este...- dijo EUGE nerviosas e incómoda- yo iré a ver al pequeño Gabriel.

- Esta bien- contesto NICO antes de besarla. 

- Nos explicas esa parte de la protección- dijo mi padre.

- Por supuesto- recordaba esa postura de Elizabeth, cuando tenía un punto en algo siempre alzaba la barbilla- para eso estoy aquí- suspiro.

<<tres meses antes de que desapareciera de sus vidas me tocaba el chequeo general en el hospital. Por esos días siempre me estaba sintiendo mal, tenía dolores de cabeza y algunos mareos. Cuando el doctor me revisaba detecto un abultamiento en uno de mis senos, decidió que para estar tranquilos me harían una mamografía.

<<me detectaron unos pequeños tumores cancerígeno en ellos- se detuvo un momento como para tomar aire, las lagrimas volvían a aparecer- el doctor González me indico un tratamiento para ver si lo detenían sin la necesidad de operar y estuve de acuerdo, hice que el jurara que no diría nada a ninguno de ustedes, pues teníamos la esperanza de que todo se solucionara con el medicamento. Aunque no fue así.

<<los primeros días funcionaba de maravilla, las molestias iban desapareciendo y yo me sentía bien, por esos días fue el cumpleaños numero diez del pequeño NICO- sonrió recordando- el ultimo que pude ver.

<< dos meses después de llevar el tratamiento, empecé a sentirme mal otra vez y fui a ver al doctor González. El me explico que ya mi cuerpo se había adaptado sorprendentemente rápido al tratamiento y que el tumor había empezado a aumentar de manera preocupante. Me hablo de quimioterapias y de que sería un proceso doloroso. Me explico que perdería el cabello y que pasaría mucho tiempo en el hospital, que tendría que contárselo a ustedes.

- ¿y porque no lo hiciste?- susurro BRENDA- hubiésemos estado hay para ti.

- Lo se BREN- suspiro- pero los amaba demasiado, los amo demasiado a todos como para querer verlos sufrir, todo iba muy bien en casa, ustedes estaban bien en la escuela y George había estado hablando de las cosas nuevas en su trabajo. Si decía algo sabia que todo se desmoronaría.

<< y se que de alguna manera eso sucedió cuando me fui, pero no quería quedarme y verlos sufriendo por como me debilitaba, podría ver muerto y la perdida seria peor a que cuando yo desapareciera.
- Podrías verte detenido a pensar que queríamos nosotros- dije- no sabes lo que sufrimos con tu ida, aun así.

- No tengo ni idea, lo se- repuso- pero no tenia las fuerzas para pasar por ese proceso junto a ustedes.

- Y que paso después- intervino NICO- ¿te recuperaste, verdad?

- Mas o menos- contesto- después del tratamiento con quimioterapia me hicieron una extirpación, creía que estaría bien pero al parecer no era el caso. tuvieron que operarme varias veces.

- Debió ser horrible- dijo BRENDA, con un hilo de voz- ¿pasaste por eso sola?

- Fue horrible- sonrió con tristeza-pero no, no lo pase sola, la tía Pamela me ayudo.

- Eso explica muchas cosas- dije recordando que las veces en que decíamos algo mal de nuestra madre frente a ella, se ponía histérica y la defendía a toda costa.

- Pase el tiempo con ella hasta que cinco años después, ya había superado el problema.

- ¿y porque después de eso no te acercaste a nosotros?- preguntó mi padre.

- Me había alejado de ustedes- contesto- pero aun así sabia todo lo que les pasaba, creí inoportuno ocasionar problemas una vez estuve libre.

- ¿Qué problemas?- dijo BRENDA 

- Tu padre se había casado por esas fechas, Mónica me dijo la tía Pamela que se llamaba.

- A si es- contesto el- pero eso no tenía nada que ver con los niños.

- Pensé que estarían bien con ella.

- En realidad no- dijo NICO y BRENDA y yo asentimos en acuerdo.

- Lo siento mucho- sollozo- pero no cambiaria eso por nada, si pudiera volver el tiempo atrás volvería a esconderle mi enfermedad, aunque vuelva a ganarme otra vez su odio.

- No te odiamos- BRENDA se levanto y corrió a abrazarla- ¡Dios mío!- grito al separarse- ¿no tienes...?

- ¿Senos?- sonrió Elizabeth- no, podría pasar por varón ahora, pero no va con mi personalidad aun.

- Lo siento tanto- sollozo BRENDA abrazándola nuevamente- siento que seas tan testaruda y no me dejaras verte madre, pero no tengo nada que perdonarte, aun tienes el puesto de madre para mí.

- Me alegra escucharlo- rompió a llorar otra vez, aun abrazada a mi hermana, NICO se acerco a ellas, pero fue más prudente, solo coloco una mano en su hombro, mientras yo aun procesaba todo lo ocurrido e intentando no pensar en que estaría LALI metida ahora.

LALI

El número de EUGE apareció en mi pantalla por vigésima sexta vez y no pude evitar tomar la llamada, era eso o volverme loca. Me había despertado una hora después de que me entrara mi emotivo lloriqueo contra la almohada de POLI. Me encontraba tirada en un sofá frente a la tv viendo a Damon en the vampires daires, comiendo helado desde el enorme tarro y siendo asquerosamente miserable. Que le tomara la llamada a EUGE, no sería lo peor.

