viernes, 28 de abril de 2017

CAPITULO 31

Me sentía plenamente extasiada, había dormido toda la noche y desperté acurrucada en los brazos de CANDE- tenía mucho sin sentir esa sensación- y fue súper agradable, aunque me hubiera gustado que hubiese sido la misma persona de ayer. Encontré en mi teléfono un email sobre el préstamo para la universidad, agradeciéndome por el último pago que había depositado el día anterior y con el que terminaba. Sonreí feliz, el día empezaba relativamente bien.

Caminaba por los pasillos de la empresa, los días que empezaban a si eran más luminosos, a mi punto de vista, salude a todos mientras los miraba como caminaban con rosas rojas en sus manos, de algo me estaba perdiendo, canturree en el ascensor vacio leve ount runs hasta que las puertas se abrieron en mi piso. Me encamine hasta donde susan que también estaba llena de rosas rojas.

- ¿Por qué?- dije señalando las flores

- Ah- dijo aspirando dramáticamente una- olvide decirte el viernes que hoy era el día de la rosa, discúlpame

- ¿el día de la rosa?- pregunte incrédula

- Si, es algo que una antigua gerente de recursos humanos había realizado- contesto- era una forma de armonizar la comunicación y se hizo tradición, vi como te llevaban algunas.

- Entiendo- dije- ¿y que se supone que haces, le regalas flores a todo mundo o solo a los que te caen bien?

- Por decirlo de alguna manera, si- dijo- aunque yo siempre tengo más, esta chica de marketing que tiene ese concurso desde hace tres años, siempre estoy en primer lugar.

- Creída- le dije riendo- bien iré a contar las pocas mías

- Suerte- dijo mientras volvía a colocarme los auriculares, ahora, sonaba la canción de american authors, best day of my life y escuchaba la risa de susan que seguro iba mirando lo mal que bailaba.

Cantando horrible y aun bailando entre en mi espacio "dizque privado" de la empresa, seguí bailoteando y cuando acabo la canción estaba tentada a ponerla otra vez, eso antes de ver todas las flores que llenaban la estancia y como siempre, antes de ver al jefe en MI sillón con una sonrisa que decía, se tu secreto.

Empecé a levantar algunas flores, aun sin hablarle, algunas tenían nombres de compañeros de la empresa, como de los chicos de contabilidad y algunas más que otras decían, te amo, perdóname, lo siento y cosas por ese mismo hilo. Todas ellas firmadas por el PETER. Y está eso que por momentos se me olvida lo mala y perversa que llego a ser.

- Gracias, gracias- dije sentándome en sus piernas y llenándolo de besos

- Recuérdame llenarte de flores todos los días, para que me recibas así- dijo riendo, luego me dio un suave y casto beso- ¿Cómo estás?

- Es un buen día hoy- dije enredando mis dedos en su cabello- aunque aun estoy molesta contigo

- ¿de verdad?- pregunto incrédulo- es que no parece

- Es solo la emoción del momento- dije sonriendo- en un rato te mirare mal, no desesperes

- Eres todo un caso perdido- murmuro aspirando mi cabello- siento lo de anoche

- Lo sé y deberías- dije- ahora largo, tengo un trabajo que mantener.

Después de una ronda de besos sugerentes se digno a salir de mi estancia, volví a bailar de la emoción, cosa obvia y después llame a susan por el teléfono interno para decirle, que posiblemente, perdía el trono este año.
Después de almorzar con MERY, en la cafetería de la esquina, me dispuse a trabajar tranquilamente. En el transcurso de la mañana habían llegado por lo menos, dos docenas más de rosas rojas, al parecer era bien popular y no me había dado cuenta. Empecé a navegar en el ordenador, había unos contratos que enviar de algunas fusiones empresariales y no había terminado aun cuando, un email llego al correo.

De: MARIANO MARTINEZ

Para: LALI ESPOSITO

Asunto: Itinerario de reuniones en New York

¡Buenas tardes señorita LALI!

En este correo le adjunto el programa de actividades para las reuniones que empiezan mañana, espero que todo sea del agrado del señor LANZANI.
MARIANO MARTINEZ
Marcus Montgomery

Pd: que sepa, señorita LALI, que estoy ansioso de volver a verla ¡hasta mañana!

Y yo me quede paralizada, horrorizada y aturdida a niveles cósmicos ¿Cómo demonios pude haber olvidado el viaje de mañana? Si, se que con todo lo del embarazo y las cosas como van con PETER, no digo se me olvida el nombre, pero tenía que estar muy, pero que muy mal para que esto se me olvidara.

Me apresure a salir teniendo cuidado en no dañar ni una sola de mis hermosas rosas al pasar, sin tocar entre en la oficina del jefe y lo encontré ojeando unos papeles con susan. Los dos se voltearon a mirarme al mismo tiempo, lo que fue muy gracioso y obviamente me empecé a reír.

- Cuando quieras- dijo PETER- puedes compartir el chiste

- No es nada de importancia- dije tranquilizando la respiración- sigan en lo suyo, por mi ni se preocupen.

- Ya terminamos- dijo susan lanzándome una extraña mirada- permiso- dijo antes de salir.

- ¿pasa algo?- pregunto el

- Pasa y mucho- dije sentándome- resulta que MARIANO, el asistente de la jefa de new york me acaba de enviar un email.

- ¿y que decía?

- No mucho- dije restándole importancia- enviaba el itinerario de actividades de las reuniones a las que iremos allá

- ¿y cuál es el problema?

- Que es mañana

- ¿mañana?- pregunto el levantándose de un salto, no pude evitar volver a reír ¿Qué? Así era yo.

- Aja- dije melosamente- haz tus maletas tenemos que viajar temprano, por suerte ya había reservado los boletos.

Salí antes de que se acercara, ya estaba viendo esa mirada en sus ojos, la que me incitaba hacer cosas perversas, pero ahora no teníamos tiempo para eso, tenía que arreglar todo para el viaje de mañana. Contratos, proyectos a presentar y todo lo relativo a las nuevas fusiones. Entre en mi lugar y encontré aun mas rosas, puse el seguro a la puerta para que nadie molestara y me coloque los audífonos para mas concentración.

Dos horas después, con los ojos achinados mire la pantalla de mi teléfono, la música se había interrumpido por el sonido de una llamada entrante, del fastidioso de PETER.

- ¿Qué?- conteste

- ¿Dónde estás?- pregunto con voz preocupada

- Trabajando- dije dramáticamente

- Está cerrado con llave
- Si lo sé- dije aburrida

- ¿Por qué?

- Porque si- dije- ¿Qué quieres?

- Entregarte algunas cosas ¿me abres?

Le colgué y perezosamente me levante para abrir la puerta, ahí estaba de pie, con el cabello alborotado y con expresión cansada, al parecer sí que me estaba buscando, entro y cerró la puerta, en tres pasos llego hasta donde estaba y como ya se le había hecho costumbre, agarro mi cabeza y me dio un magnifico beso.

Cuando terminó, me quede tan embobada que me toco sacudir la cabeza para volver en sí.

- ¿a qué debo el honor?- pregunte desconcertada

- Digamos que me desespere un poco- dijo sonriendo levemente

- ¿solo un poco?- me hice la ofendida- pensaba que me querías

- Y así es- dijo acariciando mi mejilla- te quería, te quiero y te seguiré queriendo siempre- y a mí como que me iba a dar algo, mi corazón que aun no se recuperaba del beso, aumento más el ritmo.

- Me alegra escuchar eso- dije y me lance a sus brazos y como en la mañana, le bese toda la cara- digamos que te creo.

- Con lo de ahora no solo pienso que me crees- dijo riendo- sino que también me quieres.

- Eres el más grande engreído- dije riendo.

- Pero soy tu engreído- dijo besándome nuevamente, después de unos segundos me separe

- Creo que si sigues por dónde vas, no podremos presentar nada mañana, así que sal, tengo trabajo que hacer y un concurso que ganar.

- Susan me dijo algo de eso hace un rato.

- No te preocupes- dije sacándolo a empujones- te compartiré del premio- le cerré la puerta en la cara y me lance a reír, valla día.

Cuando el reloj marcaba las 5:45 PM, entro la chica de mercadotecnia- de la que no recordaba el nombre- y me reí al ver su expresión de estupefacción al ver mis hermosas flores, después de charlar un momento dijo que no hacía falta de buscar mas y que yo era la ganadora, mi premio era un vale para un spa que había a algunas manzanas de la casa de MERY y vencía en 15 días.

Volví a celebrar bailando y después seriamente termine todo el trabajo que faltaba, el viaje ya estaba listo. Con ayuda de uno de los guardia de seguridad, baje hasta mi auto más de la mitad de las flores, lo que nos costó dos viajes, con el último de ellos, caminamos los dos con las cabezas en alto como si dijéramos "sufran infelices" lo que resulto ser muy divertido. Tenía que juntarme con el Carlos más a menudo.

Y como hoy era el día de las risas, no falto las carcajadas con lágrimas incluidas al ver las caras de EUGE y CANDE, fue épico. Le conté lo del día de las flores, el vale que había ganado y por supuesto, que las mayorías me las regalo PETER.

- Es tan patético- suspiro CANDE

- Lo sé, lo sé- le conteste- ah tenía que contarles algo que había olvidado.

- ¿Qué pasa?- dijo EUGE colocando un recipiente con pastas para cenar- no me digas que decidiste irte a vivir con el padre de la criatura

- Lávate la boca hija- conteste tomando una porción- se me había olvidado por completo que mañana era el viaje a new york

- ¿queee?- grito CANDE mientras EUGE y yo rodábamos los ojos, eso que la dramática soy yo- se va con el cuasi marido y no nos había contado, fíjate

- El no es mi cuasi marido ubícate dramática- proteste- además es por negocios

- Te recuerdo hermana- intervino EUGE- que de un viaje de negocios como ese, tendrás un hijo.

- ¡Como sea!- dije- el caso es que me iré temprano, no lloren por mi

- ¿llorar?- rio CANDE- tendré tu habitación a mi disposición no seas boba.

- Malditas

Seguimos así entre charlas y peleas hasta que no podía levantar los parpados del sueño, me arrastre a la habitación, y me tire en mi cómoda cama, abrace mi almohada, aspire para decepcionarme al no encontrar el rico aroma de PETER, pero lo supere al escuchar el pitido de mi teléfono. Al principio creí que era un mensaje de POLI pero me sorprendí al ver que era del jefecito.

No sabes cómo me gustaría que estuvieras a mi lado en este momento, pero al pensar en mañana me tranquilizo. Ten dulces sueños, preciosa. Te ama, el engreído de tu jefe.

¿Y cómo no tenerlos? Pensé, me quede dormida con una estúpida sonrisa en mis labios y no me sorprendió, al despertar por la alarma, recordar cómo había soñado con el jefe, por suerte eran sueños sanos.

Me estire tanto, que me dolieron los brazos por el esfuerzo, me arrastre hasta el baño y me arregle la mas que pude, después de un baño me vestí con unos pantalones ajustados negros y una blusa gris que amo, me coloque el pelo en una coleta y después de tomar las cosas que había preparado para llevarme en la mini maleta de la otra vez, Salí para buscar al amor de mi vida.

En la cocina obviamente.

CANDELA y EUGE aun no se habían levantado por lo que fabuloso, lo que se podría decir fabuloso no fue mi desayuno. Me limite a comer cereales con leche mientras veía la tv. Diez minutos después, escuche unos golpes en la puerta, tome mis cosas, le lance un beso a la tv y no me despedí de mis amigas, total, deseando estaban que me fuera.