- Te dije que ya no te amo- intente bromear- encontré a otra mujer, mejor que tu y que sabe valorarme.

- Pero yo aun si a ti- me siguió la corriente- ¿no estás en casa no?

- No- canturrea- tengo nueva casa y con mejores vistas.

- Falsa- refunfuño- estoy en tu casa ahora.

- Pues...- dije haciendo de tonta- no te veo por ningún lado.

- No te hagas la idiota, estoy mirando a tu enano dormir.

- ¿al tiernoso? Que lleva puesto.

- Un pijama de tren azul

- Mi favorito- suspire- le queda de muerte.

- ¿Cuándo aparecerás?- dijo cambiando de tema.

- Cuando se me vallan las ganas de matar

- Entonces no volverás nunca- resoplo- por lo menos nos dirás a nosotras donde estas. ¿cierto?

- No, no y no- uno para cada una- confórmate con saber que estoy bien, veo a Damon y tengo mucho helado con el convivir.

- No le diremos nada

- Las veré en casa, tal vez mañana en la noche, pero si dices algo juro que se acaba este amor.

- No tienes que ponerte dramática, esta bien nos veremos entonces.

- Adiós more.

- Te quiero mi LALI.

**

El sonido de las cortinas al desplazarse y la luz al entrar hace que me despierte, los pasos de alguien

acercándose me hacen incorporarme del miedo. No recordaba tener a alguien aquí.

- Te vez asquerosamente mal- dijo POLI sentándose en la cama.

- Tú estarás muerto y no veo que eso sea problema entonces.

- Ha crecido- dijo mirando mi panza- muy pronto no podrás ver ni tus piernas.

- Gracias- rodee los ojos- eres el mejor amigo del mundo mundial.

- Lo se- dijo engreídamente- y tu, señorita tienes cosas que contarme.

- No me molestes ahora, estoy frustrada no traje nada que ponerme.

- Me he fijado.

- Como sea- dije caminando al baño- usare tus cosas.

- De eso nada- dijo siguiéndome- después te las quedas todas.

- Como si te molestara.

- No, pero buscarte ropa será una buena excusa.

- POLI...

- No haré nada, te lo prometo, solo veré como de bien esta funcionando el mundo.

Trataba a toda costa de ocultar una de sus maliciosas sonrisas, me irritaba y lo sabia. Era su bonita forma de decirme lo confiada que iba siendo y lo que le estaba disfrutando de la situación, maldito infeliz, pero así lo quería, que podría hacer.

Después de que me convenciera de que no pasaría nada cuando fuera a casa, me quede mas tranquila; además de que PETER seguramente ya estaba de camino a la oficina, lo que era otro tema.

Sonreí aliviada, el iría, le pediría las cosas a maría y luego vendría. No había porque estar paranoica.

lunes, 1 de mayo de 2017

CAPITULO 40

- ¿listos para saber?- pregunto la doctora.

- Si- hablamos al mismo tiempo.

- Está bien, cámbiate a la camilla.

Me levante y ansiosa me subí en el intento de cama del hospital. Mientras me recostaba y dejaba que la doctora empezara a subirme el camisón, no pude evitar ponerme a pensar en lo rápido que estaba pasando el tiempo, los tres meses para saber cuál era el sexo de minimi se habían cumplido, por lo que hoy nos tomamos el día libre en el trabajo- que novedad- para venir a enterarnos.

El pequeño y hermoso SANTI ya se había adaptado nuevamente a su horario de colegio, por lo que pasaba casi todo el día en el. La relación entre PETER y yo seguía igual de bien, espectacular si omitíamos las peleas de vez en cuando y el tema que hacía que los nervios me crisparan. El quería que dejara de trabajar.

Lo sé, entiendo su punto, tanto que ya lo había hablado con POLI y todo, pero con diferentes realidades. PETER tenía en mente que ya no trabajaría mas, mientras que yo- y el tumba polvos de POLI- pensábamos que mientras el tiempo que durara la maternidad no lo haría, pero luego, luego volvería a mi rutina habitual.

Yo era además de hermosa e inteligente, testaruda y orgullosa. Si PETER me quería, debía tomar todo de ellas.

Un pitido me saco de mis ensoñaciones, era la doctora programando su aparato súper extraño, a mi lado estaba PETER de lo más nervioso-lo que no era una novedad en realidad- teníamos los dedos entrelazados, el en señal de apoyo y yo por si me dolía rompérselos todos.

En la pantalla aparecieron unas rallas y cosas extrañas, como no entendía ni el nombre de la maquina, me dedique a mirar a la doctora, la cual tenía su cara en pura concentración, llevó así unos minutos hasta que después sonrió, al aparecer había llegado a donde queríamos llegar.

- Muy bien- señalo en la pantalla, se veía el cuerpo de minimi y no pude evitar sonreír como estúpida ¡la primera vez que lo veía!- en esta parte de aquí- señalo algo más abajo- podemos ver el sexo de la criatura.

- Minimi- dije más ansiosa aun.

- Si minimi- rio la doctora- es una niña, felicidades a los dos.

- Niña- fui feliz, después no, después si y después seguí siéndolo aunque había perdido una apuesta, el inútil de POLI volvía a ganar- una niña a la que influenciar.