Abrí y me encontré con el otro amor de mi vida ¿Qué? Lo era, aunque no lo dijera muy a menudo o no lo dijera nunca, la vida es dura, el tendría ya que saberlo. En fin, que estaba vestido similar a mí, con unos ajustados pantalones que, santo... hacían a cualquiera tener malos pensamientos, la diferencia era que su camiseta era blanca.

Nos dimos un corto beso antes de caminar hasta la salida, el, todo un caballero, tomo mi equipaje y poso su mano libre en mi cadera, me reí, porque con su caminar tan peculiar de soy el rey del mundo que tenia, sosteniéndome así le cambiaba el nombre, soy el rey del mundo y esta mi reina.

Y que me mataran si diría que eso no se sentía genial.

A las 7:20 AM tomamos un avión en dirección a new york, PETER estaba a mi lado leyendo uno de sus muy aburridos libros, mientras yo escuchaba dos de los mejores álbumes de imagine dragons con una estúpida sonria en los labios. Esta vez, este viaje era muy, pero muy diferente. Y me sentía encantada.

CAPITULO 30

- ¡Llegue yo!- vocifere al llegar a casa

- ¡No ha llegado nadie!- grito una voz diferente desde la cocina.

Solté el bolso que llevaba y me encamine hacia allá, parada detrás de la isla estaba, nada más y nada menos, que la insoportable por no decir algo menos educado de la tercera de mis mejores amigas, CANDELA o CANDE como le decíamos.

- Hija de tu madre- Dije lanzándome a sus brazos.

- Por la gracia de Dios no soy de la tuya- fue su respuesta

Me separe para mirarla mejor, no había cambiado en los años que llevábamos sin vernos, seguía igual de físico, delgada, llevaba el cabello igual de corto y no dejaba su afición por utilizar sus lentes de contactos de color verde, parecidos a los de los gatos y por lo que escuchaba no cambiaba su forma de insultarte o ironizarte cada vez que se le presentaba la ocasión. Así era ella, pero no podíamos hacer nada para cambiarla, era parte de nuestra disfuncional amistad, la amábamos.

Una duda me llego y no dude en reclamar mis derechos de libre expresión.

- ¿Quién, cómo y cuándo planeo tu llegada?- pregunte, según teníamos planeado, esta vendría a vivir con nosotros, aunque después de todo lo que ha pasado, esos planes se habían estado moviendo, ella vivía en dominicana- y no me digas que sola, empezare a matar desde la azafata hasta quien te mando a buscar.

- Pues fue EUGE junto a su prometido- dijo tomando coca-cola -ayer en la noche, pero como estabas en amor no te enteraste de nada.

- Son todos unos malditos- sisee- pero nada... que la vida sigue, además me podrían haber llamado anoche y hubiese ido al aeropuerto.

- ¿para impedirte tener tu supe noche romántica?- se burlo como siempre- jamás en la vida, de cualquier forma, tendrás que soportarme una buena temporada.

- ¿te quedas en mi habitación?

- Si- contesto- según tengo entendido el NICO viene demasiado por las noches, no cabemos los tres en la cama de EUGE.

- Después que se casen será tuya- dije- termina lo que haces, iremos de paseo, tengo una estúpida cena a la que asistir.

- Ya me he enterado- tiro la lata en el cesto de basura- vamos, tengo ganas de ver lo grandioso de vivir aquí.

Media hora después estábamos en el centro comercial- como todos los benditos domingos- Ana había salido con NICO por sus planes de boda, aunque era una ceremonia pequeña tenia planificaciones que realizar, por lo que, tome mi auto y nos dirigimos al centro más cercano de nuestro hermoso apartamento. Por el camino iba señalándole las cosas importantes a caro, como el hospital que era nuestra segunda casa, el parque que se veía desde el barcón, pasamos también por la empresa de mi jefecito, los bares del centro se los fui señalando también- había que adiestrarla- además de las cafeterías y esas cosas.

Eran aun las once de la mañana cuando andábamos por una tienda zapatos, había salido a las diez y algo de la súper hermosa casa de PETER- lo que no le gusto mucho- según él, quería pasar el día conmigo, pero había llegado un mensaje de Ana diciéndome algo sobre una sorpresa y se tuvo que aguantar. El hecho de que tendríamos un hijo- le dije- no tenía nada que ver con pasar todo el día juntos. Tenía que tenerlo claro y cuanto antes mejor.

También estaba el hecho de que tendría que asistir a la cena en casa de su padre esta noche, apostaba lo que fuera a que tendría más de una liada por lo menos antes del plato principal, me sentía un poco intimidada- por primera vez en años- conocer a la familia del jefe no era algo que me diera muy buena espina ¡porque vamos! Soy la asistente de PETER, lo primero que pensaran es que estoy con el por su dinero y posición en este maldito mundo desigual.
Parte de la supervivencia.

Decidí no perder más el tiempo pensando en esas cosas, que pasara lo que tuviera que pasar, total, tarde o temprano tenía que hacerle frente a esas cosas. Compramos unos tacones de aguja de muerte, aunque no eran tan altos pues yo tenía que cuidarme y caro era muy alta. Entramos a algunas tiendas mas y cuando quisieron ser la una ya teníamos bolsas con las que llenar nuestras manos y estábamos en una cafetería del mismo centro.

Esto de comer por dos era costoso

Llegamos a la casa alrededor de las tres de la tarde, por mi parte muerta de cansancio, por lo que solo salude a EUGE y evitando el interroga miento que me haría fui directita hasta mi habitación y me lance en mi cama, a los pocos minutos me quede dormida.


- Como no dejes de molestar te asfixiare con esta almohada mare- murmure aun con mis ojos cerrados, no quería despertar aun, se sentía tan bien estar acurrucadita en la cama y al parecer a Ana le estaba molestando, porque no dejaba de tocarme la cara- ¿que parte es la que no entiendes estúpida?

- Tenemos una cena a la que ir- dijo una voz que no era la de EUGE- despierta dormilona

- La madre que te pario NICO- abrí los ojos y me incorpore con la almohada en mis manos pero me detuve en el camino porque no era NICO- ¿Qué haces en mi habitación cuando estoy inconsciente y puedes violarme?

- Descuida- contesto burlón- no necesito tenerte inocente para tenerte ¿se te olvido la cena?

- No- conteste como lo más obvio- aun es temprano

- Ya son las siete.

- Serás mentiroso- dije buscando mi teléfono y dándome cuenta de que era verdad- ¿Cómo eh podido dormir tanto?

- No sé porque estas tan impresionada- dijo riéndose, nardito- venga, sal de la cama o llegaremos tarde

Me levante, le señale la puerta y refunfuñando salió de la habitación, volví a sentarme ¿Cómo rayos nadie me había despertado? Por lo visto todo el mundo en esta casa estaba de su cuenta, primero no me despertaban y segundo, dejaban que ese entrara a mi habitación mientras estaba vulnerable, resople, había que matar a alguien para que volviera el orden. Tolerancia cero.

A regañadientes fui hasta el baño, después de unos quince minutos ya estaba parcialmente vestida, me decidí por una falda de tubo azul zafiro y camisa blanco perla, los tacones, a juego con la falda me hacían parecer sofisticada y una alta coleta con el cabello lacio medio profesional, listo. Un poco de base, mascara y brillo para labios fueron mi maquillaje. Me mire completamente y me gusto el resultado, no tenia que impresionar a nadie más que a mí, aunque eso era fácil, me sentía de lo mas sexi con unos pantalones cortos viejos y una franela desgastada.

Como dicen en dominicana, el que gusta no tiene que forzar

Si claro.

Tome uno de los pequeños bolsos de mano de MERY que nunca devolvía, Salí hasta la sala y vi al nido de traidores conversando de lo mas bien en el salón, de seguro planeaban como me matarían- paranoica- tosí para hacerme notar.

- ¿Cuál fue el traidor?- pregunte, estaban EUGE, MERY y su primo, CANDE y NICO junto al jefe y todos se señalaban unos con otros- ¿algún voluntario para una muerte más rápida?

- Es que no salías- dijo NICO en defensa de su hermano mayor- alguien tenía que hacerlo y si hubiese sido yo, de seguro me hubiese tirado la almohada- que comía este que adivinaba
- Yo nunca aria eso- dije dramáticamente- vámonos rápido antes de que me arrepienta- se levantaron PETER y NICO, el segundo se despedía con un beso de EUGE y yo me quede observando, hasta que me llego la iluminación- ¿no vas EUGE?

- No mare- dijo con voz cansada- NICO me representa

- ¿Además de ocultarme lo de CANDE te atreves a dejarme sola al momento de mi muerte?- dramatice- pero todo se paga en esta vida

- Si como sea- dijo NICO- yo seré tu fiel defensor

Le lance una mirada cargada de veneno, después hice lo mismo con los que aun permanecían sentados, Salí del departamento sin fijarme siquiera de si los otros me seguían, la sensibilidad ante cualquier cosa que me provocaban las hormonas estaban haciendo acto de presencia, sentía que me enojaba por segundos aunque sin causa aparente, lo que paso en casa pasaba todos los días, no era nada de lo que me tuviera que preocupar.

Llegamos a la casa del señor LANZANI a eso de las ocho, habían algunos vehículos, cuál de todos más caros parqueados en la entrada- por suerte no había traído a mi bebe, se sentiría muy solo rodeado de tanto lujo- aparcamos junto a un BMW rojo que hizo que abriera mas los ojos por la impresión, no sabía en lo que me estaba metiendo, no aun.

La puerta de abrió y apareció el señor LANZANI que me recibió con un cálido abrazo, interesante, empezó a saludar a sus hijos y luego volvió toda su atención a mí. A fin de cuentas, era la novedad.

- Ven hija- dijo- te presentare a la parte de la familia que pude reunir- caminamos y llegamos hasta el salón en este habían una pareja y un niño- chicos- llamo este la atención- les presento a la hermosa señorita ESPOSITO, la madre de mi segundo nieto- todos me miraron asombrados, caminamos un poco mas y empezó a presentármelos- este que está aquí es mi yerno RICARDO, el esposo de mi pequeña BRENDA- no recordaba que tuviera otra hija- que es esta, es la segunda de mis tres hijos y este pequeño- señalo un niño a sus pies- era hasta ahora mi único nieto mateo.

- Encantada de conocerlos- dije

- Igualmente- dijo BRENDA abrazándome efusivamente, se lo devolví media espantada

- Pero mira nada mas- dijo MARTINA con su típica voz chillona entrando en la estancia- llegaron los busca pobres y la embarazada ¡que alegría!

- ¿te quieres callar?- dijo PETER

- No te preocupes- dije mostrando una asombrosa sonrisa- las palabras se toman de quien las diga y nada de lo que ella diga me importa lo mas mínimo

- Debería- siseo- soy parte de esta familia

- Pero yo no- dije burlándome- y aunque así lo fuera, seguiría teniendo la misma opinión

- Vamos a calmarnos- dijo el señor LANZANI- MATINA, contrólate y ve a llamar a tu madre, vamos al comedor

PETER tomo mi mano y murmuro un lo siento, le reste importancia, sabía que algo de esto pasaría y yo siempre andaba con los zapatos bien puestos, sin necesidad de la ayuda de ninguno de ellos.

Llegamos hasta el comedor súper grande, me senté entre NICO y PETER, al parecer lo de mi defensor iba enserio aunque durante todo el rato solo se digno a reírse de la conversación.

- LALI- dijo el señor LANZANI llamando mi atención- no quiero pensar que no te crees parte de nuestra familia, llevas a un LANZANI y por eso tienes ya todo el derecho, ten un poco de paciencia con MARTINA está un poco difícil estos días- en esto que entraban ella y su madre, la segunda me dedico una mirada que me decía que no era bienvenida
- A sinceridad, señor LANZANI- dije mirando como NICO reía- no tengo porque tenerle paciencia, no creo que pueda hablar educadamente con ella después de todo, pero no se preocupe no es algo que ocupe mis pensamientos.