- Bueno- dijo PETER- Dios me ayude.

Los tres reímos ante su comentario aunque este tenía un deje de verdad, si esta niña tenía el mismo carácter que yo, PETER ya podría irse tirando de un puente o cualquier otra muerte que prefiriera. Seria perfecta.

De las carcajadas que siguieron a esa ensoñación me salieron lágrimas, pero grandes lágrimas, tantas, que la doctora tuvo que darme una toalla de papel para secarlas.

Una vez todo hubiese sido hablado, me habían cambiado los medicamentos, pasando de tomar tres a solo uno, salimos de lo más felices y contentos con la nueva noticia. Todo el camino a casa no pude evitar acariciar mi vientre más que abultado, bueno... no era que pareciera el titanic, pero yo era muy dramática, así que valían mis pensamientos.

En eso de las dos de la tarde, susan llamo por algo que se había presentado, me acomode un poco más cuando no necesitaban que yo también fuera, por lo que, al momento en que PETER se fue y que maría le siguiera los pasos, porque tenía que hacer algunas compras, Sonreí ampliamente o más de lo que llevaba todo el día haciendo ya que sabía de minimi.
Ca-sa so-la

One republic, imagine dragons y ed sheeran, mi trió perfecto me hace compañía por dos horas, en las que vagueo todo lo que quiero, como todo lo que quiero y hablo con POLI ni la cuarta parte de lo que quiero. Estúpida vida, no podíamos tener todo lo que queríamos.

Faltando media hora para las cuatro, voy al colegio para buscar al enano, era una de las cosas que lamentaba, no poder siempre ir a recogerlo, pero las pocas veces que lo hacía, trataba que fuera de lo más vergonzoso y perturbador, algo que permaneciera por el tiempo en que faltaba.

Aparque lo más cerca que pude- desventajas de llegar justo a la hora- y me encamine todo lo rápido que podía con mi ridículo paso entre rápido y lento, yo era todo un caso, presente mis credenciales en la entrada y al entrar, me volví vigía de barco, mirando de lado a lado para ver en cuál de los juegos lo encontraría. Lo vi junto una niña de larga melena rubia y fue lo más dulce y romántico que vi en mi vida.

Saque mi teléfono y grave la escena. Estaban en los columpios, la niña, vestida por completo de rosa, desde el lazo de su cabello, hasta sus zapatos en los pies. SANTI la mecía suavemente sus risas eran angelicales, me embargo una felicidad terrorífica. Para dramática yo.

Unos suspiros llegaron desde mi lado derecho, había una mujer de algunos treinta años mirando embobada también la imagen, yo aun gravaba cuando le pregunte si conocía la ternura, en fin que después de tantos suspiros me conto que era su madre. De un momento a otro el pequeño se percato de mi presencia, se despidió amablemente de la nena y corrió hasta mí.

Ese día no hice uno de mis hermosos dramas al buscarlo, pues tenía demasiadas emociones encontradas. Llegamos a casa alrededor de las cinco de la tarde, había que parar por helado, además la noticia de la nueva hermana puso a SANTI pletórico y ya había hecho planes adelantados para presentársela a su nueva amiga Emily.

No me di cuenta que había alguien en la entrada hasta que deje de hurgar en el bolso en busca de las llaves, al principio no la reconocí, pues la verdad es que nunca la había visto en persona, pero recuerdo que PETER me mostro una antigua foto, pero a pesar del tiempo, se parecía mucho.

Tenía el cabello en un lindo corte detrás de las orejas, vestía como me gustaba hacerlo, unos pantalones sueltos con una hermosa blusa de un intenso rojo. Llevaba un labial claro y a diferencia de la foto tenia las arrugas ya marcadas en sus facciones y era un poco más voluptuosa. Pero al mirarla, solo podía ver el reflejo de una persona.

Era la madre de PETER, y era el vivo rostro quizás veinte años más que BRENDA.

No supe cómo reaccionar, la verdad, estaba petrificada, bueno estaba porque SANTI se empezó a mover inquieto por estar tanto tiempo en un solo lugar. No sabía qué hacer, pero de igual modo siempre terminaba haciendo algo.

- Hola- dije acercándome un poco más.

- Buenas tardes- dijo con hermosa voz- soy Elizabeth montés

- LALI ESPOSITO- dije aceptando su mano- este pequeño es SANTI y esta- señale mi estomago- minimi.

- Bonito apodo- sonrió tristemente, mi corazón no tardo en sentir un poco de pena por esta mujer- supongo que me equivoque de casa.

- Usted es la madre de PETER ¿cierto?- asintió mirándome con sorpresa- soy su cuasi-mujer

- ¿cuasi-mujer?- pregunto estupefacta

- Si, es que no estamos legalmente casados- sonreí

- Entiendo- sonrió- Si, soy su madre, me informaron que me estaba buscando y decidí dar la cara de una vez, ya ha pasado demasiado tiempo.
- Entremos entonces, PETER no tardara en regresar.

- Claro, gracias.

No sabía bien como actuar, porque no sabía cuáles eran las intenciones de esta mujer, cuando PETER apareciera que él se hiciera cargo de la situación. Con tanto alboroto no me hubiese percatado de los nervios que esta tenía, las manos literalmente le temblaban más de lo que había visto alguna vez. Le ofrecí un vaso de agua lo que al parecer la tranquilizo, luego envié al niño a la habitación a jugar. Aquí se iba a armar la de Troya.

A las 6:20 PM escuche el sonido del carro del inútil, mis nervios llegaron, sabía que aunque la estaba buscando, el sentía una gran animadversión contra esta mujer y hasta que no conociera todas las partes no podía darle la razón a ninguno de ellos, aun así, decidí que todo fuera más tranquilo interviniendo. Le sonreí a Elizabeth para que estuviera tranquila y fui hasta la entrada para encontrarme con PETER, de alguna manera tendría que decirle.

- Estamos muy felices hoy- dijo caminado hacia mi- me gusta eso de que me recibas en la puerta.

- Ponme un sueldo y lo haré todos los días- me burle- necesito hablar contigo.

- ¿paso algo?- su sonrisa desapareció al instante y maldije por ello-¿SANTI?

- Esta enamorado- suspire recordando- pero no era de eso de lo que quería hablarte. Es algo un poquito más importante.

- Me estas poniendo nervioso- dijo intentando entrar, me apresure a agarrarlo por el codo.

- Espera- dije- en la casa hay alguien buscándote- el arqueo una ceja para que prosiguiera, tartamudee un poco antes de decirlo, que ridícula me sentía- es tu madre.

- ¿Qué?- por un momento pensé que se iría a su viaje de las galaxias, pero al ver como se oscurecía su mirada mis nervios aumentaron- ¿la dejaste entrar sin más?

- Que querías- resople- no la dejaría en la calle.

- No es mala idea- dijo sarcásticamente- ¿no me dejaras entrar?

- Solo quiero que lo tomes con calma ¿está bien?

- Como sea- mascullo antes de empezar a caminar.

Lo seguí hasta la sala de estar, Elizabeth se había levantado del sillón y caminaba de un lado a otro revolviéndose las manos en señal de nerviosismo, sin quererlo sentí pena por lo que pasaría aquella mujer.

El inútil se quedo pasmado por unos momentos, su madre lo vio y se quedo de la misma manera, en sus ojos no vi lo que supongo que se vería en alguien que abandona sus hijos para largarse y tener otra vida, podía leer la añoranza, el reconocimiento y sobre todo el amor. Lo sé porque cada vez que desde el espejo me miraba la panza o a SANTI tenía esa mirada, cargada de sueños y promesas.

Luego de lo que pareció una eternidad PETER se movió quedando lo suficientemente lejos de ella, pero lo suficientemente cerca para acerque escuchar sin tener que levantar la voz.

- ¿Qué quieres?- dijo entre dientes.

- Querías verme- contesto ella

- Pero no quería que estuvieras aquí, en la casa de mi familia.

- No sabía- dijo controlando su voz- me encontré con que me andabas buscando, quería verte también.

- Así es- dijo sarcásticamente- contaba los días para ver a mi queridísima madre.

Ella ahogo entre sus manos un grito al igual que yo, PETER estaba dolido lo entendía pero no iba por buen camino si quería saber lo que pasaba, molesta me posicione delante de él y puse mis manos en jarras. Lo que, si no fuera por la ocasión sería muy gracioso.
- ¿en serio PETER?- dije irritada- ¿para eso querías encontrarla?

- LALI ¡por amor al cielo!- dijo exasperado- ¿Qué quieres que haga?

- ¿escucharla, tal vez?- dije entre dientes- pensé que por eso querías encontrarla.

- Y es que ahora estas de su parte- me asuste, PETER estaba más furioso de lo que nunca había visto, no pude evitar dar un paso retrocediendo- o apoyas lo que ha hecho.

- No estoy del lado de nadie- grite- solo quiero que tomes las cosas con calma, si quieres hablar con ella así no lo lograras ¿no crees?

- Lo que pienso es que la estas apoyando- también grito- la apoyas porque de seguro harías lo mismo cuando te canses de estar conmigo ¿verdad? Cuando decidieras que ya lo nuestro no funciona me abandonarías con los niños y te largarías quien sabe a dónde.

Juro que Elizabeth y yo estábamos compenetradas, las dos al tiempo volvimos a ahogar gritos por la sorpresa, retrocedí par de pasos más y me concentre en volver a respirar y a parpadear, el se había quedado de piedra, las venas del cuello aun marcadas y su mandíbula tensa. Después de unos segundos que se me hicieron eternos, todo el miedo y el asombro por lo que había pasado fue a un segundo plano.

Señoras y señores, después de un tiempo volvió a aparecer mi ira y furia, sin ganas de irse en mucho tiempo.

Camine hasta el, sin decir palabra le di la bofetada más fuerte que alguna vez le había dado a alguien en mi estúpida vida, la mano me dolía como si se hubiese roto, pero con todo y eso, volví a darle otra, se quedaba paralizado, como si de un maniquí se tratara, aunque al parecer, le había dolido o eso imaginaba por el pequeño hilo de sangre que bajaba de sus labios.

El que se quedara así me enfureció más, las lágrimas empezaban a brotarme, Elizabeth se me acerco, con un poco de miedo por mi reacción pero no tenia que temer, las ganas de matar a su hijo solo iban con él.