- Deberías mandarla a una escuela de modales- intervino NICO- lo de ser la hijastra tuya se le ha ido a la cabeza

- ¿pero que está pasando aquí?- dijo la cacatúa- mi hija no tiene porque dejar de ser como es solo porque está este aquí, esta es su casa y tiene todo el derecho.

- Mónica no te permito...- comenzó PETER pero lo mande callar, sentía como me molestaba mas otra vez

- Antes que nada mi nombre es LALI y no me importa que esta sea la casa del presidente o el rey si es necesario, no tengo porque estar debajo de nadie solo por no pertenecer a su mismo circulo y si me disculpa señor LANZANI- dije mirándolo de soslayo- no permitiré que su esposa o hijastra sigan molestándome ¿alguien tiene algún problema?

- Por fin una que dice las cosas como son- dijo de pronto BRENDA que estaba más tranquila que un vela- era hora de que alguien las pusiera en su puesto

- Esta es una cena para celebrar la llegada de mi nuevo nieto- dijo el señor LANZANI- y se realizara en paz

Todos guardaron silencio y en ese momento entraron con los platos que comeríamos, el resto de la cena paso milagrosamente tranquila, entre hermanos hablaron de lo que estaban haciendo en sus trabajos, aunque según escuchaba BRENDA no lo hacía ya después del nacimiento de su pequeño, la cacatúa y su hija hablaron todo el tiempo entre dientes y yo me dedique a escuchar como uno de los antepasados de PETER había construido esta magnífica casa.

Entre las hormonas por el embarazo, lo molesta que me sentía y lo aburrida por tener que escuchar la historia de la casa no sabía que era peor, si estar aquí o que la tv se dañara.

Después de la cena pasamos a la misma sala donde antes estaban reunidos, había champan en copas y en mi mano tenía una rica batida de fresas y moras, tenían que complacerme ya que tenía que soportar esta tortura.

Los comentarios de la cacatúa y su hija seguían en aumento mientras PETER apretaba mis manos para que no me molestara, pero sentía como las ganas de ahorcarlas me llegaban, cruce y descruce mis piernas hasta que no pude más y me levante.

- Señor LANZANI dije entre dientes- gracias por la invitación pero tengo que irme

- ¿de qué hablas?- dijo PETER

- Si permanezco un minuto más aquí tendrás mucho más problemas de los que encargarte

- Aun es temprano- dijo el señor LANZANI

- Será en otra ocasión- dije- y en mejores compañías

- LALI se razonable- Dijo PETER- nos iremos en un momento

- ¿razonable? ¿Qué sea razonable?- dije- y te corrijo te irás en un momento porque yo me iré ahora- empecé encaminarme a la salida, escuchaba como me llamaban pero no me detuve y Salí, respirar la suave brisa fue lo mejor de toda la noche.

- Espera LALI- dijo PETER alcanzándome- no te pongas así, si bien ya las conoces ya. Pensaba que no te afectaría

- Pensaste bien- conteste- pero la paciencia se agota cuando estas embarazada al parecer y no tengo ni tiempo ni ganas de seguir con esto ¿Por qué demonios crees que te pedí que evitaras esta cena?

- Lo sé pero mi padre se veía muy ilusionado, además de que no le quitaría esa idea de la cabeza.

- Bueno pues ahora me importa nada la ilusión de ninguno de ustedes- dije toscamente- si quieres me llevas o busco un taxi

- Tranquilízate- dijo resoplando- está bien nos iremos, pero deja el drama- y ahí fue que me entro

- ¿drama?- pregunte incrédula- por primera vez en la historia que no lo uso y me vienes con eso, pues mira bien- dije con sonrisa fingida incluida- esta dramática no necesita audiencia, así que me voy sola.

- Espera- empezó- yo no quería...

- No me importa lo que quieras ni mucho menos lo que no- sisee- ni tampoco lo de ninguna de las personas que se encuentran en esa casa, así que adelante, ve y sigue con ellos que yo me voy, y ni se te ocurra seguir hablándome ahora, porque te puedes arrepentir de lo que esta dramática pueda decir o hacer.

Y no lo hizo y agradecí que no lo hiciera, suspire al pensar que ya me iba conociendo el muy maldito y empecé a sospechar de una vez por eso, seguí caminando y una vez fuera de de las puertas de la entrada, pare el primer taxi que paso, cuando llegue a la casa, aun sentía las chispas de mi molestia por todos lados, al abrir me encontré a mis amigas sentadas mirando la tv, de seguro esperando a que llegara para empezar a bombardearme a preguntas pero por la mirada que les lance, esa que decía no abran su puta boca, asombrosamente ninguna dijo nada y al llegar a la habitación me desnude y así me lance a la cama, mañana tendría una buena con el jefecito, pero de igual modo, eso era parte de tener un hijo con PETER y sospechaba que aun faltaba mucho.

jueves, 27 de abril de 2017

CAPITULO29

PETER matando expectativas desde tiempos inmemorables.

Como paranoica que soy, esperaba no encontrarme con mi estúpido y actualmente padre de mi hijo en el fin de semana, tenía pensado disfrutar de lo lindo de la vida en dos días sin trabajo. Pero no, no y no, el tenía otros planes, y yo, como boba enamorada que era, me adapte a ellos.

Pase la mañana limpiando junto a EUGE, la dejamos maravillosamente limpia y en verdad parece que vive gente decente en el en estos momentos, lavamos la ropa y cocinamos comida de verdad después de mucho tiempo. Todo iba genial, en la tarde estábamos viendo "orgullo y prejuicio" en la tv, los que nos tenía un poco sensibles y todo eso mientras descansábamos.

Unos golpes en la puerta nos sobresaltaron cuando la película iba a la mitad, una de las ventajas de llevar a minimi era que no tenía que levantarme a abrir la puerta, para eso tenía a mi asistente personal. Se movió para dejar pasar al bendito de mi jefe, quien, con toda la confianza que NADIE le dio, se sentó a mi lado, me agarro las manos y me dio un corto beso que me dejo sorprendida.

La maldita vende patria de EUGE, se excuso yéndose a su habitación para "llamar a sus padres", según ella, la mire mal hasta que su puerta estuvo cerrada y con seguro y luego me gire para mirar mal al individuo este.

- Hola- dijo este medio asustado por mi hermosa mirada seguramente.

- ¿Qué te trae por aquí?- le pregunte.

- Pensaba invitarte a visitar un amigo- contesto- ¿quieres venir?

- ¿ahora?

- Si ahora- dijo sonriendo.

- Dame un minuto- dije levantándome, suspire mirando la película, me gustaba más el libro pero ya me lo había leído, arrastre mis pies más que camine a mi habitación y allí resople ¿Qué rayos me ponía ahora?

Restándole importancia- como siempre, como a todo- busque y me puse de lo primero que vi unos pantalones jean ajustados y una blusa suelta transparentada negra, sandalias y un bolso cruzado. Perfecto, entre en el baño y después de diez minutos, me veía bastante bien si lo comparaba con la franela y bóxer de PABLO que llevaba puesto hasta ahora.

- Largo- dije cuando llegue hasta donde él estaba.

- Muy impaciente tu- respondió siguiéndome.

- Digamos que estoy media sensible- dije- no quieras que tome tu lindo cuello entre mis manos y te estrangule.

- Vale, me gusta lo de tomar mi hermoso cuello, pero no lo otro.

- Idiota

- Imbécil

- ¡a mí no me ofendes!- dije

- ¿y tu porque si puedes hacerlo?

- Porque yo puedo hacer muchas cosas- dije entre dientes y añadí con una ridícula sonrisa- además estoy embarazada y se me permite hacer muchas cosas.

- Como quiera señora- dijo echándose a reír.

Condujo su auto hermoso y reluciente por el centro de la ciudad, íbamos en un cómodo silencio que solo rompía para preguntarme como estaba y esas cosas, cuando aparco reconocí el lugar al instante, el bar de MARIANO, seguro había quedado con su amigo aquí, era un bonito lugar. Al entrar- tomados de las manos, oh si- busque con la mirada al dueño el lugar, después de la vez que vine con MERY algunas veces me escapaba aquí y charlaba con lucían, es una gran persona en verdad
Cuando lo localizo, este viene hacia mí y yo corro para darle un fuerte abrazo, MARIANO se siente como un padre, en lo poco que lo conozco lo he sentido más cercano que ha mi propio padre, después de unos segundos nos separamos y sonreímos.

- ¿desde cuándo se conocen?- pregunta PETER

- Algunas semanas- dice MARIANO abrazándolo, y yo me quedo como ¿de qué me perdí?

- ¿alguien se digna a explicarme algo?

- A él te venia a presentar- dijo PETER

- ¿a mí?- pregunta MARIANO y después su cara se ilumina- no me digas que esta pequeña demonia es tu asistente

- Por desgracia- digo

- No puede ser- dijo el soltando una carcajada- ya sabía que tenían similitudes sobre lo que los dos me contaban, pero hasta allí ¡que pequeño es el mundo!

- Demasiado- dijo PETER

Pasamos un largo rato charlando, gracias al cielo lucían no le dice los insultos que eh gritado por las cuatro esquinas del local en contra de mi jefazo- aunque da igual, se lo digo a el de todos modos- y eso me altera. Resurta ser que la intrusa en sus vidas soy yo, pues PETER conoce a MARIANO desde hace mucho tiempo, porque es un gran amigo de su padre, así que estoy en desventaja.

A las seis de la tarde PETER se levanta y yo lo imito, le doy un último abrazo a MARIANO y el, me hace prometerle que esto no cambiara en nada nuestra relación, lo tranquilizo diciéndole que nunca haría algo así y le prometo venir pronto, a lo que PETER se apunta. Entrometido o com dirían en mi país, metió.

Como siempre yo tenía pensado una cosa y PETER otra, me di cuenta al ver que no me estaba llevando a mi casa, pero tampoco por lo que recordaba del viaje anterior a la de él. Después de unos minutos, reconocí el camino a nuestro lugar favorito en el mundo- creo que es lo único en lo que coincidimos- y me alegre sobre manera, venir hasta aquí sacaba lo mejor de mí, a veces.

Aparcamos cerca del descampado y nos sentamos en la fría hierba mientras veíamos hasta donde se ocultaba el sol, hermoso. Recordé el sueño y no pude evitar sonreír como estúpida enamorada, PETER se coloco de la misma manera que en el sueño y con una mano, empezó a acariciar mi estomago, la única diferencia es que aun minimi no se daba a notar al mundo, pero por lo demás, todo era perfecto.

Nos besamos, acariciamos, peleamos, bromeamos y reímos durante largo tiempo, la luz de la luna era lo único que nos alumbraba y desde ese punto de la ciudad se veían de maravilla las estrellas. Un ruido de un vehículo hizo que saliéramos de nuestra burbuja, quien manejaba, parqueo junto al de PETER. Este al parecer reconoció el vehículo porque se levanto y me ayudo a mí a hacerlo. Caminamos tomados de las manos- por tercera vez en el día- hasta donde un señor que reconocí como el padre de PETER. nos esperaba.

Este sonrió al vernos, aunque vi antes en su mirada como se sorprendía de vernos aquí, juntitos y de la mano, PETER al llegar, soltó mi mano y se acerco hasta su padre a darle un abrazo y después me saludo educadamente.

- ¿Qué haces aquí padre?- pregunto PETER después de unos minutos

- Este no es solo tu lugar de pensar- contesto- vengo aquí algunas noches. Es el mejor lugar de la ciudad.