- Eso piensas de mi- volví a gritarle- después de todo lo que hemos pasado juntos, después de tener que soportar tu inaguantable familia, después de que deje todas mis cosas y por hacerte feliz vine a vivir contigo ¿crees que te aria eso a ti? Se supone que te amo maldita sea, que estoy cambiando toda mi personalidad de mierda para que podamos tener un maldito futuro junto a los niños. Pensé que éramos mejor que esto.

- LALI yo- comenzó a hablar, pero no lo deje que continuara, el orgullo y la poca dignidad que me quedaba estaban haciendo acto de presencia.

- LALI nada- seguía gritando- deberías suspirar aliviado- tome mi bolso que había dejado tirado en el sillón tiempo atrás-solo te dejare uno de los niños.

- No iras a ninguna parte- grito

- Si lo haré- debía volver a mostrar mi dura personalidad, la única que podía pisotearme era yo y no tenía tiempo para eso- y veras como lo hago ahora y juro que si intentas detenerme las cosas irán a peor.

Agarre mi bolso con fuerzas, mis nudillos se tornaron blancos y la mano aun me Escocia por el golpe, Salí disparada hasta la puerta y suspire aliviada cuando vi que no me seguía, conduje dando vueltas por lo mínimo una dos horas; no podía ir a casa de mis amigas, sería el primer lugar a donde me buscaría y tampoco me apetecía dar explicaciones a nadie, habían empezado a llamarme todos menos PETER. Bien que sabía el maldito.

Me detuve para pensar lo que haría en una arboleda pequeña, había muchas flores aun y algunas personas charlando. El sonido de mi teléfono hizo eco en mis pensamientos, era el pitido de un mensaje, al que solo le preste atención porque sabía que era de POLI. La importancia de los tonos personalizados.

POLI me conocía más que nadie y que mi misma, sabía que en este momento no quería hablar con nadie, que lo único que deseaba era estar tranquila y sola para regodearme en mi tristeza y miseria. Por eso me enviaba un mensaje, porque el sabia que lo vería.

El mensaje no decía lo que se suponía que alguien te escribía cuando no te encontraba, no había nada de ve a casa o todos están preocupados por ti. No me preguntaba como estaba, ni si quería que viniera a verme, no me decía que me apoyaba o que me escucharía. Fue directo al punto como amaba que hiciera, el mensaje solo tenía una dirección y una indicación de que pidiera las llaves al portero. Nada más.

Con eso me decía más que lo que en estos momentos me dirían alguna de mis amigas, sabía que debían estar preocupadas, pues cuando me irritaba cambiaba completamente, de cualquier manera tendría que ponerme en contacto con ellas tarde o temprano, aunque aseguraba que ya POLI les había dicho que me encontraba bien o lo que se le ocurra en esos momentos.

La dirección se encontraba a diez minutos de donde me encontraba, el lugar era un bloque de apartamentos que tenia por seguro que yo no podría pagar, pero POLI sí. Después de pedirle las llaves al portero, subí hasta la sexta y última planta de ese edificio, llegue hasta una puerta de madera oscura, al abrirla me embargo el sentimiento de familiaridad, tenía por seguro que POLI no habría pasado más de dos noches aquí. Pero todo lo que tenía el departamento reflejaba que eran de él.

Por lo tanto, me quede con mi familiaridad y yo, bueno eso hasta que tocaron la puerta y el mismo portero entro con varias bolsas de compras para dejarlas en la cocina, después de agradecerle me puse a desempacar para guardar, ocupaba mi cabeza, retrasando un poco lo inevitable.

No pude evitar reír, por los tarros de helados, galletas y todo lo que POLI había pedido, el sí que me conocía.

Después de hacer eso, decidí que era el momento idóneo para acabar con todo de una vez por todas, hacer como una persona normal suponía que en estos casos haría. Me duche y colocándome uno de las franelas de POLI me tire en su cama, aspirando su familiar aroma, después de acostumbrarme a la situación. Contiene con lo que había aplazado. Empecé a llorar como magdalena.

CAPITULO 39

- Si no dejas de tocarme PETER, sabes bien lo que te pasara- dije entre sueños, odiaba que me despertara en las mañanas. Aun así, seguía molestándome por lo que abrí mis ojos con furia- PETER...

- ¿mama?- pregunto el pequeño SANTI mirándome asuntado.

Hay caí en la cuenta, rápidamente, sostuve con fuerzas las sabanas- estaba desnuda- y me apresure a sonreírle como psicópata para que se le pasara el susto o para ponerlo peor. Al parecer, paso lo primero.

Es que era más hermosa yo.

- ¿Qué haces despierto?- mire el reloj, eran las 6:03 AM

- No tenia sueño- afirmo.

- ¿quieres quedarte aquí?- me gire para ver porque no sentía a PETER, dándome cuenta de que no estaba en la cama.

- ¿puedo?- pregunto ansioso.

- Si ven- con cuidado de que no se bajara la sabana lo ayude a subir y a acurrucarse a mi lado, después de algunos minutos se había quedado dormido. Era toda una ternura.

Tratando de no despertarlo, Salí lo más rápido que pude de la cama y me coloque una de las camisetas de PETER, suspire aliviada, que bonita impresión daría. Camine de vuelta a la cama, a punto estuve de subirme y disfrutar del precioso bebe que tenía en esta, cuando recordé que PETER no estaba en la habitación.

Había dejado la puerta abierta, lo que le hizo la vida más fácil al niño de seguro, camine por el corredor, mirando en todas direcciones sin ninguna suerte, entrecerré mis ojos y fui hasta donde estaba mi ventana personal y ahí estaba. Desgraciado roba lugares.

- ¿Qué parte de mía no te quedo claro?- pregunte colocando mis manos a ambos lados de mis caderas.

- Lo siento- se levanto- no quería importunarte.

- ¿Qué haces aquí?

- No podía dormir, esto es... solo aun no sé cómo proceder.

- Tranquilízate, no seas dramático- me senté en la ventana e hice que hiciera lo mismo- no procederás de ninguna manera.

- ¿Cómo?- pregunto atónito.

- Procederemos, juntos los dos- suspire- aremos todo para que funcione, no te preocupes.

- Ni siquiera dejas que te cuente ¿Cómo crees que podremos hacerlo entonces?

- Esa bien- lo alenté- cuéntame lo que tengas que decirme.

- Hace trece años nuestra madre nos abandono- trague con fuerza, no me imaginaba eso- alegaba que mi padre no nos prestaba atención, que siempre estaba trabajando y esas cosas... pero nos dejo a los tres con el- rio amargamente- sus reales motivos nunca los supimos. Pero en esos momentos todos nos sentíamos muy mal.

>> pase mi adolescencia portándome como un idiota, no me importaba jugar con las mujeres y al parecer a ellas tampoco, en la universidad podría estar con varias en una misma semana, nunca sin detenerme a mirar mas allá de un bonito cuerpo. Solo a los 22 cuando conocí a BELEN cambie de opinión- una punzada de dolor me atravesó- no creas que me enamore de ella, solo me hizo darme cuenta de lo mal que estaba actuando.

>> Ella había empezado a trabajar para mi padre por esos tiempos, hace cuatro años, era una mujer muy bonita e inteligente, pero era muy tímida. Pensaba que podría aprovecharme de ella y en un principio lo hice, no sabía que había quedado embarazada. Dos años después, le pedí disculpas por como la trate por esos tiempos, luego de eso nuestra relación cambio, pero no me imaginaba que había tenido a SANTI, era muy buena disimulándolo al parecer. Creo que eso es un resumen de lo que querrías saber. Estuve anodada por varios minutos, sin saber que decir o hacer, las palabras hacían eco en mi cabeza y no sabía por dónde empezar, así que lo hice desde el principio.
- ¿la has vuelto a ver?

- ¿a quién?- pregunto confundido

- A tu madre

- No- resoplo- llevo desde el año pasado buscándola.

- ¿Por qué no me habías contado nada?

- No había encontrado la forma de decirlo, supongo- dijo claramente avergonzado

- Entiendo- acaricie sus cabellos- ¿y de lo que llevas investigando?

- Tengo a varias personas buscándola, todos los datos son muy superficiales, aun no han podido dar con ella. Al parecer no quiere que la encontremos.

- Es bueno que lo hagas.

- Solo quiero saber cuáles fueron sus verdaderas razones, no quiero una madre.

- Tenemos que ir a la habitación- dije luego de varios minutos.

- ¿Qué quieres hacer?- dijo entre divertido y excitado.

- SANTI está durmiendo allá.

- Lo que me faltaba- mascullo poniéndose de pie y guiándome hasta la habitación- ahora tendremos que utilizar el seguro.

Me reí ante la imagen que encontramos en la cama, el niño, se había cruzado por todo el lado de PETER abriéndose como si fuese aposta, me apresure a subirme de mi lado y el inútil de mi jefe, después de meditarlo por varios minutos, levanto a SANTI sin despertarlo hasta hacerse un pequeño espacio.

Los días siguientes pasaron increíblemente rápidos, conseguimos hacer que el niño siguiera yendo al mismo colegio que se encontraba a media hora de la casa, mientras íbamos a la oficina maría, la ama de llaves, se lo quedaba, eso hasta que el próximo lunes volviera al colegio. Se lo presentamos a mis amigas y NICO, NICO literalmente se volvió loco al conocerlo. Es que era todo un amor.

Me había ganado su amor a pulso, PETER se veía más relajado con el paso de los días, estaba empezando a comprender el cabezota, que debía de tomar las cosas con calma, SANTI, le había tomado una gran estima y respeto. En pocas palabras éramos felices.

El viernes mientras sacaba el zumo de naranjas del congelador y aun media dormida me percate de una nota pegada en la encimera. Sonreí pensando que era de PETER, como hacia algunas veces, pero desperté por completo cuando vi que era de maría.

- PETER- grite para que pudiera escucharme.

- ¿Qué pasa?- pregunto alarmado cuando llego.

- Toma- le lance la nota- ¿Qué haremos?

- Te preguntaría lo mismo- contesto sarcásticamente.

- Como se le ocurre ir de compras hoy- resople- ¿a quién se lo dejaremos?

- No se me ocurre nadie- murmuro.

- EUGE, MERY y CANDE están trabajando- recordé que caro había conseguido un trabajo en una librería cerca de donde estaba el departamento- y NICO igual.

- Llevémoslo con nosotros- dijo después de lo que pareció una eternidad.