- Eso es cierto- concuerdo con el señor LANZANI

- Padre- dijo PETER de pronto nervioso- pensaba ir a casa para comentarte algo importante, pero ya que estas aquí, quiero que lo sepas de una vez.
- ¿pasa algo hijo, porque te pones nervioso?- pregunto el señor LANZANI

- Nada malo padre- respondió- esta señorita aquí y yo estamos esperando un hijo- le soltó sin ningún tipo de preámbulos.

- ¿Cómo?- pregunto él con una sonrisa- se cómo pero pensé- dijo mirándome- que no lo soportabas- esta vez miro a PETER y que tu no querías ningún tipo de compromisos.

- No me lo recuerde- dije entre dientes

- Lo sé papa, hace un tiempo que me había enamorado de ella, pero es que es tan odiosa- le di un codazo- ¿vez a lo que me refiero? No quería arruinar nuestra relación laboral, pero aquí estamos.

- Sabía que algo te pasaba- dijo su padre- ¡felicidades! o felicidades a mi será ¡tendré mi primer nieto!, debo decir que esperaba que NICO y EUGE lo hicieran primero pero, me alegra de que seas tú la que gobierne a mi hijo.

- Entonces no me reclame cuando se lo ahorque- le dije sonriente.

- Espero que no lleguen a esos extremos- contesto el- debemos reunir la familia, es mas- dijo iluminándosele la cara- mañana cenaremos todos en casa.

- No creo que sea buena idea- murmuro PETER

- ¡claro que lo será! Es más, iré ahora para llamar a todos y no tengan excusas, mañana hablaremos

Antes de que alguno de nosotros pudiera decir nada mas, se monto en su coche y tan rápido como llego se fue, para ser un hombre que de lejos se ve que mide las cosas antes de hacerlas, anda muy rápido por la vida.

Nosotros, al igual que él nos montamos en el carro de PETER y salimos del lugar, un silencio se cierne sobre nosotros y a mi empiezan a llegarme las preguntas que esperaba hace mucho tiempo. Es obvio que la cacatúa y su hija la resbalosa estarán ahí ¿Cómo demonios se lo tomaran? O mejor aun ¿a cual tendré que decirle tres cosas primero?

Es mala idea, es una gran mala idea, la peor idea que ha podido tener el padre de PETER, peor que haberse casado con esa arpía. No dudo en hacérselo ver a PETER cuando veo que llegamos a su casa.

Espera un segundo

¿Qué hacemos en su casa?

Me giro como la tipa del exorcista y veo como se está desabrochando el cinturón, al ver que lo miro, abandona su tarea para mirarme bien a los ojos. El sabe que le viene una.

- ¿Qué ocurre?- pregunta precavidamente

- ¿Qué hacemos en tu casa?- pregunto sin rodeos.

- Cenaremos- dijo como lo más obvio- te lo dije de camino.

- No te escuche listillo- respondí- es una mala idea lo de ir a casa de tu padre

- ¿crees que no lo es?

- Me importa si lo sabes- le conteste lentamente- ¡quiero que hagas algo!

- Conociendo a mi padre ya habrá llamado a todos los familiares en un rango de 5 mil kilómetros LALI, no hay nada que podamos hacer.

Resoplo y dejo caer la cabeza en el asiento ¡menudo lio! PETER sale del auto y me abre la puerta para que también lo haga, suspiro, no será el fin del mundo pero si la tercera guerra mundial y como en todas mis guerras me gusta ganar, que se preparen que mañana voy yo.

Al entrar a su grandiosa y maravillosa casa, el me lleva hasta un gran comedor donde ya está servida la cena, las ganas de comer intensificadas por el hecho de estar embarazada atacan y antes de que PETER diga una sola palabra, ya estoy sirviéndome de lo que se ve una deliciosa cena.

- Sabes que tienes todo el tiempo que quieras para cenar ¿verdad?- dijo burlándose

- Cállate- sisee

- Yo solo decía

Se sentó frente a mí y me observo riendo mientras veía como literalmente devoraba lo que me había servido en el plato, después de unos minutos empezó a comer pero con menos gracia que yo, obviamente.

Salimos a una terraza, una vez habíamos terminado y lo más extraño era que yo estaba de lo mas calladita y tranquilita- no quería arruinar tan lindo momento- en fin, que el lugar era asombroso, tenia luces dispuestas en lugares estratégicos que hacían que esa noche llena de estrellas se viera su real y magnifico. Mi jefazo volvió a tomar mis manos y suspiramos al mismo tiempo. Disfrutábamos del momento.

Sin mediar palabras nos besamos, calmadamente, entregándonos al amor que profesaba y que el también decía sentir, no era que no le creyera, se le notaba por el brillo de sus ojos, pero el realismo que llena mi vida me hace tener dudas sobre todo lo que me rodea, esta no era la excepción.

Cuando el beso se volvió más fuerte y apasionado, sentí unas inquietantes ganas de ir a todas con él, de una vez por todas y para siempre- para mi sorpresa- al parecer el compartía los mismos pensamientos, porque, alejándose lo suficiente para hablar me dijo.

- ¿estás segura?

- No hagas que me arrepienta- le conteste.

Volvió a besarme pero ahora por menos tiempo, agarro mis manos y caminamos hasta su habitación, sin articular palabras caminamos hacia la gran cama y comenzamos a besarnos de nuevo, lentamente nos fuimos desnudando el uno al otro hasta que solo quedamos en ropa interior.

PETER me recostó delicadamente en la cama y siguió con los besos, esta vez, por el cuello, mientras yo jadeaba por las sensaciones que recorrían mi cuerpo. Señoras y señores, después de unas semanas, volvía a estar en el paraíso. Y todo mi ser lo celebraba.

Me sentía en las nubes y no solo porque sus besos en mis senos lo provocaran, si no que esta vez, cada caricia, cada beso se sentía diferente al resto de veces en que lo habíamos hecho. Comprendí después de un momento y en el corto lapso de tiempo en el que duro el funcionamiento de mi cerebro una cosa; no íbamos a tener sexo, haríamos el amor.

Y de este lado del paraíso, los arboles eran más verdes.

Me beso todo el cuerpo como si me adoraba, paso sus manos por mí como si fuera lo más preciado que tenia, me embistió de tal forma y cuidado que me fue imposible no jadear como loca, al escuchar hermosas palabras que susurraba en mi oído me sentí morir, porque esta sí que era lo número uno en mi lista de las mejores cosas que he hecho en mi vida.

Y en la de los placeres de la vida

Y si escribía un libro, de seguro que también pondría esto en el.

Cuando alcanzamos el clímax juntos, no pude evitar gritar su nombre con la respiración entrecortada, nos quedamos mirándonos un momento a los ojos mientras nuestras respiraciones volvían a su estado normal, sus ojos declaraban el amor que por mi sentía y sabia que los míos reflejaban lo mismo. Acaricio mi rostro y quito algunos cabellos sueltos que se habían pegado por el sudor, aun sin dejar de mirarme a los ojos y sin salir de mí. Sonrió y le devolví la sonrisa cuando ya habían pasado algunos minutos y si ya estaba loca de felicidad por lo que había pasado, mi alegría fue considerablemente mayor cuando, sin dejar de mirar a mis ojos dijo.

- Te quiero mi LALI.

Antes de que quisiera darme cuenta, sonreí como psicópata y le conteste de la misma manera, diciendo lo que pensé que nunca diría.

- También te quiero mi PETER.

CAPITULO 28

Estaba en un lugar apartado, la suave brisa hacia que mis cabellos se mecieran a su ritmo, llevaba esa sensación de plenitud por las que muchos aspiran y a las que otros temen, yo era de las segunda. Sentí unos fuertes brazos que me abrazaban desde detrás, aspire el aroma y no basto más que eso para que una patética sonrisa asomara mi rostro, era PETER. Después de unos momentos reconocí el lugar donde nos encontrábamos, era nuestro lugar favorito en el mundo.

Movía sus dedos rítmicamente en mi panza, minimi, seguro el también disfrutaba de esto que parecía un sueño. El sonido de Uptown Funk hizo que me sobresaltara, amaba la canción, pero no parecía ir con la escena, por lo que me di cuenta al abrir los ojos, era un puto sueño.

- ¿Quién es?- dije sin mirar.

- ¿así le contestas a tu madre?

- Oh madre- dije mirando el identificador- no vi que eras tu

- Solo quería saber cómo iba mi nieto- dijo con una sonrisita, se estaba burlando de mi la perversa esa.

- Búrlate madre- le conteste siseando- está bien al igual que yo, estamos- mire donde estábamos, esta no era mi habitación- medios ocupados ahora, te llamo luego sí.

- Está bien hija, cuídate.

Definidamente, mía, no era esta casa, por obvias razones que no me atrevería a numerar, no quería caer en depresión. Por lo menos en la habitación que me encontraba todo era súper moderna, en esta cama podríamos dormir muchas personas cómodamente, además del maravilloso tv plasma que tenia frente a mis pobres ojos y lo hacía más genial el no tener que levantarme para verla, el estilo en si me resultaba familiar, se parecía mucho al de NICO pero había pasado tanto tiempo su departamento que conocía cada rincón, y esta habitación, jamás la había visto.

Me golpee varias veces, era obvio, más que obvio.

Era la de mi jefecito.

Me levante como flash de la cama, palpe mi cuerpo y suspire aliviada. Rememorando, estaba en la oficina y entre nosotros se estaba teniendo la conversación más seria del siglo, me estaba empezando a molestar y de pronto…

Yo estoy enamorado de ti… había dicho el

Fin de mis recuerdos.

A partir de entonces me queda suponer que sucumbí a sus encantos y de una vez le tome la palabra y vine a vivir a su casa, pero estaba tan cansada que me quede dormida, aunque ahora eran solo las seis de la tarde.

Leer ficción me dañaba lentamente.

Me levante, pues necesitaba respuestas urgentemente, abrí una puerta pero no era la indicada, esta daba paso a una pequeña boutique a la que las personas las personas con dinero llamaban vestidor, volví a cerrarla y para mi suerte, esta vez si abrí la correcta, aunque no sabía porque lado ir.

Después de cantar una canción de mi infancia que utilizaba cuando no sabía nada en los exámenes seguí por la derecha, llegue hasta una escalera de caracol- elegancia ante todo- y baje lo mas calmadamente que en mi opinión podía hacer una chica, que además de bella, joven y embarazada, era una psicópata sin entrenamiento, propensa a pasar por las situaciones más ridículas con su jefe y no menos importante que esta era su casa.

En la que él quería que yo viviera.

Me encontré a un hombre súper alto, al final de estas, llevaba un traje oscuro que seguramente, para yo comprarlo tendría que tener una buena cantidad de dinero. Al parecer esperaba que yo bajara, cuando al fin lo hice inclino su cabeza y me pidió que lo siguiera, lo recordé de cuando le llevo las maletas al aeropuerto. Mis dudas todas fueron respondidas, esta si era la casa del jefe, había, en el salón que habíamos parado, algunos retratos, en los que solo llegue a reconocer a NICO, al señor LANZANI y al PETER.
El estaba sentado muy tranquilo de la vida, como si horas antes no se había enterado de que tendría un hijo, conmigo precisamente, sin mencionar que me había dicho que estaba enamorado de mi y después de eso no recuerdo absolutamente nada.

- Qué bueno que despertaste- dijo caminando hacia mi- ¿ya te encuentras bien?

- ¿Qué paso? recuerdo estar en la oficina no en esta casa- respondí

- Te desmayaste- dijo confundido- ¿no recuerdas nada?

- Recuerdo cosas que seguramente no querías decir.

- Tal vez no me arrepiento de nada, solo de todo lo malo que nos haya ocurrido hasta estos momentos.

- Te pasare el libro para que empieces- bromee- pero hablando en serio ¿decías enserio lo de estar enamorado de mi?- esa pregunta me costó tres golpes en el orgullo

- Solo te he mentido una sola vez en la vida- dijo retomando la seriedad que recordaba- y no fue al decirte eso- sentía mis nervios subir, definitivamente no era algo para lo que estuviera preparaba, pero mentía si diría que no quería escucharlo.

- No tengo todo el día- canturreé nerviosa- ¿Cuándo lo hiciste?

- Al llegar de new york- dijo calmadamente- al decir que no quería ningún tipo de relación seria contigo

Me tense, vale era una miedosa sin remedio, podía golpear un tipo armado robando una joyería y sin irnos tan lejos, podía insultar al espécimen que tenía delante de mí sobre cualquier cosa, obviamente menos en esta. Le hice señas para que esperara que me recuperara, me senté en un mueble cercano al que le me llevo del brazo- tan caballeroso como siempre- y respire profundo. Tenía que afrontar todo lo que venía sobre mí.

- ¿me pregunto porque rayos me lo dices hasta ahora?- dije tratando de disimular lo molesta, por no decir furiosa que me sentía.

- Miedo- dijo de lo más calmado. Este me iba a terminar matando, lo presentia.

- ¿miedo?- pregunte incrédula- espero por tu bien que no sea lo que estoy pensando en este momento.

- Yo también lo espero- murmuro- era a que no sintieras lo mismo por mi- me reí, por la ironía, yo pensaba justo lo mismo, deje de reírme cuando vi dolor en sus ojos y me golpee mentalmente, me había llegado el porqué de estúpida actuación.

- Digamos que tiene lógica tu punto- comente- sentiste miedo de que yo no sintiera lo mismo y que solo estuviera detrás de todo tu dinero, era fácil de pensar para alguien como tú, a POLI le pasa todo el tiempo, pero no te preocupes, no soy así.

- Sé que no eres así, en ningún momento eh querido ofenderte de ninguna manera, yo solo no quería que volviera a pasar otra vez.

- ¿no me digas que te lo habían hecho?- pregunte curiosamente.

- En ese sentido, por supuesto que no… no soy estúpido, aunque lo vivas proclamando- respondió y supe que no diría más del tema.

- No me arrepiento- dije cruzándome de brazos

- No te desvíes de la conversación y no te desmayaras en esta, el doctor dijo que es normal por tu estado y que te dejara dormir, así que ya que dormiste algunas dos horas o más estas más que bien para seguir hablando.

- Dijiste que tu miedo era ¿se supone que ahora crees que siento algo por ti?

- Estoy totalmente convencido que de no ser de esa manera no aguantaras todas las que te hago.
- Igualmente- le respondí.

- Já, no lo negaste- dijo con tono burlón pero no fue eso lo que vi en sus ojos.

- No se mal tan grande hice en el mundo para que me toque este idiota- refunfuñe- tu si puedes bromear ¿verdad?

- No puedes creer que me quedare tranquilo sabiendo que sientes algo por mi- dijo enseñando la mejor de sus sonrisas- llevaba mucho tiempo esperando esto.

- Infeliz- dije riéndome, fue inevitable.

Acorto los pocos centímetros de distancia que había entre nosotros, me miro a los ojos, por primera vez sentí que el brillo que reflejaban estos se debían a mí, sonreí más de lo que ya lo hacía, se sentía bien saber que él me quería y que al parecer no iba a hacer tan extraño el hecho de que tendríamos un hijo, a minimi, suspire sin darme cuenta y a él eso le hizo gracia, muy chistoso el día de hoy, lo fulmine con la mirada y él como siempre, solo pudo besarme.

Cosa que a mí personalmente me encantaba.

No fue uno de esos de los que él era un gran experto, de esos que me dejaban con respiración errática o suspirando como adolescente de secundaria. Este era el mejor de todos, era dulce y agónico, cargado de emociones, grandes emociones que me embargaban y que el también decía sentir.

No puedes comparar un beso de alguien que te guste con el de alguien al que quieras, me había dicho mi POLI una vez, y tenía razón, desgraciado infeliz que siempre sabia que decir.

Después de un rato, el solo rosaba sus labios con los míos, al parecer él no quería separarse y mentía si dijera lo contrario, esto en definitiva era mejor que nada que hubiésemos vivido los dos juntos… pero siempre un teléfono tiene que sonar.

- More- dije contestándole a EUGE.

- No has llegado má- contesto ella- ¿debo preocuparme?

- En absoluto- conteste sentándome en las piernas de PETER mientras este me abrazaba, me podría acostumbrar a esto- llegare en un rato.

- NICO me dijo que tu jefe se había enterado- dijo un poco nerviosa- ¿tiene eso algo que ver con que aun no estés gritándome que te haga de comer ahora?

- Un poco, si- dije riéndome- hablamos en un rato, deja de preocuparte, estas vieja.

- Maldita no estoy vieja- y me colgó.

Me reí, tendría que escucharla cuando llegara a casa, ya me la imaginaba “tu eres más vieja que yo, además amargada y pronto se te caerá el cabello por tu maldad”, que sería de mi vida sin ella, sin ellas.

- Pensaba que te quedarías aquí- dijo el sacándome de la hermosa visión de mi futuro inmediato

- Sabes que nunca coincidiremos en el pensamiento

- Nunca me dijiste si vendrías a vivir conmigo- y ahí era donde yo decía, mátelo alguien.

- Mi hijo- dije girándome para verle la cara- es una decisión que no puedo tomar a la ligera y no me digas que tuve mucho para pensarlo, no es algo que haya pensado nunca hacer en mi vida.

- Pero ahora tendremos un hijo.

- Minimi no tiene nada que ver con eso- dije restándole la importancia que merecía- no podemos hacer las cosas apresuradamente, contrólate.

- Me quedare tranquilo si me dices que lo pensaras.

- Está bien- dije entre dientes.

Nos volvimos a besar, termine ahorcajadas casi sin darme cuenta, las cosas estaban pasando a ligas mayores y estúpidamente no me sentía preparada para llegar más lejos, no sabía cuál era la razón en sí, sabía que me quería y todo eso, pero aun no me sentía del todo segura de nada. Siempre eh sido realista, porque razón tendría eso que cambiar en un día que aun no había terminado, aun tenía que procesar muchas cosas, POLI aun no se iba de la ciudad, aunque estaba trabajando desde aquí, se iría mañana, estaba acostumbrada hacía mucho tiempo a los cambios de humor de PETER, pero nunca obviamente a tal extremo.

Para qué negarlo, como siempre una parte de mi se sentía ridículamente feliz por este hecho, mientras la otra tenía miedo de lo que ocurriera una vez que yo saliera por esa puerta, que de seguro era una gran puerta.

- Deberías llevarme ya- dije separándome un poco y respirando como si hacían años que no lo hacía.

- Quédate un poco mas- dijo mirándome fijamente, era mala lo sabia- tu amiga ya sabe que estas bien.

- Tengo que tomar algunos medicamentos que están en casa- lo que era cierto- así que…

- Lo que me faltaba- dijo entre dientes. Subió hasta la que confirme era su habitación a buscar mi bolso.

Me ponía más nerviosa a cada segundo que pasaba, de corazón esperaba que todo esto fuera para bien.

SERA DOS CAPITULOS POR SEMANA Y EL 29 QUE ES MI CUMPLEAÑOS HARÉ UN MARATÓN DE 5 CAPÍTULOS

miércoles, 26 de abril de 2017

CAPITULO 27

Esto. Es. La. Gloria

Maravilloso, grandioso, único en todos sus contextos… las ventajas de estar embarazada era que todos te daban lo que querías, por eso, a las seis de la mañana, llame a NICO (el tercer hombre importante de mi vida) y le pedí amablemente- si claro- que me llevara chocolates a la oficina, y aquí estaba yo, la asistente que parecía el jefe, comiendo chocolates como demente.

La vida es bella.

Eran las 9:15 minutos cuando escuche unos toques en la puerta, obviamente que no era el jefe, el – como dueño del lugar nunca tocaba- así que agache par de mis amores para que nadie ose pedirme lo que es mío.

- Entra- grite.

- Que profesional- dijo una inconfundible voz- pensé que eras un poco más educada.

- Me decepciona que siendo mi mejor amigo- solloce dramáticamente- no sepas que soy un caso perdido.

- De decepción te hablare yo después de ahorcarte un poco

- Ya quisieras perdedor- dije y una luz se prendió en mi cabeza- espera ¿Qué se supone que vuelves a hacer viniendo a qué?

- ¿tanto te molesta?

- Desearía que te mudaras que es diferente- dije abrazándolo- no sabes lo que tengo que…- no termine al escuchar cómo se abría la puerta ¿Qué dije? El nunca tocaba.

- Necesitamos hablar- dijo sin saludar.

- Voy en un minuto- le conteste.

- Es ahora- dijo entre dientes.

- Qué bueno que llegaste- dijo PABLO- se lo preguntas tú o yo.

- Desde cuando saben que preguntar los dos- aunque ya sabía de que se trataba y mis nervios empezaban a atacar.

- Desde ayer en la tarde yo- dijo PABLO y PETER asintió, interesante

- Esperen un minuto- volví a sentarme en mi sillón y tome un chocolate y empecé a comerlo, tranquilidad ante todo- ahora sí, cuando quieran.

- Imagino que ya sabes- dijo PETER- así que omitiremos las preguntas, danos la respuesta de una vez.

- Hazlo more- dijo PABLO

- Pues – esto era horrible, aunque tenía su lado positivo, escucharía todo lo que me dirían al mismo tiempo como dice el refrán matar dos pájaros de un tiro- si estoy embarazada, y antes de que digan nada los dos- dije cuando vi que iban a replicar- more precioso tenía miedo de que tu reacción no fuera buena y te molestaras y en cuanto a ti PETER ¿querías que te lo dijera como si de una invitación a una gala se tratara? Yo sé que soy media mala pero no es para querer causarte un infarto.

- ¿crees que me molestaría al recibir la noticia?- pregunto POLI- me moleste porque lo sabías desde hace días y no me lo habías dicho.

- Lo siento POLI- dije agachando la cabeza, tenia vergüenza en dudar de mi amigo.

- Hablaremos de eso en un rato, tengo que hacer algo, como sabes deje un caos tremendo y no me iré hasta resolver esto, los dejo para que hablen.

Me dio un abrazo y luego beso la coronilla de mi cabeza, amaba cuando hacia eso. Después de salir, pose mi mirada en PETER que estaba en la misma posición, su piel estaba horriblemente pálida, tanto que hasta me asuste, me levante y corrí hasta donde estaba, lo ayude a sentarse y con gran dolor me desprendí de mi chocolate a ver si reaccionaba, y lo hizo, el muy desgraciado se lo comió.
- Es la marca favorita de NICO- lo escuche decir apenas en un susurró.

- El me los trajo- le respondí alejándome una vez que lo vi mejor- lo llame muy temprano esta mañana para que me los regalara, aunque fue mas una orden.

- Escuche que salía temprano.

- ¿Qué, ahora viven juntos?- reí burlonamente.

- No, estaba buscando una razón para no ir a decirte unas cuantas cosas a tu casa a media noche, además de que quería confirmarlo primero.

- Ah por eso tan servicial el- dije- ¿Cómo te enteraste?

- GASTON

- ¿GASTON?- repetí

- El doctor que te comía con los ojos, quien más me lo iba a decir.