- Sabes que todos sabrán que es tu hijo ¿verdad?

- Lo sé- suspiro- pero ya es hora de que todos lo sepan supongo.

- Está bien, despiértalo entonces-
Al llegar a la empresa los deje entrar solos, pues como todos los días tenía una tarea muy importante en la cafetería del frente. Diez minutos después, al entrar en ella, escuche el cuchicheo por las esquinas. La novedad de la semana

Una de las chicas de marketing se acerco a mi mientras caminaba para tomar el ascensor, subió junto conmigo y en el momento en el que las puertas se cerraron se giro a para mirarme a los ojos.

- Te perdiste de algo bueno esta mañana.

- ¿ah sí?- me hice la sorprendida.

- Nuestro jefe, el buenorro, entro hoy a la empresa con un niño en brazos- hice señas con las manos para dar mayor énfasis- no sabía que tenía un hijo.

- Así es- conteste de mala gana, me gustaba el chisme pero no en la empresa- son idénticos.

- Mas que idénticos- repuso- dichosa la mujer que lo tuvo

- Qué cosas dices- me reí.

- A propósito, me contaron que el padre del tuyo tampoco está nada mal.

- ¿Qué?- pregunte atónita

- Ese chico, el que vino a verte por dos veces, eres una suertuda.

- Supongo- dije recordando cuándo POLI había venido, eso sí que sería interesante de contarle, por suerte el ascensor abrió sus puertas y ella bajo saludándome con las manos. Suspire aliviada.

Cuando volvieron abrirse me encontré con la imagen más cómica del día, PETER tenía a SANTI en brazos y estaba junto a susan, le estaba diciendo algo pero era obvio que ella no le estaba prestando atención. Alternaba su mirada de PETER a SANTI una y otra vez. Si no se detenía pronto, le iba a doler mucho el cuello.

Explote en carcajadas, poyándome de la pared cercana, lleve una de mis manos al vientre mientras lo hacía, eso llamo la atención de ellos, pues al parecer, hasta ahora no se habían percatado de mi existencia. Que duro no es ser importante.

Aunque duro debería ser tan dramática.

Pero eso ya era otra cosa.

El niño se zafó de los brazos de su padre y corrió hacia mí, fue lo más tiernoso que puede ver en toda mi vida, por lo que para hacerlo más dramático, me arrodille y en cuanto estuvo en mis brazos lo abrace mientras lo llenaba de besos.

La mañana paso rápido, el jefe ordeno el almuerzo por lo que no tuvimos que salir a buscarla, almorzamos todos en su oficina, incluida susan, que aun después de contarle la historia no salía de su asombro. Le tomaría un tiempo acostumbrarse, mientras impresionada mente a mí, solo me costó verlo por primera vez.

Al llegar a casa y antes de que pudiera llegar al congelador, el pitido de alerta de mensajes ralentizo mi paso. Era un mensaje de EUGE, de seguro para decirme que me amaba.

Bueno soñar no costaba nada.

Ana: ¿Qué usaras para esta noche? De seguro con el pequeño vestidor que ahora tienes no tendrás nada que ponerte. Maldita.

Y yo me quede como ¿Qué droga se estaba metiendo? Por lo que rápidamente le respondí el mensaje.

LALI: gata igualada ¿tenemos planes para hoy? Porque no tengo idea de lo que hablas y si, ahora tengo para dar y votar si quiero.

No me dio tiempo a llegar al refrigerador cuando me respondió. Aun así la deje esperando mientras buscaba algo de comer. Estar embarazada tenía sus prioridades.
EUGE: se te olvido la cena en casa de tu suegro, deberías salir un poco mas de tu vida de ensueño ¿por lo menos sabes quién soy?

LALI: ridícula, maldita sea ya no me acordaba de esa estupidez y el otro inútil tampoco ha dicho nada, muy bien sabe que no me gusta. Nos vemos allá entonces, debo sacrificar a alguien aquí.

Maldije una y otra vez, por lo que parecieron horas y horas. Siempre buscaba la manera de zafármele a esas cenas. La idea de ir a ver a la cacatúa y a su hija no me hacia la mas mínima gracia, pero al parecer el bendito motivo de que SANTI ahora este en la familia era digno de celebrar.

Mi jefecito entro en la cocina seguido de su sombra personal, venia todo sonriente y contento, digo venia porque al ver mi cara se le borro al instante.

Me encantaba lograr eso, hacer que se asustara en un mini segundo era tan grandioso que me provocaba risa, pero no tenía ganas de reír. Tenía ganas de ahorcarlo.

- ¿paso algo more?- pregunto con precaución

- Me recordaron la cenita de tu casa hoy- sisee.

- Pensé que estabas bien con eso

- Lo estaba porque no lo recordaba, ahora tengo ganas de ahorcarte- pensándolo bien- no, me equivoque tenía ganas de dejarte ir y quemarte junto a todos en casa de tu padre.

- Me encantan tus demostraciones de amor, me llegan al alma.

- No tengo tiempo de sarcasmos inútil- resople- aun así, que tengas en cuenta que no soy responsable de mis actos.

- LALI...- empezó.

- No he preocupes- bese su mejilla- muertes no habrá.