- Ah sí cierto- dije tocándome la cabeza- se me olvido decirle que no dijera nada aun.

- ¿Qué pensabas hacer, ocultármelo y cuando se empezara a notar te irías?

- Claro que no- respondí indignada, aunque fue una de mis opciones- estaba buscando la manera de decírtelo.

- ¿Por qué no decirlo sin más?- dijo apretando sus nudillos

- Imagina esto- dije ahora molestándome- un hombre te dice que no quiere nada contigo a parte del trabajo, después de algunas semanas te das cuenta de que estas embarazada de él y en ese momento recuerdas que no te quiere para ningún tipo de relación ¿Cómo se lo dirías?

- Lo siento- dijo después de lo que pareció una eternidad- no debí presionarte con eso, yo solo no sé cómo me siento aun.

- A ver bipolarcito- dije recuperando un poco el humor- ¿Qué sientes?

- No lo sé bien- dijo suspirando- me siento frustrado, confundido, también siento miedo.

- ¿miedo?- pregunte incrédula

- Si- dijo levantando la mirada- miedo de lo que elijas hacer.

- Eres muy inteligente, aunque aun no tengo ni idea.

- Vente a vivir conmigo- estalle en carcajadas al escucharlo, pero me detuve en seco al verle a los ojos y darme cuenta que no estaba jugando.

- ¿lo dices enserio?- no pude evitar preguntar.

- Si y mucho- suspiro- ¿lo harás?

Y me pregunté lo mismo, ¿lo haría? Mudarme con el jefe, era algo interesan te, que no me había planteado seriamente por lo absurdo que sonaba, como siempre la voz de mi cabeza no dudo en exponer su punto.

“solo lo hace para que le dejes estar con el niño. No te creas que es porque te quiere, sigue soñando mejor”

- Necesito pensarlo- mentí- ¿puedes dejarme terminar mis chocolates y trabajar?

- Espero que esta vez si me lo digas, por lo menos mas rápido- dijo levantándose.

- Si señor- conteste.

Me puse histérica, por primera vez en años de mi vida, se me quitaron las ganas del chocolate, necesitaba pensar que hacer, aunque no ganaba nada devanándome los sesos buscándole una explicación lógica, necesitaba confrontarlo para poner en orden ciertos puntos, como el hecho de sentirme patética por que el no me quiere y aun así está dispuesto a llevarme a vivir con él.

Maldito bipolar que no me deja tranquila.

PETER

Me sentía claustrofóbico, cuando Salí, sentí que volvía a respirar, lo sabía desde ayer en la tarde, la vi llorar seguramente por eso, bebí como loco en casa de NICO, dormí solo dos horas, pensando que tendría un niño, un niño con LALI, la mujer más frustrante, molesta y odiosa que había conocido en un bar una noche cualquiera y con la cual en un principio jamás llegaría a imaginarme que estaríamos en esta situación.

¡Un niño por Dios!

Mi padre se iba a volver loco, aunque de seguro hubiese preferido que nos hubiéramos casado, aunque eso pasaría tarde o temprano después de esto, tendría la mujer por la que perdía el sueño… y por eso estaba asustado.

Vi la mirada en sus ojos cuando se lo propuse, era obvio que no se lo esperaba y que no le agradaba mucho la idea, tenía que convencerla, podría que con el tiempo se enamorara de mí. Hasta donde eh llegado.

No me había movido ni un centímetro, seguía pegado a la pared como si ella me salvaría de la que tendría con LALI, porque sabía que no iba a ser nada bueno para los dos. Susan se acerco hasta mi con un gran vaso de agua, puede que como ella dijera no le contaran nada, pero se daba cuenta de las cosas, se lo agradecí y camine lentamente hasta mi oficina, escupí el agua al entrar.

- ¿Qué haces aun aquí?

- Esperándote- dijo - ¿supongo que por la cara que traes, no han resuelto nada?

- No- repuse- pero de igual forma no me gusta que estés aquí.

- Conocí a LALI a los once años cuando era menos loca que ahora- dijo levantándose- es más que una amiga para mi así que estoy aquí porque esta situación no volverá a salirse de las manos.

- ¿de qué estás hablando?- dije acercándome a mi sillón- ella dijo que me daría respuestas en un rato

- Espera- dijo ahora riéndose- dime por favor que no fuiste tan estúpido para proponerle que se casaran o algo así.

- Si – y empezó a reír como loco- ¿te molesta que quiera que vivan conmigo?

- En absoluto- dijo poniéndose serio en un segundo- mi LALI pensaría dos veces lo de casarse y más si es contigo- iba a intervenir pero me corto la palabra, cosa que me molesto- dime jefe ¿tienes algún tipo de sentimientos por ella?

- Para que tendría que decírtelo, no eres mi puto psicólogo

- Pero aun sin título- dijo claramente molestándose también- yo soy el de ella, técnicamente se todo así que, responde ¿tienes sentimientos sí o no?

- Si, vale- conteste sentándome- ¿contento?

- Me hubiese contentado en otra perspectiva- dijo acariciándose la frente- es obvio que te dirá que no, así que ve preparándote.

- Espera- dije cuando se estaba alejando- ¿ella siente algo por mi?

- No sé si eres estúpido o te haces- respondió girándose- eso lo tiene claro hasta la que está en el pasillo y de nombre susan. Ah y se me olvidaba, mi more ha sufrido mucho después de su viaje a new york, le haces un daño mas y ella y la criatura desaparecen y créeme cuando te lo digo.

- ¿me estas amenazando?- dije levantándome nuevamente

- Solo te doy un sano consejo, sabrás si quieres prestarme atención- y dicho esto salió de mi oficina, supe que no se fue cuando escuche la puerta de LALI.
Aunque no me hacia ningún tipo de gracia, el tenia razón, recordé una vez que me dijo que conmigo no se casaría ni porque de eso dependiera la paz mundial, pero ahora depende algo más importante, nuestro hijo.

Trate de llamar a MARIANO pero no me contesto, en el bar me dijeron que andaba de viaje- menuda fecha se había propuesto viajar- y que no regresaría en días. No sabía qué hacer, daba vueltas por todo el espacio de la oficina, sin encontrar ningún tipo de solución, ya se lo había dicho, estaba hecho y no podía remediarlo, pero tenía que encontrar la manera de hacer que ella aceptara, aunque de eso dependiera mi vida.

Salí porque si seguía en la empresa terminaría de arruinando lo poco que había conseguido, pase largo rato deambulando por las calles, era extraño y asustaba, tanto que creí despreciarla y ahora la amaba. Linda vida la mía

LALI

POLI volvió después de un rato y gracias al cielo no insistió en hablar de lo ocurrido no de lo que falta por ocurrir, hablamos de los pequeños detalles, de lo que me indico la doctora y de lo que no podía tomar, todo era feliz hasta que tuvo que irse.

Con todo lo ocurrido no había visto la ira, llevaba 10 minutos perdidos de almuerzo y aunque por primera vez y siendo lo más extraño que me ha ocurrido no deseaba nada de comer, pero por minimi me iba a sacrificar- si como no- llegue hasta la cafetería de la esquina, me senté en mi rincón personal, como siempre y pedí solo unos donuts escarchados con zumo de naranja- no lo decía en broma cuando decía que no tenía hambre- aun así, los disfrute como todo lo de la cafetería.

Maldije cuándo sonó la alarma de mi teléfono, para acordarme el medicamento que me había dado la doctora. Lo había dejado en la oficina, en un cajón, tendría que cargar con eso de arriba abajo.

Todo por el bien de minimi

Camine apresuradamente, entre directito sin contestarle a susan que me llamaba, ya lo aria después de esto. Saque el bendito medicamento y Salí corriendo hasta la cocina, me pare en seco en medio del pasillo al recordar lo que había dicho la nueva jefa “nada extremo” creo que correr con tacones de agujas es considerado deporte extremo, así que mejor caminar, como era obvio, susan me siguió hasta la cocina.

- Pero bueno- dijo cruzándose de brazos- ¿Qué les pasa a los de esta oficina hoy que nadie presta atención?

- Tenía que correr por esto- dije enseñando la pastilla- estúpida revisión

- Ah- dijo poco convencida- llevan llamando a PETER desde que te fuiste, al parecer es muy urgente, es sobre su viaje a nueva york.

- Es cierto- mentí, se me había olvidado completamente, algo mas en lo que pensar- la estaba esperando desde temprano.

- Te daré los números de contactos- dijo entrecerrando los ojos- y anda con más calma, morirán de un infarto.

- Que va- bromee, pero tenía cierto punto de verdad.



Estaba ahí trabajando, como fiel empleada que era, había concretado lo de new york, el martes, era la dichosa fecha y ya sentía los nervios otra vez, mismo viaje, mismo apartamento, mismas habitaciones…

¡Mismo jacuzzi!

Ya había perdido cualquier tipo de nervios, la pasaría genial, pondría a PETER en su lugar y después me dejaría de lo más tranquila disfrutando de la ciudad. Solo de pensar en que a minimi le gustaría el jacuzzi, me quitaba cualquier tipo de sentimiento rarito.

De esta sí que iba a manicomio

Reí imaginándome la escena, reí como desquiciada, tanto que le daba golpes a mi escritorio y que como siempre despertó la curiosidad del odioso de la oficina de al lado. Cortando mí magnifica risa.

- No era de nada en concreto- me apresure a mentir antes de que preguntara- ahora soy más… sensible a emociones

- Solo tenias que decir que no te preguntara.

- No, déjalo ya- era la hora y ambos lo sabíamos- tenemos que hablar

- Por fin- dijo aliviado- pensé que moriría en la espera.

- No seas dramático- repuse- eh pensado tu propuesta y creo que…

- Espera – se acerco a mi- antes que nada quería decirte que si me apresure a decírtelo, no es solo por el niño sino por nosotros.

- ¿de qué estás hablando?- me sentía confusa, este no era el PETER que yo conocía- entiendo que no quieres alejarte de niño, pero no tienes porque…

- Escucha- dijo cortándome de nuevo y colocando sus manos a cada lado de mi cara, me quede de piedra, nada bueno podría salir de aquí- claro que el niño es una de las razones, no te lo negare, pero es algo más que temo que tu no sientas por mí.

- ¿puedes explicarte de una vez?- dije furiosa- no tengo tiempo de descifrar tus códigos shelorck Holmes, te recuerdo que ahora que estoy embarazada no puedo estar con jueguitos y no sabes lo difícil que ya se me va haciendo.

- Está bien cálmate- dijo colocando ahora sus manos en mis hombros- lo siento, también es difícil para mí.

- Habla de una vez.

- LALI- dijo ahora nervioso, clavo sus profundos ojos en los míos y me volví a sentir nerviosa, sentía lo serio de la situación, también sentía que me iba a dar algo, pero tenía primero que saber lo que me diría- yo estoy enamorado de ti.

Quise reírme, golpearle o insultarle lo que sea, no sabía si se estaba burlando de mí, pero en ese preciso momento no pude reclamar nada. Porque empecé a ver todo negro y lo último que sentí fueron los brazos del jefe sosteniéndome, mientras en la lejanía escuchaba como repetía mi nombre.

CAPITULO 26

 Vez eso de ahí- dijo la doctora- es tu bebe

- Ay pero que ternura- dije dramáticamente- minimi es hermoso.

- Sabes que es solo una manchita negra lo que vemos- dijo EUGE- ¿verdad?

- Aguafiestas- refunfuñe.

- Muy bien se lo imprimiré- dijo la doctora- ya puedes levantarte.