Después de resignarme y hacer algunos ejercicios de relajación y esas cosas, me duche y vestí para la ocasión, entre mi nuevo guardarropa había un vestido celeste suelto que me quedaba súper bien, me lo puse con unas sandalias bajas y como ahora había un niño en la familia, en vez de usar uno de mis bolsos de mano, llevaba un bolso en el que coloque cosas de SANTI. Había que ser precavidos.

A diferencia de mi sensual sencillez, mis dos hombres llevaban puestas camisas similares, la diferencia era que la del padre era de cuadros negra y la del hijo de cuadros rojos, pero los dos estaban igual de apetecibles. Solo faltaba minimi.

Hay si tendrían que ahorcarme.

Llegamos puntualmente a la bendita y dichosa cena, el auto de NICO ya estaba aparcado, por lo que suspire aliviada, con EUGE todo seria más fácil, gracias a Dios. Entramos a la bendita casa y en el salón encontramos a todos los invitados. EUGEy NICO sentados en uno de los sofás junto a BRENDA, su hermana que tenía en brazos al pequeño mateo.

Al otro lado, como si fueran bandos opuestos, estaba el señor LANZANI junto a la cacatúa, perdón, junto a Mónica y su hija. Todo era paz y armonía hasta que llegamos nosotros.

Como era de esperar la mayoría de ellos- solo la mayoría porque las furcias se quedaron indiferentes- se aglomeraron para ver al niño, ese, en vez de estar intimidado por tanta efusividad saludaba de lo más normal. Esta venia de Marte.

PETER

Gracias a Dios todo iba de maravilla, aunque Mónica y MARTINA no paraban de hablar, LALI no le prestaba atención lo que fue un alivio, temía que hoy si se armara un escándalo. Mi hijo fue aceptado por todos, o casi todos y el estaba encantado.

Cuando pasamos al comedor aun todo seguía bien, y digo aun porque después del segundo plato y antes de que trajeran el postre, LALI le lanzo una mirada a EUGE que no me paso desapercibida, a lo que mi cuñada empezó a negar. Sabía que significaba que habría problemas.

- LALI...- la amenazo EUGE.

- ¿Qué ocurre?- le pregunte en voz baja

- Nada- me contesto sonriendo- tengo que ir al servicio.

- Te acompaño- le dije, disponiéndome para levantarme.

- No te preocupes- dijo posando una mano en mi hombro- recuerdo como llegar.

Se levanto de la mesa y con la sonrisa siniestra que aun tenía en la cara empezó a caminar, pero en vez de tomar la dirección al servicio camino y luego para sorpresa de todos se sentó en el lugar vacio que estaba junto a MARTINA. Esto no estaría bien.

LALI

Debía aparentar seriedad, aunque por dentro estaba que moría por partirme de la risa, había soportado todos los comentarios e indirectas de la zarrapastrosa toda la noche, pero ya me sentía cansada. Le lancee una mirada a EUGE, pero no contaba con su consentimiento, pero no lo necesitaba.

Me senté a su lado en la mesa, dejándolos a todos sorprendida mente callados, tengo mucho poder en esta mesa. Cuando ella se volvió para mirarme incrédula por la situación, sonreí más ampliamente.

- Me gusta tu pelo- le dije falsamente.

- Algunas si lo tenemos perfectos- dijo con su típica voz chillona.

- Si es cierto- dije acariciándoselo y después de que algunos segundos los envolví en mi mano y tire de ellos hacia abajo, dejando que su cabeza golpeara con el respaldo de la silla y tirara un grito- nadie se mueva- dije cuando vi que se levantaban- solo quiero ver la resistencia de sus extensiones- deje de sonreír- escúchame bien que esta será la última vez que te lo diga- apreté mas mi agarre para dar más énfasis- podrás hablar todo lo que quieras de mí, porque me tienes sin cuidado, pero ten cuidado con lo que dices sobre mi hijo, entiendes- murmuro un entendido entre dientes- la próxima vez, tus cara extensiones terminara en la basura porque no podrás usarlas, por lo que procura mantener el pico cerrado.

- Eres una cualquiera- grito su madre- haga alguien algo pronto.

- No es necesario- dije soltándola- no soy ninguna cualquiera, solo estoy cansada de que ustedes dos no tengan vida propia y vivan encima de la mía, de EUGE y ahora del niño. Pero espero que ahora esto se termine.

- ¿Cómo puedes hablarme así en mi casa?

- También es mi casa- dijo PETER interviniendo- y ella es mi mujer.

Me levante del asiento, mirando como esta se acariciaba el cabello, debía de doler o por lo menos lo haría en algunas horas, observe de reojo a EUGE al tomar asiento y esta luchaba por contener la risa. Esa era mi hermana.

El padre de PETER, NICO y su hermana BRENDA me miraban si decir palabras, SANTI sonreía como si supiera que había pasado mientras jugaba con su jugo. La inocencia si es buena. Después de lo que aprecio una eternidad el señor LANZANI volvió a disculparse conmigo por el comportamiento de la cucarachita aquella, asegurándome que no volvería a pasar. Lo tranquilice sabiendo que eso nunca pasaría. Pero no se lo diría suficiente tenia él con aguantar ese par.

Esa noche, después de reírme con EUGE me dormí plenamente satisfecha, era algo que quería hacer desde la primera vez que la vi. Meta alcanzada.