Estábamos en mi cita del jueves por la tarde con la ginecóloga que el sensual doctorcito me transfirió, como excusa para salir de la oficina, le dije a PETER que tenía que llevaría a EUGE a quitarse la escayola, lo que era una verdad a medias pues en verdad se la habíamos quitado- gracias a Dios- y ahora nos encontrábamos viendo a minimi en una pantalla toda rara.

- Muy bien- dijo la doctora sentándose frente a nosotras- les daré las indicaciones.

- Un momento- dije asustándome- no me digas que tendré dieta, porque no lo podría soportar.

- No le haga caso doctora- intervino EUGE.

- En si una dieta de alimentos no- dijo y yo suspire aliviada- pero no podrás tomar, ni fumar, tampoco exponerte a químicos y nada de actividades extrema.

- Extremo le queda demasiado pequeño a ella doctora- dijo EUGE.

- Yo- hice un gesto de dolida- si soy todo menos extremista.

- No me hagas hablar LALI ESPOSITO, sabes que eres más que eso.

- Bueno si… ya, deja a la doctora hablar.

- Si solo eso, te indicare algunos medicamentos y es todo en tres meses debes volver, pero si sientes que algo va mal no dudes en llamarme. Entendido.

- Si señora- respondimos EUGE y yo al tiempo

- Muy bien eso es todo y felicidades.

- Gracias doctora.

No pude evitar sentir una punzada de dolor cuando salimos del consultorio, fue inevitable imaginarme lo lindo que seria que en vez de EUGE hubiese sido mi insoportable y bipolar jefecito el que me hubiese acompañado y en mi sensual visión él estaba de lo más feliz por la noticia de minimi. Y ahí, en ese preciso instante entra la como vida de mi conciencia.

No sabrás si será feliz con l noticia hasta que no se lo digas idiota

Si, lo sabía lo tenía claro, escrito en la libreta para torturarme, pero no encontraba la manera, el no quería ningún tipo de compromiso conmigo ¿Cómo llegaría yo ante él? Oye PETER tendremos un hijo ¿Qué te parece la bella noticia? Ahí vería como el se desmayaría o moriría- todo depende del ánimo bipolar del jefe, que cambiaba más que el semáforo de la 5ta avenida- y mi pobre minimi que antes solo seria mío, ahora tendría razones porque sería huérfano y yo no quería eso, no… jamás de los jamases, sería demasiado trágico y doloroso.

Porque a quien quería engañar estaba que babeaba por el jefe y no solo por su belleza física, eso era lo de menos en estos momentos, lo quería por cómo era, por lo que intentaba aparentar, por sus cambios de humor que ya me sabía de memoria y lo más importante, porque dejaba que yo lo insultara, humillara y despreciara cada vez que me daba mi real y absoluta gana.

Volví a la oficina con cara de tragedia por cómo me miraban todos al pasar, hoy tenía que ser un gran día para mi, y en efecto lo era, pero no podía evitar sentirme miserable y en el aire, como zombi, susan dijo algo que no entendí, pero la salude con el brazo para que creyera que si y seguí caminando.
Auriculares, música depresiva e informes que hacer llenaron el resto de la tarde, logre terminar gran parte del trabajo que tenía acumulado por mis ausencias o el chismorreo que no me dejaban hacer nada últimamente. Al levantar la vista- como no- me encontré a mi jefe mirándome fijamente con la mandíbula apretada.

- ¿Por qué lloras?- me pregunto entre dientes, mientras yo me sorprendía, como siempre.

- Yo no estoy…- toque mi cara y en efecto tenía toda la cara mojada- joder- susurre.

- ¿no me piensas decir-?- se acerco hasta mi- ¿tiene que ver conmigo verdad?

Punto para el

- No claro que no- mentí cometiendo un grave error, tocarlo- es la música que escucho, es muy triste y depresiva.

- Mientes- dijo entre dientes.

- Si fuera por ti ¿estuvieras aquí?- negó con la cabeza- vez, estoy más que bien el día de hoy.

- Le dije a susan que cuando llegaras fueras a mi oficina.

- Ah era eso- murmure- venia muy deprisa y no la escuche.

- Si claro- dijo sarcásticamente- y no tienes nada

- No- conteste apresuradamente- pero tu sí que tienes algo ¿verdad?

- Siempre tengo algo- mascullo.

No pude resistirme, me levante y lo abrace ¿Qué?, tenía mucho por lo que ser feliz, pero aun así me sentía miserable, permitirme un momento así era lógico para mi caótica cabeza. Cuando de recupero de la sorpresa me devolvió el abrazo, me sentía en el aire desde temprano, pero ahora en otro contexto, mucho mejor. Todo azul y luminoso. Pero cuando ya rozaba la intimidad corte el abrazo, había que terminarlo, como siempre… como todo entre nosotros.

- Adiós bipolar- dije tomando mis cosas

- Dejaras de llamarme así

- Sueña que es gratis.

- Eh LALI- dijo colocándose a mi lado- gracias.

- Ni que te hubiese dado un millón

- Fue mejor que eso, créeme.

- Necesitas salir un poco mas- dije y lo mire como si fuera un extraterrestre. ¿pero quién lo entendía?

Aun así era el bipolarcito que quería.

*POLI

- señorita Carmen le dije que estaría muy ocupado y que no quiera ninguna interrupción- dije levantando la vista del ordenador para ver cómo, nerviosa, se acercaba mi asistente.

- Lo sé señor- dijo nerviosa- pero usted dijo que a menos que se tratara de algo de LALI.

- ¿Qué paso con LALI?- de una se me olvido del trabajo tan importante que estaba realizando, lo único que me llegaba al correo de LALI era de cuando iba al hospital y ya había ido hace unos días por parte de la empresa.

- Estuvo donde una ginecóloga- dijo rápidamente.

- ¿puedes decirme de una vez lo que pasa Carmen?

- La señorita LALI está embarazada.

- Puedes retirarte, gracias Carmen.
Antes de irse me dejo una hoja con los datos de la doctora y el hospital donde había ido, después de que me reí hasta que me dolían los huesos y llore como loco, por lo increíble de la situación llame a la doctora.

Mi sonrisa desapareció y quede completamente serio con lo que me había dicho la doctora, tuve que pasar por su hermano para que me diera algún tipo de información y aunque me alegraba de que aparte de mi y sus amigas hubiese una constante nueva en su vida, me enfurecí hasta el extremo.

Su hijo no tendría un padre, porque por lo que me había contado, el estúpido de su jefe no quería ninguna relación seria con ella y cuando fui hasta allá no me faltaron ganas de partirle la cara, lo tomaba a broma con LALI para que ella no lo llevara tan mal, porque entre sus risas podía ver el dolor que le causaba y como es lógico, el dolor que eso me causaba a mí.

Amo a LALI mas que a nadie en el mundo, fue mi primera novia y aunque ya no sentía esa clase de amor por ella, tenia uno mucho mayor que hacía que tuviera la necesidad de saber cómo estaba cada vez que el trabajo me lo permitía y se, claramente, que ella siente lo mismo por mí.

Pero esta vez, esta vez no sería suave con ella de ninguna manera, tendría que escucharme, porque me dolió no enterarme por ella antes y me imaginaba que si yo no lo sabía, el padre de su hijo mucho menos.

Sabía lo que tenía que hacer, por eso llame a Carmen por el intercomunicador para que viniera.

- Dígame señor- dijo apenas entrar.

- Necesito que canceles todas mis citas de mañana- le respondí- y me reserves el primer vuelo que salga mañana, tengo que ir donde LALI.

- Pero señor- dijo ella nerviosa- tiene citas muy importantes mañana.

- Lo sé, es mas- repuse- reserva el vuelo yo me encargo de hablar con los clientes personalmente, te puedes retirar Carmen.

- Si señor- dijo antes de salir.

Arreglaríamos esto mañana, como que me llamaba PABLO MARTINEZ y era su mejor amigo.

LALI

Las chicas- y NICO obviamente- estaban lo mas que contenta viendo a minimi en su primera foto, MERY trajo un álbum para llenarlo con fotos del proceso muy súper lindo y toda miseria abandono mi bello y ahora unos centímetros más gordo cuerpo y disfrute de la noche, tenía que buscar la manera de hablar con mi jefe y contarle, también tenía que hablar con POLI porque sabía que este sí que me mataba cuando se entere.

Cuando ya era súper tarde me fui a dormir, minimi me agotaba más de la cuenta, pero aun así no podía dejar de sonreír como desequilibrada por eso. Me fui a dormir maquinando como rayos hablaría con dos de los tres hombres más importantes de mi vida.

PETER

Llevaba más de cuatro horas sentado en el apartamento de NICO, esperando que apareciera, fue lo mejor que pude hacer, porque si no estaba seguro que cometería una locura. Llevaba medida botella de su mejor whisky lo que sabía que le molestaría, pero no me importaba, necesitaba respuestas.

- Por fin apareces hermano- pensé que te quedarías de nana otra vez

- Ya no es necesario- repuso- ¿Qué es exactamente lo que haces tomándote mi mejor trago?

- Necesito respuestas- dije- y me las darás.

- Tranquilízate hermano- dijo alejándose- si sigues por dónde vas no te diré nada.

- Muy bien, estoy tranquilo- dije suspirando- ahora me vas a contar sobre el embarazo de LALI- dije tranquilamente.

- Quien te dijo semejante bobería- dijo nerviosamente ¡lo sabia! Este sabía todo.

- ¿semejante bobería?- dije molesto- fue lo que pensé cuando esta tarde fue mi turno de chequeo médico y para mi sorpresa, mi amigo GASTON y doctor a cargo me hablo de lo encantadora que era Mi LALI y sobre lo feliz que se veía al recibir la noticia de su embarazo.

- Eso es increíble- al parecer no sabía que decir.

- Si y mucho- seguí- mas que pensaba que ella no podía y que según el doctor este si podía fallar su medicamento y ahora- dije levantándome- ¿me vas a decir que no sabias nada?

- Sí que lo sabía hermano- respondió este sentándose.

- ¿y no pensabas que a mí me interesaría saber que tendría un niño?- grite frustrado

- LALI dijo que si te decía algo de minimi me mataría- contesto- y bien sabes que lo haría, yo aun quiero casarme con EUGE, aun.

- ¿minimi?- pregunte

- Es el apodo del niño, hoy fue su primera ecografía, te mintió con lo de EUGE, bueno si le quitaron la escayola pero fue una buena excusa.

- Esa maldita me va a escuchar ahora- dije.

- Ahora no hermano- dijo NICO riendo- ahora dormirás y ella también, hablaras con ella mañana cuando estés más calmado.

Claro que hablaría con ella, la amarraría si fuera necesario pero de esta no se me escapa, por eso actuaba tan rara últimamente, pretendía ocultarme que tendría un hijo, que tendríamos un hijo

martes, 25 de abril de 2017

CAPITULO 25


 Buenos días susan ¿LALI aun no se ha ido a almorzar?- dije mientras pasaba por su lado.

- Buenos días señor- contesto- salió hace algunos minutos, pero estaba desesperada porque llegara, dijo que tenía que hablar sobre su muerte oh algo así.

- Típico de ella- conteste antes de seguir caminando.

Decidí trabajar mientras esperaba que LALI llegara, no soportaba tener que llegar tarde a la oficina, simplemente no soportaba nada que tuviera que ver directa o indirectamente con Mónica, la sola idea de estar cerca de ella me enfermaba y más aun que la estúpida de su hija llegaba hoy de Francia.

Tenía que hablar con mi padre- se agrandaba la lista de cosas por hablar- y aunque eso determinara nuestra relación debía de ser claro con el de una vez por todas, no le reprocho que este con ella, lo que me molesta es que quiera que nosotros la aceptemos como una madre, cosa que no pasaría nunca.

Escuche unos golpes en la puerta y automáticamente sonreí por la idea de ver a LALI, aun no la había visto y el día se sentía odiosamente largo.

- Adelante

- Hola bonito- dijo una chillona voz, automáticamente levante la cabeza para ver a la estúpida de MARTINA entrar en mi oficina- ¿me extrañaste?

- No sabes lo feliz que era hasta este momento- dije borrando mi sonrisa- ¿Qué demonios haces aquí? ¿ya te cansaste de molestar a mi padre?

- Eres el peor hermanastro del mundo- dijo ridículamente- esperaba que me recibieras de mejor manera.

- Dime qué quieres para que te puedas ir de una vez.

- Ya sabes bien lo que quiero- dijo pasando hasta donde yo estaba sentado, yo ni siquiera me moleste en moverme, conocía la estupidez de sus juegos- aunque te niegas a dármelo, no puedes dudar que tambien tienes ganas.

- Si tengo muchas ganas, pero de sacarte a rastras de aquí.
PETER- dijo dejando un beso en mi cuello y sentí como se abría la puerta en ese momento.

- Por fin te apareces idiota, tenemos que…- no pudo termina su oración y yo quise morir en ese mismo instante.

- ¿Quién eres?- pregunto MARTINA.

- Que te importa- le respondió ella en tono burlón- perdón por entrar no sabía que estabas… entreteniéndote.

- No digas estupideces LALI, esta es la hija de Mónica y…- no me dejo terminar.

- No tienes que explicarme nada, yo solo soy tu empleada- dijo tan calmadamente que sentí un fuerte dolor en mi pecho.

- Si eso, empleadita, bien que sabes cual es tu lugar.

- Y no quieras que me acerque para que veas que lindo es el piso a donde perteneces. Furcia barata.

- MARTINA, ya basta- dije- lárgate a molestar a otro.

- Pero ella es que me esta ofendiendo- dijo ridículamente.

- Porque puedo regalada y el no puede decirme nada porque sino también le toca, además me da mucho asco ver esto y me voy para no vomitar. Ah y la próxima vez aseguren la puerta.

Dicho esto salió de la oficina cerrando nuevamente, por mi parte me deje caer en el sillón y atrape mi rostro entre mis manos, volvía a pasar joder, vivía a hacerle daño. La estúpida de MARTINA volvió a parlotear, solo hizo falta levantar la cabeza para que ella saliera huyendo de mi oficina, en otros momentos esto hubiese sido de lo más gracioso, pero ahora no tenía ganas ni de respirar. Cualquier tipo de oportunidad había sido reducida en estos momentos.
Fui hasta su oficina y la encontré con sus auriculares puestos, trato de disimular al quitarse una lagrima y yo hice como que no lo había visto, me dolía como nada en el mundo, más que cuando paso lo de mi madre.

- Es la hija de Mónica- dije al silencio.

- ¿y?- contesto sin levantar la vista del ordenador.

- Siempre ha querido ser más que mi hermanastra.

- ¿y a mí eso debe importarme?- pregunto lacerándome con una mirada llena de dolor.

- Me importa lo que pienses- dije acercándome- mas si es algo que intervenga entre nosotros.

- - ¿perdón, que?- dijo levantándose- no te confundas, nunca hubo y no por mi culpa y tampoco abra un nosotros, que te quede realmente claro y si vas a seguir hablando de cómo el bulto de silicona de tu “hermanastra” te succionaba el cuello, sal en este momento.

- No me iré hasta que solucionemos esto

- ¡Genial entonces! - sonrió falsamente- pues me voy yo.

Salió de la oficina dando bandazos, odiaba cuando huía de los problemas y más si estos tenían que ver conmigo. Con tantas cosas nunca me dijo lo que tan nerviosa la tenia.

LALI

Me apresure a salir de ahí, ya en la calle comencé a deambular sin rumbo fijo, lo tenía decidido, no le diría nada a PETER por el momento, pero tendría que decírselo después porque sería difícil no notarlo (valla la observación del año, me darían el nobel por eso). No me permití sufrir más de la cuenta por la escenita, sabía que me decía la verdad en cuanto a que era la hija de Mónica y, si esta siliconada era igual de insufrible que su madre, no se podría dudar que sea una arpía venenosa.

Pero eso no se lo iba a decir a él, claro que no, lo dejaría pensando cosas que no son, que se martirice. Que se muera en la ignorancia, de igual forma no serviría de nada pues él y yo no tenemos ningún tipo de futuro juntos, por ahora solo nos atan el trabajo, la criatura y las ganas que tengo de matarlo en estos momentos, pensándolo bien, tal vez si lo golpeo me sienta mejor.

Lo pensare para más tarde.

A los diez minutos y solo con tres manzanas recorridas ya me sentía de lo más cansada, caminar no era para mí y por lo visto para el minimi tampoco, aun eran las dos de la tarde y tenía uno que otro trabajo que hacer, por lo que di media vuelta y volví a la oficina.

- Te vez fatal- me dijo susan al entrar en la gran-mini cocina.

- Es la edad- dramatice- cada día estoy mas vieja.

- Es un mal de amor déjate de estupideces- remarcó ella- puede que no digan nada pero se notan muchas cosas.

- Estas mal- dije saliendo apresuradamente.

Con un enorme café me puse en lo mío, trabajo, me coloque los auriculares y me puse a escuchar música motivadora, best day of my life, uptown funk de bruno mars, love rouns out de one republic y más de esas que me encantaban de lo lindo. Yo estaba quela cabeza la movía al ritmo de todas ellas, cuando no daba golpecitos en la mesa, hasta llegue a cantar y cada vez que alzaba un poco la voz levantaba la vista y me reía sola. Lo admito, me escape de un manicomio para psicóticos y me hago pasar por una linda y buena persona.

Cuando sonó happy de pharrell willians, no lo pude aguantar más, desconecte los auriculares y me levante para empezar a moverme- malo pero con sentimiento- por toda la oficina y estaba así como en una burbuja, me sentía como en una burbuja, porque a pesar de todas mis peleas y problemas aun era feliz y con un pequeño minimi dentro de mí, que también aunque no esté con su padre también sería feliz y bailaríamos juntos esta canción algún día. Me permití soñar despierta, como tenía tiempo que no lo hacía- solo soñaba con el cuerpito de mi jefe- y realmente me sentí feliz, loca o desquiciada tenía motivos grande para estarlo aunque cuando saliera por esa puerta se esfumara.
O antes de salir.

- ¿se te perdió algo?- pregunte girándome para quedar frente a mi jefe, que se encontraba con una hermosa sonrisa y brazos cruzados en el umbral de la puerta.

- Quería ser parte de tu felicidad- y lo eres pensé.

- Pues no, ya se acabo así que no hay más que ver- le dije con una sonrisa (no pude evitarlo)- así que shu, fuera, lejos

- No antes de que me digas si estamos bien- dijo acercándose.

- ¿bien porque?

- Con lo de MARTINA contesto.

- Te dije que me daba lo mismo.

- No es cierto.

- Si, si lo es- conteste- y como no te vayas ahora sí que me va a dar para que me importe, pero para darte golpes. No me tientes, que ganas nunca me han faltado.

- Si te hace sentir bien dejare que lo hagas- dijo acercándose peligrosamente.

- Si me das permiso no me motivas, así que sal, que algunos tenemos que ganarnos el sustento tra-ba-jan-do.

- Lo siento mucho LALI- suspiro- en serio, por todo, se que te he hecho daño y que…

- Por ahí no te vayas- lo interrumpí- ahora sal de una vez.

Abrió la boca para replicar, pero lo fulmine con la mirada- mi encanto y yo- maldijo por lo bajo, se acerco mas y por acto reflejo di un paso atrás, el se percato y sonrió –maldito sea- me agarro ambos lados de la cara y me planto un beso, uno de esos que te dejan suspendida en el aire. Cuando estuvo por terminarlo, lo agarre entonces yo y marque mi propio ritmo, dejándolo entonces a él en el aire.

- Eres una maldita- susurro- pero me gusta

- Podemos jugar el mismo juego recuerda- le dije mientras lo veía perplejo- ahora sal y no digas nada.

- Cuando quieras puedes jugar conmigo- dijo antes de salir.

No me quedo más que reírme por sus ocurrencias, que siga soñando, que soñar es gratis.

Al llegar a casa le pedí a MERY que fuera para tener nuestra importante reunión, cuando decíamos así, sabíamos que el tema a tratar sería muy, pero muy serio. NICO ya estaba en casa por lo que también se lo contaría, eso sí, que si le decía algo al hermano, juro que lo mato. Pero es que en todo este tiempo el ha sido un gran amigo y no por ser familia del inútil le quitaría ese lugar.

MERY no se tomo ni media hora en el transcurso de ir a su casa, cambiarse de ropa e ir a la mía, eficiencia en niveles superiores, yo estaba de lo más tranquila pues tenía a mi lado a dos de mis amores, a mi derecha un sándwich súper grande y a la izquierda zumo de naranja, nada podía ir mal.

- Cuando quieras hablas de tu tema importante- dijo EUGE impaciente.

- La paciencia es una virtud- canturreé.

- Solo para ti que eres que sabes de qué trata.

- Está bien ya- dije a la defensiva- los he reunido aquí para hablar sobre mis exámenes médicos- dije tomando el vaso entre mis manos.

Oh vaso dame la fuerza que necesito.

- No me digas que tienes una grave enfermedad- dijo MERY- porque mejor te la tragas tú solita.

- Que considerada eh- dramatice- eres la peor hermana de la historia de la hermandad.

- Prosigamos- dijo NICO un poco nervioso.

- si bueno- comencé- resulta que el doctor que me atendió está como quiere, es todo un ahg… no tengo palabras y es…

- Al punto- dijo NICO- no me interesa saber del doctor.

- Aguafiestas, en fin que todas las pruebas salieron bien. Demasiado bien podríamos decir.

- ¿Cuál es el problema entonces?- pregunto EUGE

- No es ningún problema- hice gestos con mi mano libre restándole importancia- es que lo que salió en los resultados es que estoy… bueno… este embarazada, si eso.

Todos se quedaron mirándome sin decir palabra, el primero fue NICO en soltar una carcajada, le seguí yo porque fue inevitable y luego las otras dos, permanecimos riéndonos un buen rato hasta que tuve que limpiarme las lágrimas, fue hermoso.

- No puedes decir que tendremos reunión, si será una broma, bien que lo sabes mana- dijo EUGE componiéndose.

- Les aseguro- dije dramáticamente- que no es ninguna broma- Dicho esto le lance los estudios médicos como los hombres le lanzan dinero a las mujeres para que se desnuden- mañana tengo que ir con una ginecóloga para ver de cuanto estoy y esas cosas que hacen las embarazadas.

- Es imposible- murmuro MERY- tienes la vacuna.

- Eso le dije al amor de mi vida, pero al parecer puede fallar.

- Espera- dijo NICO- ¿ya le dijiste a PETER?

- Claro que no- dije entornando lo ojos- y ninguno de ustedes lo hará.

- ¿Y quién es el amor de tu vida entonces?- pregunto MARY

- El doctor- dije como lo más obvio del mundo- además se ofreció para ser el padre de minimi. Y lo estoy considerando- dije en broma.

- La estamos perdiendo- murmuro EUGE.

- Hace tiempo que lo hicieron- dije levantándome- y ahora que me quite uno de los pesos de encima, mi hermosa cena, minimi y yo iremos a buscar más zumo.

Permanecimos mucho tiempo discutiendo de las posibilidades del sexo de minimi, de cómo lo llevaríamos y de lo más importante y que me asustaba sobre manera, como rayos se lo diria a PETER.